Palabras del
Secretario General de la SND en el Seminario " Fortalecimiento del
Proceso de Descentralización y Municipalización de la Política
Nacional de Drogas"
Buenos días, a todos y a todas. En primer lugar, como ciudadano
del mundo darle la bienvenida a los ciudadanos del mundo que nos
están visitando del hermano pueblo de Chile, del hermano pueblo de
Perú y del hermano pueblo de "las Españas".
En segundo lugar, darle el recibimiento a los amigos, amigas,
compañeras y compañeros que vienen de los distintos lugares del
interior del país, con la que ya hemos tenido encuentros muy
interesantes y aspiramos a continuar en este tipo de encuentros.
Precisamente yo diría que la palabra encuentros es la palabra
más indicada, tanto para esta jornada como para el proyecto de
descentralización. Encuentros múltiples, encuentros de distintos
actores, encuentro entre el Estado Nacional y los gobiernos
departamentales; entre los gobiernos departamentales y las Juntas
Locales.
Encuentro en el sentido de eso, nosotros queremos fortalecer un
proceso, un proceso que ya se inició y queremos mantener este
concepto de proceso.
Lo he dicho en otros lados y lo quiero repetir, la nuestra es
una Política Nacional de Drogas en construcción. Estamos
construyendo por primera vez desde una óptica pública y asumiendo
los deberes impostergables del Estado, un tema que -como decía la
otra vez el compañero Presidente- es a veces la cara oculta de la
sociedad; la sociedad lo niega, lo proyecta para otros lados, no
lo asume como tal.
Y entonces, encontrarnos para escuchar y para abordar este
tema, encontrarnos los diferentes actores, yo les diría que desde
el punto de vista -incluso terapéutico- es un paso muy importante.
Es el primer paso que es el reconocimiento de que tal problema, en
tanto problema, existe como tal.
Y esta voluntad política que hoy demuestra el Gobierno en la
figura del Presidente, la Junta Nacional de Drogas que es un
órgano interministerial y los gobiernos departamentales, con este
convenio que firmamos, creo que demuestra no solamente la voluntad
política, sino el compromiso y el reconocimiento de que tenemos
algunos temas en la agenda que hace tiempo tendrían que haber sido
abordados en la magnitud y en la profundidad y en la complejidad
social que el tema tiene.
Por lo tanto, estoy muy contento de los primeros resultados de
encontrarnos, y creo que va a ser una jornada muy importante que
aporte a esto que nosotros consideramos en construcción. Y lo
consideramos en construcción no porque no tengamos nada para
decir, tenemos cosas para decir y estamos haciendo cosas, no es
una coartada para decir no sabemos lo que hacer.
Estamos avanzando, pero queremos avanzar entre todos y todas
juntos, porque es un problema, tanto el uso problemático de
drogas, como el tráfico ilegal, es un problema que genera mucho
dolor, mucho malestar, que muchas veces el circuito tóxico-social
lo convierte en problemas que tienen una dimensión que parecen o
aparentan ser no abordables.
Como en todos los problemas grandes que tienen las sociedades y
el ser humano, si contamos con los apoyos, en primer lugar, de la
familia; si contamos primero con el hecho del compromiso de saber
que se puede y nosotros creemos que se puede.
Durante muchos años esta sociedad recibió de alguna manera el
mensaje de que no se puede, yo creo que en este tema se puede, se
puede siempre y cuando compartamos entre todos solidariamente,
rescatemos la solidaridad como un valor y convoquemos a que no sea
problema de otros.
Por lo tanto, primero reconocerlo y segundo, es un problema
nuestro, está entre nosotros.
Yo con respecto a descentralización y municipalización, en
primer lugar quiero hacer algunas consideraciones que por supuesto
se pueden discutir, pero creo que ya son un patrimonio del Estado
y la sociedad.
