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Descentralización es una concepción democrática del quehacer ciudadano y del quehacer del Estado
Para la Junta Nacional de Drogas el tema de la descentralización es una concepción democrática del quehacer ciudadano y del quehacer del Estado. Es una concepción donde el protagonismo popular y la participación ciudadana, son componentes fundamentales del diseño de una política democrática.

Palabras del Secretario General de la SND en el Seminario " Fortalecimiento del Proceso de Descentralización y Municipalización de la Política Nacional de Drogas"

Buenos días, a todos y a todas. En primer lugar, como ciudadano del mundo darle la bienvenida a los ciudadanos del mundo que nos están visitando del hermano pueblo de Chile, del hermano pueblo de Perú y del hermano pueblo de "las Españas".

En segundo lugar, darle el recibimiento a los amigos, amigas, compañeras y compañeros que vienen de los distintos lugares del interior del país, con la que ya hemos tenido encuentros muy interesantes y aspiramos a continuar en este tipo de encuentros.

Precisamente yo diría que la palabra encuentros es la palabra más indicada, tanto para esta jornada como para el proyecto de descentralización. Encuentros múltiples, encuentros de distintos actores, encuentro entre el Estado Nacional y los gobiernos departamentales; entre los gobiernos departamentales y las Juntas Locales.

Encuentro en el sentido de eso, nosotros queremos fortalecer un proceso, un proceso que ya se inició y queremos mantener este concepto de proceso.

Lo he dicho en otros lados y lo quiero repetir, la nuestra es una Política Nacional de Drogas en construcción. Estamos construyendo por primera vez desde una óptica pública y asumiendo los deberes impostergables del Estado, un tema que -como decía la otra vez el compañero Presidente- es a veces la cara oculta de la sociedad; la sociedad lo niega, lo proyecta para otros lados, no lo asume como tal.

Y entonces, encontrarnos para escuchar y para abordar este tema, encontrarnos los diferentes actores, yo les diría que desde el punto de vista -incluso terapéutico- es un paso muy importante. Es el primer paso que es el reconocimiento de que tal problema, en tanto problema, existe como tal.

Y esta voluntad política que hoy demuestra el Gobierno en la figura del Presidente, la Junta Nacional de Drogas que es un órgano interministerial y los gobiernos departamentales, con este convenio que firmamos, creo que demuestra no solamente la voluntad política, sino el compromiso y el reconocimiento de que tenemos algunos temas en la agenda que hace tiempo tendrían que haber sido abordados en la magnitud y en la profundidad y en la complejidad social que el tema tiene.

Por lo tanto, estoy muy contento de los primeros resultados de encontrarnos, y creo que va a ser una jornada muy importante que aporte a esto que nosotros consideramos en construcción. Y lo consideramos en construcción no porque no tengamos nada para decir, tenemos cosas para decir y estamos haciendo cosas, no es una coartada para decir no sabemos lo que hacer.

Estamos avanzando, pero queremos avanzar entre todos y todas juntos, porque es un problema, tanto el uso problemático de drogas, como el tráfico ilegal, es un problema que genera mucho dolor, mucho malestar, que muchas veces el circuito tóxico-social lo convierte en problemas que tienen una dimensión que parecen o aparentan ser no abordables.

Como en todos los problemas grandes que tienen las sociedades y el ser humano, si contamos con los apoyos, en primer lugar, de la familia; si contamos primero con el hecho del compromiso de saber que se puede y nosotros creemos que se puede.

Durante muchos años esta sociedad recibió de alguna manera el mensaje de que no se puede, yo creo que en este tema se puede, se puede siempre y cuando compartamos entre todos solidariamente, rescatemos la solidaridad como un valor y convoquemos a que no sea problema de otros.

Por lo tanto, primero reconocerlo y segundo, es un problema nuestro, está entre nosotros.

Yo con respecto a descentralización y municipalización, en primer lugar quiero hacer algunas consideraciones que por supuesto se pueden discutir, pero creo que ya son un patrimonio del Estado y la sociedad.

El tema de la descentralización para nosotros es una concepción democrática del quehacer ciudadano y del quehacer del Estado. No es, como dijo el señor Presidente, una forma de desentenderse de los problemas, es una concepción donde el protagonismo popular y la participación ciudadana, son componentes fundamentales del diseño de una política democrática. Implica por lo tanto, desafíos, desafíos intersectoriales, desafíos que tienen que ver de la forma que ese protagonismo popular y esa participación ciudadana tiene cabida institucional; descentralizar y municipalizar para nosotros es transferir información, transferir poder, transferir también los recursos necesarios para que ello sea posible. En el mundo y en la época en que vivimos, no es la primera vez que se habla de descentralización, hay muchas formas de hacer la descentralización, o de promover una descentralización en una política pública como esta. La nuestra tiene un componente que apuesta como piedra angular a la construcción de ciudadanía y a la participación protagónica de la sociedad civil, del pueblo en la toma de decisiones.

En esto comentaba ayer a unos amigos, el país como la República Oriental del Uruguay, es decir la República que está al oriente del Río Uruguay tiene una tradición, nuestra emancipación se hizo a partir de las concepciones republicanas de corte federal, no era cualquier idea republicana, las ideas republicanas que en el ideario artiguista concebían a la Federación como el gobierno democrático donde la participación de los gobierno locales y de la ciudadanía local tenía un papel protagónico. Las ideas que impulsaron a la emancipación –todos sabemos- no estaban concebidas como un país aparte de la Federación que nos rodeaba y a la que componíamos, nosotros concebíamos como la Banda Oriental, Provincia Unida a las Provincias Unidas del Río de la Plata. Ese ideario federativo, que animó a muchas organizaciones sociales, yo creo que es un patrimonio y una fortaleza que nosotros tenemos porque forma parte de nuestra cultura y de nuestra forma de concebir el desarrollo humano, que es otro de los núcleos que está planteado acá. Descentralización, municipalización ¿para qué? para el desarrollo humano, un desarrollo humano que ahora yo voy hacer algunas consideraciones y que está vinculado con el problema drogas.

Decía recién a un medio de comunicación, que en el uso problemático, en el problema drogas, para sintetizar las múltiples implicancias que tiene el tema drogas en una sociedad, yo creo que tiene al menos una virtud, siempre y cuando partamos –repito- de que el tema drogas no está centrado en las sustancias -por tóxicas ellas sean- sino en los vínculos y en las relaciones y en el contexto social y cultural donde ese consumo se da. Esto es una mirada del Estado y es una mirada de esta política, la podemos discutir, pero esto es una opción que nosotros tomamos, y una opción que nos permite abarcarla. Si nosotros consideramos que el tema drogas es un problema externo a la sociedad, es un problema externo al desarrollo, las opciones son unas; si nosotros consideramos que el consumo de drogas es un síntoma, es una expresión, es un emisario del malestar social de múltiples causas, con varias complejidades que está entre nosotros, tenemos posibilidad de revertirlo en el marco de lo que para nosotros es la segunda piedra angular de las políticas sociales.