El tema de la descentralización para nosotros es una concepción
democrática del quehacer ciudadano y del quehacer del Estado. No
es, como dijo el señor Presidente, una forma de desentenderse de
los problemas, es una concepción donde el protagonismo popular y
la participación ciudadana, son componentes fundamentales del
diseño de una política democrática. Implica por lo tanto,
desafíos, desafíos intersectoriales, desafíos que tienen que ver
de la forma que ese protagonismo popular y esa participación
ciudadana tiene cabida institucional; descentralizar y
municipalizar para nosotros es transferir información, transferir
poder, transferir también los recursos necesarios para que ello
sea posible. En el mundo y en la época en que vivimos, no es la
primera vez que se habla de descentralización, hay muchas formas
de hacer la descentralización, o de promover una descentralización
en una política pública como esta. La nuestra tiene un componente
que apuesta como piedra angular a la construcción de ciudadanía y
a la participación protagónica de la sociedad civil, del pueblo en
la toma de decisiones.
En esto comentaba ayer a unos amigos, el país como la República
Oriental del Uruguay, es decir la República que está al oriente
del Río Uruguay tiene una tradición, nuestra emancipación se hizo
a partir de las concepciones republicanas de corte federal, no era
cualquier idea republicana, las ideas republicanas que en el
ideario artiguista concebían a la Federación como el gobierno
democrático donde la participación de los gobierno locales y de la
ciudadanía local tenía un papel protagónico. Las ideas que
impulsaron a la emancipación –todos sabemos- no estaban concebidas
como un país aparte de la Federación que nos rodeaba y a la que
componíamos, nosotros concebíamos como la Banda Oriental,
Provincia Unida a las Provincias Unidas del Río de la Plata. Ese
ideario federativo, que animó a muchas organizaciones sociales, yo
creo que es un patrimonio y una fortaleza que nosotros tenemos
porque forma parte de nuestra cultura y de nuestra forma de
concebir el desarrollo humano, que es otro de los núcleos que está
planteado acá. Descentralización, municipalización ¿para qué? para
el desarrollo humano, un desarrollo humano que ahora yo voy hacer
algunas consideraciones y que está vinculado con el problema
drogas.
Decía recién a un medio de comunicación, que en el uso
problemático, en el problema drogas, para sintetizar las múltiples
implicancias que tiene el tema drogas en una sociedad, yo creo que
tiene al menos una virtud, siempre y cuando partamos –repito- de
que el tema drogas no está centrado en las sustancias -por tóxicas
ellas sean- sino en los vínculos y en las relaciones y en el
contexto social y cultural donde ese consumo se da. Esto es una
mirada del Estado y es una mirada de esta política, la podemos
discutir, pero esto es una opción que nosotros tomamos, y una
opción que nos permite abarcarla. Si nosotros consideramos que el
tema drogas es un problema externo a la sociedad, es un problema
externo al desarrollo, las opciones son unas; si nosotros
consideramos que el consumo de drogas es un síntoma, es una
expresión, es un emisario del malestar social de múltiples causas,
con varias complejidades que está entre nosotros, tenemos
posibilidad de revertirlo en el marco de lo que para nosotros es
la segunda piedra angular de las políticas sociales.
En esto muchas veces recurre a una fácil explicación causal, el
consumo de drogas es porque son pobres, el problema de drogas es
porque son jóvenes, el consumo problemático de drogas lleva
inevitablemente a la delincuencia. Sin negar la asociación que
estos problemas tienen, no es tan simple, todos lo que hemos
trabajado a nivel clínico, a nivel social, sabemos que esto tiene
que ver, pero a su vez tiene complejidades que nosotros la tenemos
que analizar, ver, y singularizar si la queremos resolver
correctamente. Ahora si queremos escribir los deberes para estar
bien y decir que estamos haciendo cosas podemos hacer, ahora si
realmente queremos abordarlo en la complejidad que tiene como
fenómenos social, tenemos que admitir que no siempre podemos
homogeneizar el tema, no hablamos de la droga, ni que todos son
iguales, ni que todas las situaciones se pueden canalizar en un
único tipo de enfoque clínico o preventivo, sino que tenemos que
contemplar la diversidad, la singularidad, y esto hace –repito-
para mí complejidad no quiere decir que sea complicado, para mí en
esto hay una ventaja y hay una fortaleza que nos permite, a partir
de una abordaje social del tema drogas, incorporar o usar en el
buen sentido esto que es un síntoma como un emisario, como un
portavoz que nos permite develar, y revelar otros problemas
sociales, otros problemas que tienen que ver con el desarrollo
humano. Es decir, que donde tenemos un problema también podemos
identificar a partir de una medida distinta una oportunidad para
desarrollar políticas sociales que nos permitan fortalece los
factores de fortaleza, las habilidades para la vida, las
concepciones que revitalicen otro tipo de vínculos que reviertan
no solamente el consumo problemático de drogas, sino que nos
permitan construir ciudadanía. Este es el enfoque de la Junta
Nacional de Drogas, es discutible pero es la opción política que
nosotros hemos tomado que nos permite vincular el problema drogas
tanto a la descentralización, como una cuestión inevitable del
enfoque de las políticas sociales. Sería impensable que nosotros
abordáramos esto desde la omnipotencia del Estado, tenemos que
descentralizar porque es necesario llegar a la gente, porque es
necesario revisar los vínculos, porque es necesario desplegar
políticas sociales sustentables a nivel local que nos permitan ser
el primer elemento de prevención para el uso problemático de
drogas. El uso problemático de drogas es causa y consecuencia en
temas de desarrollo, no solamente desarrollo económico, de
desarrollo humano equitativo que contemple los diversos aspectos
que para mí también tiene el concepto de desarrollo humano a la
cual nosotros adherimos. Yo quiero compartir con ustedes algo que
a lo mejor está en la razón del artillero, no abunda mucho, por lo
menos para los connacionales en cuál es el telón de fondo desde el
punto de vista social, pero ahora tenemos datos nuevos sobre el
tema consumo. Según el último informe que brinda el Servicio
Telefónico de Apoyo y Orientación del Portal Amarillo del Centro
de Información de la Red Drogas, servicio telefónico de apoyo y
orientación que funciona con la Facultad de Enfermería en virtud
de un convenio y que no es un servicio solamente para dar día y
hora, sino que es un servicio de apoyo y de orientación de toda la
red. Según el informe de junio -este servicio como el Portal
Amarillo y como la Red de atención tiene tres meses de
inaugurado-, el 75% de los llamados pidiendo orientación y apoyo
es referido a usuarios que ni trabajan ni estudian, el 49% de los
cuales está en la franja etaria de 19 a 25 años; no es llamativo
esto porque desde el Instituto Nacional de Estadísticas sabemos de
la infantilización de la pobreza y de los grandes sectores de
juventud que ni estudian ni trabajan. En la última Encuesta de
Enseñanza Media que hicimos habíamos planteado que son
prevalencias de consumo representativas del 60% del mundo joven,
porque sabemos que el 40% del mundo joven no está retenido en el
sistema educativo y eso nos habla bastante elocuentemente del
contexto social y cultural donde se despliegan estos consumos
problemáticos. Repito algunos datos que también están en la tapa
del libro, según el PNUD, en el informe de Desarrollo Humano del
Uruguay 2005, el 29% de los hogares encuestados revela que hay una
persona -al menos- que quiere irse del país y seguimos teniendo
las tasas más altas de suicidios fundamentalmente en jóvenes y en
viejos.