En esto muchas veces recurre a una fácil explicación causal, el consumo de drogas es porque son pobres, el problema de drogas es porque son jóvenes, el consumo problemático de drogas lleva inevitablemente a la delincuencia. Sin negar la asociación que estos problemas tienen, no es tan simple, todos lo que hemos trabajado a nivel clínico, a nivel social, sabemos que esto tiene que ver, pero a su vez tiene complejidades que nosotros la tenemos que analizar, ver, y singularizar si la queremos resolver correctamente. Ahora si queremos escribir los deberes para estar bien y decir que estamos haciendo cosas podemos hacer, ahora si realmente queremos abordarlo en la complejidad que tiene como fenómenos social, tenemos que admitir que no siempre podemos homogeneizar el tema, no hablamos de la droga, ni que todos son iguales, ni que todas las situaciones se pueden canalizar en un único tipo de enfoque clínico o preventivo, sino que tenemos que contemplar la diversidad, la singularidad, y esto hace –repito- para mí complejidad no quiere decir que sea complicado, para mí en esto hay una ventaja y hay una fortaleza que nos permite, a partir de una abordaje social del tema drogas, incorporar o usar en el buen sentido esto que es un síntoma como un emisario, como un portavoz que nos permite develar, y revelar otros problemas sociales, otros problemas que tienen que ver con el desarrollo humano. Es decir, que donde tenemos un problema también podemos identificar a partir de una medida distinta una oportunidad para desarrollar políticas sociales que nos permitan fortalece los factores de fortaleza, las habilidades para la vida, las concepciones que revitalicen otro tipo de vínculos que reviertan no solamente el consumo problemático de drogas, sino que nos permitan construir ciudadanía. Este es el enfoque de la Junta Nacional de Drogas, es discutible pero es la opción política que nosotros hemos tomado que nos permite vincular el problema drogas tanto a la descentralización, como una cuestión inevitable del enfoque de las políticas sociales. Sería impensable que nosotros abordáramos esto desde la omnipotencia del Estado, tenemos que descentralizar porque es necesario llegar a la gente, porque es necesario revisar los vínculos, porque es necesario desplegar políticas sociales sustentables a nivel local que nos permitan ser el primer elemento de prevención para el uso problemático de drogas. El uso problemático de drogas es causa y consecuencia en temas de desarrollo, no solamente desarrollo económico, de desarrollo humano equitativo que contemple los diversos aspectos que para mí también tiene el concepto de desarrollo humano a la cual nosotros adherimos. Yo quiero compartir con ustedes algo que a lo mejor está en la razón del artillero, no abunda mucho, por lo menos para los connacionales en cuál es el telón de fondo desde el punto de vista social, pero ahora tenemos datos nuevos sobre el tema consumo. Según el último informe que brinda el Servicio Telefónico de Apoyo y Orientación del Portal Amarillo del Centro de Información de la Red Drogas, servicio telefónico de apoyo y orientación que funciona con la Facultad de Enfermería en virtud de un convenio y que no es un servicio solamente para dar día y hora, sino que es un servicio de apoyo y de orientación de toda la red. Según el informe de junio -este servicio como el Portal Amarillo y como la Red de atención tiene tres meses de inaugurado-, el 75% de los llamados pidiendo orientación y apoyo es referido a usuarios que ni trabajan ni estudian, el 49% de los cuales está en la franja etaria de 19 a 25 años; no es llamativo esto porque desde el Instituto Nacional de Estadísticas sabemos de la infantilización de la pobreza y de los grandes sectores de juventud que ni estudian ni trabajan. En la última Encuesta de Enseñanza Media que hicimos habíamos planteado que son prevalencias de consumo representativas del 60% del mundo joven, porque sabemos que el 40% del mundo joven no está retenido en el sistema educativo y eso nos habla bastante elocuentemente del contexto social y cultural donde se despliegan estos consumos problemáticos. Repito algunos datos que también están en la tapa del libro, según el PNUD, en el informe de Desarrollo Humano del Uruguay 2005, el 29% de los hogares encuestados revela que hay una persona -al menos- que quiere irse del país y seguimos teniendo las tasas más altas de suicidios fundamentalmente en jóvenes y en viejos.

Vamos a repetir nuevamente que la aparición del consumo de pasta base de cocaína que genera tal arma social aparece después del año 2002, antes era desconocido, y para todos los uruguayos sabemos que el 2002 es un número fatídico, sabemos que en el 2002 no es que apareció la pobreza, en el 2002 se duplicó los niveles de pobreza e indigencia y lo que es más importante la sociedad perdió la confianza en el horizonte de posibilidades que teníamos todos. Yo siempre repito que no solamente perdieron aquellos que tenían sus ahorros en los Bancos, todos perdimos la confianza que teníamos, no solamente en el sistema financiero, sino en el conjunto de valores que el Estado protegía a la sociedad, alguno alguna vez me agregó "bueno, y eso que tiene que ver con el consumo de droga, abócate a lo tuyo". Sí, yo me quiero abocar a lo mío, pero si yo no hago un balance de lo que significan algunos quiebres importantes que tuvo el Estado y la sociedad no voy a poder encarar lo que para mí significa uno de los factores de protección más importantes para los jóvenes y para la sociedad, que es combatir el miedo, el miedo en la sociedad y combatir la posibilidad que entre todos podemos y tenemos un futuro desarrollo humano accesible y equitativo para todos, si este factor de protección del conjunto de la sociedad no somos capaces, acá entre todos, y entre todos juntos de fortalecerlo, no vamos a resolver ni el problema de consumo problemático de drogas ni un desarrollo humano sustentable y equitativo para todos.

Yo considero que esto también es un aspecto previo en el que todos tenemos que ponernos de acuerdo sobre las implicancias que tienen algunos patrones, ya no le llamo ni políticos ni económicos ni sociales, culturales, que se instalaron por diversos motivos, muy polémicos y muy debatibles pero que se instalaron en nuestra sociedad y yo digo en el 2002 se instaló el mayor grado de inseguridad social de nuestro país que conoce la historia política y económica del país. Y no es casual, entonces, que después del 2002 nosotros tengamos el uso problemático -que genera tanta alarma- de pasta base de cocaína. La pasta base de cocaína, además de ser una sustancia toxica, además de ser barata, además que tiene otras implicancias de por qué llega acá, y en eso tendríamos que considerar muy despaciosamente lo que son algunos mecanismos represivos que a veces se toman y tendrían consecuencias como este. Ustedes saben bien que de alguna manera la aparición de la pasta base en el mercado negro, se debe a la represión de los precursores químicos que trataba de ser una medida de fiscalización internacional para impedir la producción de clorhidrato de cocaína. Es –no caigamos en las causas simples- es una más de las explicaciones que explican este fenómeno. Pero es imposible hacer un marketing y un mercadeo de la pasta base si no hay un mercado consumidor que esté preparado de alguna manera para aceptar un consumo que los propios usuarios definen como problemático y negativo. Cuando hablamos de desarrollo yo quiero ser preciso en que no hablamos solamente de desarrollo productivo, o por lo menos queremos producir otras cosas que no son solamente bienes económicos. Queremos producir vínculos estables, actos sustentables en base a una visión equitativa y solidaria del desarrollo humano. También hay que decir que algunas formas de encarar el desarrollo económico, productivo y humano si no es protagonizado desde lo local, con participación de la gente, hay desarrollos económicos que pueden traer aparejados consumos problemáticos de drogas. El consumo problemático de drogas no es solamente hijo de la pobreza, también es hijo del desarrollo, porque es inexplicable que solamente por ser pobres uno consuma, acá tenemos una caída de una fragmentación social muy grande y la subjetividad que tiene eso; pero también tenemos un bombardeo permanente del consumo y del consumismo que juntos son dinamita. Porque si nosotros estamos promoviendo el consumo de bienes que es inaccesible para una cantidad de sectores de la población, ahí estamos generando una situación problemática en el desarrollo local, en el desarrollo nacional y en el desarrollo económico tenemos que tener los cuidados necesarios para que estos sean lo más armónico posible y que tengan al capital humano como el destinatario fundamental de ese desarrollo.