Vamos a repetir nuevamente que la aparición del consumo de
pasta base de cocaína que genera tal arma social aparece después
del año 2002, antes era desconocido, y para todos los uruguayos
sabemos que el 2002 es un número fatídico, sabemos que en el 2002
no es que apareció la pobreza, en el 2002 se duplicó los niveles
de pobreza e indigencia y lo que es más importante la sociedad
perdió la confianza en el horizonte de posibilidades que teníamos
todos. Yo siempre repito que no solamente perdieron aquellos que
tenían sus ahorros en los Bancos, todos perdimos la confianza que
teníamos, no solamente en el sistema financiero, sino en el
conjunto de valores que el Estado protegía a la sociedad, alguno
alguna vez me agregó "bueno, y eso que tiene que ver con el
consumo de droga, abócate a lo tuyo". Sí, yo me quiero abocar a lo
mío, pero si yo no hago un balance de lo que significan algunos
quiebres importantes que tuvo el Estado y la sociedad no voy a
poder encarar lo que para mí significa uno de los factores de
protección más importantes para los jóvenes y para la sociedad,
que es combatir el miedo, el miedo en la sociedad y combatir la
posibilidad que entre todos podemos y tenemos un futuro desarrollo
humano accesible y equitativo para todos, si este factor de
protección del conjunto de la sociedad no somos capaces, acá entre
todos, y entre todos juntos de fortalecerlo, no vamos a resolver
ni el problema de consumo problemático de drogas ni un desarrollo
humano sustentable y equitativo para todos.
Yo considero que esto también es un aspecto previo en el que
todos tenemos que ponernos de acuerdo sobre las implicancias que
tienen algunos patrones, ya no le llamo ni políticos ni económicos
ni sociales, culturales, que se instalaron por diversos motivos,
muy polémicos y muy debatibles pero que se instalaron en nuestra
sociedad y yo digo en el 2002 se instaló el mayor grado de
inseguridad social de nuestro país que conoce la historia política
y económica del país. Y no es casual, entonces, que después del
2002 nosotros tengamos el uso problemático -que genera tanta
alarma- de pasta base de cocaína. La pasta base de cocaína, además
de ser una sustancia toxica, además de ser barata, además que
tiene otras implicancias de por qué llega acá, y en eso tendríamos
que considerar muy despaciosamente lo que son algunos mecanismos
represivos que a veces se toman y tendrían consecuencias como
este. Ustedes saben bien que de alguna manera la aparición de la
pasta base en el mercado negro, se debe a la represión de los
precursores químicos que trataba de ser una medida de
fiscalización internacional para impedir la producción de
clorhidrato de cocaína. Es –no caigamos en las causas simples- es
una más de las explicaciones que explican este fenómeno. Pero es
imposible hacer un marketing y un mercadeo de la pasta base si no
hay un mercado consumidor que esté preparado de alguna manera para
aceptar un consumo que los propios usuarios definen como
problemático y negativo. Cuando hablamos de desarrollo yo quiero
ser preciso en que no hablamos solamente de desarrollo productivo,
o por lo menos queremos producir otras cosas que no son solamente
bienes económicos. Queremos producir vínculos estables, actos
sustentables en base a una visión equitativa y solidaria del
desarrollo humano. También hay que decir que algunas formas de
encarar el desarrollo económico, productivo y humano si no es
protagonizado desde lo local, con participación de la gente, hay
desarrollos económicos que pueden traer aparejados consumos
problemáticos de drogas. El consumo problemático de drogas no es
solamente hijo de la pobreza, también es hijo del desarrollo,
porque es inexplicable que solamente por ser pobres uno consuma,
acá tenemos una caída de una fragmentación social muy grande y la
subjetividad que tiene eso; pero también tenemos un bombardeo
permanente del consumo y del consumismo que juntos son dinamita.
Porque si nosotros estamos promoviendo el consumo de bienes que es
inaccesible para una cantidad de sectores de la población, ahí
estamos generando una situación problemática en el desarrollo
local, en el desarrollo nacional y en el desarrollo económico
tenemos que tener los cuidados necesarios para que estos sean lo
más armónico posible y que tengan al capital humano como el
destinatario fundamental de ese desarrollo.
Recién el señor Presidente, hablaba del lavado de activos. El
lavado de dinero que es uno de los mecanismos más poderoso de
retroalimentación del narcotráfico, muchos más poderosos que las
bocas de salida de venta de pasta base que por lo menos en la zona
metropolitana vemos y nos genera problemas, pero mucho más
poderoso que eso es el lavado de dinero, los mecanismos ilícitos
por el cual el resultado del narcotráfico se recicla en el sistema
financiero legal. Durante mucho tiempo el Uruguay tuvo un problema
que todavía lo estamos revirtiendo, de descrédito internacional
por ser un país donde era considerado prácticamente un paraíso
fiscal dada la legislación que tenía y que era amparada por una
concepción de desarrollo que invitaba a la inversión de este tipo
de sociedades anónimas financieras de inversión que muchas veces
eran el mecanismo para el lavado. Uruguay estuvo a punto de estar
incorporado a los países que no colaboraban con la lucha contra el
narcotráfico por este tema. Uruguay no es ni un país productor ni
un país gran consumidor pero era un país que la comunidad
internacional lo comenzó a mirar como un país donde se lavaba
dinero. Por qué digo esto, porque nosotros estamos abiertos –como
dicen- a las inversiones, pero las inversiones que vengan
disfrazadas para lavar dinero las vamos a combatir con la potencia
y la fortaleza con la que hemos decidido luchar contra el
narcotráfico y pongo ejemplo de esto porque no estamos dispuestos
a aceptar cualquier concepción o cualquier tipo de desarrollo
productivo, estamos dispuestos a un desarrollo humano armónico que
contemple los elementos de equidad y donde la participación
ciudadana sea en el diseño mismo de las pautas de desarrollo un
componente fundamental.
Creo que nosotros tenemos fortalezas para hacer esto, estamos
en una situación problemática pero tenemos fortalezas. Para este
proceso de descentralización tenemos ya procesos de
descentralización en nuestras áreas y una voluntad política
descentralizadora que es una fortaleza y es una oportunidad.
En materia de drogas tenemos un proceso que han iniciado
vecinos y vecinas, actores de distintos sectores que en estos
momentos constituyen las Juntas Departamentales de Drogas, con las
fortalezas y debilidades que ellas tienen, con la dificultad de
acuerdos de constitución pero, -yo les puedo garantizar- que ese
trabajo que ya han realizado muchos docentes, muchos agentes
comunitarios, muchos directores de salud, hoy en día tenemos la
posibilidad -los compañeros después van a ahondar en el diseño
primario desde el punto de vista institucional que tenemos para
eso- son sin lugar a dudas un capital humano y un capital en
materia de experiencia por la cual hoy podemos hablar de
fortalecer este proceso y de continuar este proceso. Quedan
muchísimas cosas por hacer, quedan muchos encuentros para realizar
a nivel nacional y a nivel departamental, tenemos algunas, no
solamente juntas departamentales, tenemos juntas locales en San
Carlos en Bella Unión, en Cardona también hay otra y también eso
es un desafío para cada departamento, las Juntas Locales como
tenemos en Montevideo, un trabajo conjunto tendiente a también en
los Centros Comunales Zonales de Montevideo, generar redes
sociales de apoyo en materia preventiva, redes sociales que
permitan vincularse con esta recién nacida red de atención y entre
ambas generar políticas a nivel local que nos permitan darle una
mano al que lo necesita; conformar grupos de autoayuda de padres y
madres en un enfoque familiar y comunitario. Nosotros vamos a
insistir permanentemente en este enfoque de asistencia que tiene
la Junta Nacional de Drogas, escuchar, escucha primero y apoyo,
enfoque individual, familiar y comunitario, no se puede enfocar
ninguna. Esta cuestión que muchas veces surge acerca del enfoque
pura y exclusivamente individual que viene de la mano de la
negación del tema, "internáme al muchacho porque no puedo más" no
es el enfoque que nosotros tenemos que privilegiar. Nosotros
tenemos que privilegiar un enfoque que incorpore a la familia que
es parte del problema, convencerlo de eso y que incorpore a la
comunidad, a los vecinos, a las redes sociales como parte integral
también de la atención en salud.