Recién el señor Presidente, hablaba del lavado de activos. El lavado de dinero que es uno de los mecanismos más poderoso de retroalimentación del narcotráfico, muchos más poderosos que las bocas de salida de venta de pasta base que por lo menos en la zona metropolitana vemos y nos genera problemas, pero mucho más poderoso que eso es el lavado de dinero, los mecanismos ilícitos por el cual el resultado del narcotráfico se recicla en el sistema financiero legal. Durante mucho tiempo el Uruguay tuvo un problema que todavía lo estamos revirtiendo, de descrédito internacional por ser un país donde era considerado prácticamente un paraíso fiscal dada la legislación que tenía y que era amparada por una concepción de desarrollo que invitaba a la inversión de este tipo de sociedades anónimas financieras de inversión que muchas veces eran el mecanismo para el lavado. Uruguay estuvo a punto de estar incorporado a los países que no colaboraban con la lucha contra el narcotráfico por este tema. Uruguay no es ni un país productor ni un país gran consumidor pero era un país que la comunidad internacional lo comenzó a mirar como un país donde se lavaba dinero. Por qué digo esto, porque nosotros estamos abiertos –como dicen- a las inversiones, pero las inversiones que vengan disfrazadas para lavar dinero las vamos a combatir con la potencia y la fortaleza con la que hemos decidido luchar contra el narcotráfico y pongo ejemplo de esto porque no estamos dispuestos a aceptar cualquier concepción o cualquier tipo de desarrollo productivo, estamos dispuestos a un desarrollo humano armónico que contemple los elementos de equidad y donde la participación ciudadana sea en el diseño mismo de las pautas de desarrollo un componente fundamental.

Creo que nosotros tenemos fortalezas para hacer esto, estamos en una situación problemática pero tenemos fortalezas. Para este proceso de descentralización tenemos ya procesos de descentralización en nuestras áreas y una voluntad política descentralizadora que es una fortaleza y es una oportunidad.

En materia de drogas tenemos un proceso que han iniciado vecinos y vecinas, actores de distintos sectores que en estos momentos constituyen las Juntas Departamentales de Drogas, con las fortalezas y debilidades que ellas tienen, con la dificultad de acuerdos de constitución pero, -yo les puedo garantizar- que ese trabajo que ya han realizado muchos docentes, muchos agentes comunitarios, muchos directores de salud, hoy en día tenemos la posibilidad -los compañeros después van a ahondar en el diseño primario desde el punto de vista institucional que tenemos para eso- son sin lugar a dudas un capital humano y un capital en materia de experiencia por la cual hoy podemos hablar de fortalecer este proceso y de continuar este proceso. Quedan muchísimas cosas por hacer, quedan muchos encuentros para realizar a nivel nacional y a nivel departamental, tenemos algunas, no solamente juntas departamentales, tenemos juntas locales en San Carlos en Bella Unión, en Cardona también hay otra y también eso es un desafío para cada departamento, las Juntas Locales como tenemos en Montevideo, un trabajo conjunto tendiente a también en los Centros Comunales Zonales de Montevideo, generar redes sociales de apoyo en materia preventiva, redes sociales que permitan vincularse con esta recién nacida red de atención y entre ambas generar políticas a nivel local que nos permitan darle una mano al que lo necesita; conformar grupos de autoayuda de padres y madres en un enfoque familiar y comunitario. Nosotros vamos a insistir permanentemente en este enfoque de asistencia que tiene la Junta Nacional de Drogas, escuchar, escucha primero y apoyo, enfoque individual, familiar y comunitario, no se puede enfocar ninguna. Esta cuestión que muchas veces surge acerca del enfoque pura y exclusivamente individual que viene de la mano de la negación del tema, "internáme al muchacho porque no puedo más" no es el enfoque que nosotros tenemos que privilegiar. Nosotros tenemos que privilegiar un enfoque que incorpore a la familia que es parte del problema, convencerlo de eso y que incorpore a la comunidad, a los vecinos, a las redes sociales como parte integral también de la atención en salud.