Creo que en materia de salud, de red de atención de salud,
estamos en el tema drogas, desarrollando un diseño de red donde no
condenamos a un centro único como el Portal Amarillo a paliar con
todo este tema, sino que es un diseño en forma descentralizada y
en red que cuenta con 31 policlínicas de Salud Pública y de la
Intendencia, con 34 equipos de Salud Mental y donde tratamos de
que el tema de atención en drogas sea precisamente
descentralizado.
Una última reflexión, cuando hablamos de drogas, o cuando
hablamos de desarrollo, yo quiero hacer una precisión que después
también va a estar incorporada a las ponencias que van a hacer los
técnicos de la Secretaria Nacional de Drogas. Para nosotros, el
tema drogas en materia del Estado y es materia municipal, no es un
gasto, es una inversión social.
En esto de los gastos, siempre hay un malentendido, producto de
muchas cosas, nosotros con la CICAD-OEA estamos desarrollando,
somos parte de un programa de análisis de costos humanos, sociales
y económicos que necesitamos, no lo tenemos, no sabemos cuánto
gastamos en drogas, o cuánto significa el consumo problemático de
drogas para el Estado y para los municipios, porque gasto hay.
De alguna manera nosotros ya tenemos gastos y costos humanos y
sociales, que repercuten en las cárceles, en el aparato sanitario,
repercuten en un conjunto de problemas sociales; lo que estamos
proponiendo es una inversión que nos permita abordar desde un
punto de vista humano, pero desde una ecuación costo- beneficio
mucho más interesante que la que estamos haciendo ahora, que ni
siquiera tiene el beneficio del inventario. No tenemos inventario
de lo que nos significa en materia de costos humanos y sociales el
tema drogas.
Tenemos por ejemplo, -porque en el tema drogas generalmente
miramos para la pasta base-, como lo hemos insistido muchas veces,
y lo saben perfectamente los compañeros y compañeros del interior,
la droga mas consumida en el Uruguay es el alcohol y el consumo
abusivo de alcohol, ahí sí tenemos datos. Tenemos el dato que los
accidentes de tránsito son la primera causa de muerte en la franja
etaria de 18 a 29 años, y habría que averiguar con el Banco de
Seguros todo lo que significa en materia de gasto de recuperación,
de ausentismo laboral, etcétera. Y por temas de alcohol tenemos
cifras indirectas, el Instituto Técnico Forense hizo un análisis
de Montevideo en donde el 38% de los accidentes de tránsito están
referidos a conductores y peatones alcoholizados.
Es decir, en el tema alcohol tenemos algunas cifras, en las
otras no tenemos cifras, y es bastante elocuente que sea dicho de
nuevo, si nosotros dirigimos las inversiones a la prevención, a la
educación y al fortalecimiento de las redes sociales, no solamente
vamos a ahorrar dinero, vamos a ahorrar costos humanos y vamos a
habilitar un desarrollo humano sustentable sin esto que genera
tanto malestar y que nos impide avanzar con mucha más rapidez.
Bernardo Klisberg decía que invertir socialmente es invertir en
habilidades y en la productividad de las personas. Por ejemplo,
extender la ecuación en los jóvenes es capacitar mejor para
evitar, por ejemplo, el embarazo adolescente, manejar mejor el
período de esa franja etaria tan conflictiva. Un año más de
escolaridad para las niñas reduce la mortalidad infantil en el 9
por 1000; es una de las inversiones con más alta tasa de retorno
que pueden hacerse.
Nosotros estamos convencidos que -no el gasto social- sino la
inversión social que esté diseñada desde la comunidad como una de
las mejores formas de gerenciar es una inversión que tiene una
alta tasa de retorno, no a corto plazo quizá, pero a largo plazo
podemos estar seguros que invertir en educación y en salud, que en
el tema drogas es fundamental, es una inversión no solamente
necesaria sino altamente redituable y que permite, nuevamente, el
encuentro entre los técnicos, entre la sociedad civil, entre el
Estado y los gobiernos departamentales.
Este es nuestro punto de vista y con ellos queremos conversar,
escuchar, discutir y construir en forma conjunta. Nada más, muchas
gracias.