Creo que en materia de salud, de red de atención de salud, estamos en el tema drogas, desarrollando un diseño de red donde no condenamos a un centro único como el Portal Amarillo a paliar con todo este tema, sino que es un diseño en forma descentralizada y en red que cuenta con 31 policlínicas de Salud Pública y de la Intendencia, con 34 equipos de Salud Mental y donde tratamos de que el tema de atención en drogas sea precisamente descentralizado.

Una última reflexión, cuando hablamos de drogas, o cuando hablamos de desarrollo, yo quiero hacer una precisión que después también va a estar incorporada a las ponencias que van a hacer los técnicos de la Secretaria Nacional de Drogas. Para nosotros, el tema drogas en materia del Estado y es materia municipal, no es un gasto, es una inversión social.

En esto de los gastos, siempre hay un malentendido, producto de muchas cosas, nosotros con la CICAD-OEA estamos desarrollando, somos parte de un programa de análisis de costos humanos, sociales y económicos que necesitamos, no lo tenemos, no sabemos cuánto gastamos en drogas, o cuánto significa el consumo problemático de drogas para el Estado y para los municipios, porque gasto hay.

De alguna manera nosotros ya tenemos gastos y costos humanos y sociales, que repercuten en las cárceles, en el aparato sanitario, repercuten en un conjunto de problemas sociales; lo que estamos proponiendo es una inversión que nos permita abordar desde un punto de vista humano, pero desde una ecuación costo- beneficio mucho más interesante que la que estamos haciendo ahora, que ni siquiera tiene el beneficio del inventario. No tenemos inventario de lo que nos significa en materia de costos humanos y sociales el tema drogas.

Tenemos por ejemplo, -porque en el tema drogas generalmente miramos para la pasta base-, como lo hemos insistido muchas veces, y lo saben perfectamente los compañeros y compañeros del interior, la droga mas consumida en el Uruguay es el alcohol y el consumo abusivo de alcohol, ahí sí tenemos datos. Tenemos el dato que los accidentes de tránsito son la primera causa de muerte en la franja etaria de 18 a 29 años, y habría que averiguar con el Banco de Seguros todo lo que significa en materia de gasto de recuperación, de ausentismo laboral, etcétera. Y por temas de alcohol tenemos cifras indirectas, el Instituto Técnico Forense hizo un análisis de Montevideo en donde el 38% de los accidentes de tránsito están referidos a conductores y peatones alcoholizados.

Es decir, en el tema alcohol tenemos algunas cifras, en las otras no tenemos cifras, y es bastante elocuente que sea dicho de nuevo, si nosotros dirigimos las inversiones a la prevención, a la educación y al fortalecimiento de las redes sociales, no solamente vamos a ahorrar dinero, vamos a ahorrar costos humanos y vamos a habilitar un desarrollo humano sustentable sin esto que genera tanto malestar y que nos impide avanzar con mucha más rapidez.

Bernardo Klisberg decía que invertir socialmente es invertir en habilidades y en la productividad de las personas. Por ejemplo, extender la ecuación en los jóvenes es capacitar mejor para evitar, por ejemplo, el embarazo adolescente, manejar mejor el período de esa franja etaria tan conflictiva. Un año más de escolaridad para las niñas reduce la mortalidad infantil en el 9 por 1000; es una de las inversiones con más alta tasa de retorno que pueden hacerse.

Nosotros estamos convencidos que -no el gasto social- sino la inversión social que esté diseñada desde la comunidad como una de las mejores formas de gerenciar es una inversión que tiene una alta tasa de retorno, no a corto plazo quizá, pero a largo plazo podemos estar seguros que invertir en educación y en salud, que en el tema drogas es fundamental, es una inversión no solamente necesaria sino altamente redituable y que permite, nuevamente, el encuentro entre los técnicos, entre la sociedad civil, entre el Estado y los gobiernos departamentales.

Este es nuestro punto de vista y con ellos queremos conversar, escuchar, discutir y construir en forma conjunta. Nada más, muchas gracias.

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