PREVENCIÓN DEL ABUSO DE DROGAS
EN LAS INSTITUCIONES EDUCATIVAS

PREVENCIÓN.

Definición.

Las acciones de promoción de la salud van encaminadas por un lado, a la protección de la salud, es decir, se trata de las acciones que habitualmente conceptualizamos como prevención.

En la promoción de la salud se trata de evitar la enfermedad antes de que ésta se  produzca  y para ello se actúa sobre el medio ambiente (sanidad ambiental, higiene alimentaria,...etc.) así como en  el individuo (vacunaciones por ejemplo).

Por otro lado, la promoción de salud incluye la noción de  fomento de la salud. Se trata de incrementar los niveles de salud positiva de los ciudadanos.

El concepto de salud positiva, comprende la capacidad física, las habilidades para afrontar los factores estresantes, la integración comunitaria, y muchos otros factores similares a los que suelen incluirse en las escalas de medición de la calidad de vida.

La promoción de la salud no se ejecuta propiamente en los servicios sanitarios clásicos,  la mayor parte de estas acciones se llevan a cabo en servicios no sanitarios.  Es el caso de programas educativos, de juventud, de servicios sociales, deportivos, del medio ambiente, etc..

En los años 50 en el ámbito de la medicina, surge una clasificación de las medidas preventivas en primarias (realizadas antes de que se inicie el origen biológico de la enfermedad,  secundarias (realizadas una vez que la enfermedad puede ser reconocida, pero antes de que cause sufrimiento o incapacidad) y terciarias (realizadas después de que el sufrimiento o la incapacidad han sido experimentadas y dirigidas a prevenir un mayor deterioro).

Esta forma de clasificar las intervenciones preventivas parte de una concepción mecanicista de la salud y la enfermedad, y  depende de la identificación del origen biológico de la enfermedad; la misma es insuficiente para dar cuenta de la complejidad de la influencia de los factores de riesgo biológicos, psicológicos, familiares y socioculturales, y no sirve para distinguir entre las intervenciones preventivas que tienen diferentes justificaciones epidemiológicas y que requieren distintas estrategias para su adecuada utilización. Sin embargo por ser tan utilizada entre los profesionales de la prevención, aunque cada vez se utiliza menos,  vamos a señalar su significado aplicado al consumo de drogas.

Se entiende por Prevención de manera genérica, todas aquellas actuaciones encaminadas a reducir la prevalencia de los problemas derivados del uso/abuso de drogas.  Se trataría de lo que tradicionalmente se ha conocido como prevención primaria (Caplan, 1985).

La prevención primaria actúa antes de que se produzca el consumo de manera que su objetivo es impedir o retrasar la aparición de usos de drogas.

La prevención secundaria  actúa cuando se han producido los primeros contactos con el consumo de drogas.  El objetivo fundamental sería evitar la instauración de usos problemáticos.

Es prevención terciaria aquella que, una vez instaurado un consumo problemático de drogas, intenta impedir que la situación o acontecimiento se agrave, y persigue la disminución de las posibles secuelas asociadas al consumo.

 

CLASIFICACION DE GORDON.

Gordon (1983) propone organizar operacionalmente las medidas preventivas en función de los grupos de población sobre los que pueden ser óptimamente utilizadas y en función a la conceptualización de factores de riesgo.  Se establece así un nuevo esquema de clasificación que es el más utilizado en la actualidad que distingue tres niveles de medidas preventivas:

Programas universales:  Son recomendables para todas las personas y generalmente puedes ser aplicadas sin ayuda profesional específica.

Los programas universales se dirigen a la población general (nacional, comunidad local, escuela, barrio) con mensajes y programas destinados a impedir o retrasar el consumo de drogas. No se tienen en cuenta las situaciones de riesgo individual.

Los programas universales pueden diseñarse para cualquier ámbito de intervención (escolar, familiar, comunitario). El carácter universal no implica que se dirijan necesariamente a toda la población.  Su aplicación está sujeta a restricciones operativas.  Por ejemplo: un programa universal puede dirigirse a todos los alumnos de primer años del primer ciclo de secundaria), y su contenido debe estar adaptado a las características y condiciones ambientales o culturales de esa población.

Programas Selectivos.  Son aquellos  que se dirigen a subgrupos que presentan un especial riesgo del consumo de drogas. Los grupos en situación de riesgo pueden establecerse en base a cualquiera de los factores biológicos, psicológicos, sociales o ambientales, que han sido caracterizados como factores de riesgo. También están diseñados para retrasar o prevenir el abuso de sustancias psicoactivas. Los individuos a los que van dirigidos, comparten la pertenencia a un grupo de riesgo y  por tanto más vulnerable.

Requieren de personal con formación específica, pues deben trabajar con jóvenes multiproblemáticos, familias y comunidades de riesgo.

Programas indicados.  Se dirigen a sujetos que no presentan criterios de diagnóstico de adicción, pero que muestran signos previos (consumidores de drogas en etapa de experimentación u ocasionales, delincuente, personas con conducta antisocial, o problemas psicológicos. Están dirigidos a detener la progresión del abuso de sustancias o desórdenes relacionados. Los factores de riesgo individual y los problemas de conducta son específicamente valorados. Requieren de un personal muy especializado, y están muy cerca de las intervenciones terapéuticas.

 Entonces entenderíamos por prevención primaria o universal,  el conjunto de estrategias que una comunidad particular ensaya para anticiparse a la aparición de fenómenos no deseados ( los usos problemáticos de drogas que hoy nos ocupa), a fin de evitarlos o reducir su presencia a mínimos socialmente aceptados.

La prevención se plantea entonces, como objetivo general,  promover estilos de vida que hagan a los individuos y grupos que conforman la comunidad, menos proclives a involucrarse  en relaciones problemáticas con las drogas.

Asumimos entonces una concepción de prevención ajustada al saber actual de las ciencias sociales y humanas, que acentúan la importancia de las dinámicas psicosociales en la generación de respuestas comunitarias  vinculadas con los estilos de vida  como respuesta a los usos problemáticos de  drogas.

 

PREVENIR PARA VIVIR.

«Prevenir para vivir» es un conjunto de actuaciones educativas,  que permiten abordar de manera sistemática las variables que hacen menos probable la conducta de consumo de drogas,  fomentando el desarrollo afectivo, intelectual y social de los individuos. Sus objetivos van encaminados al retraso de la edad de inicio al consumo y la reducción de niveles de consumo de alcohol, tabaco y otras drogas.

Existe consenso en definir a las drogodependencias como un fenómeno multifactorial,  y este mismo consenso se hace extensivo a la necesidad de una multilateralidad de intervenciones  a desarrollar en los distintos niveles, ámbitos, a través de distintos mediadores sociales.  Puesto que los usos de drogas forman parte de estilos de vida generados dentro de las propias instancias de socialización es en ellas que  habrá que realizar el trabajo preventivo: escuela, tiempo libre, familia, etc..

Este paradigma de prevención  comunitaria implica frenar “la rueda de la delegación”, ...que lo hagan los padres, que lo haga el policía, que lo haga el profesor.....  Es necesario el compromiso de todos, es la propia sociedad civil, en definitiva, la que ha de movilizarse para hacer frente a sus conflictos.

Este complejo modelo comunitario se sostiene en la figura de los mediadores sociales:  aquellas personas que por su lugar estratégico en la sociedad  tiene una posición privilegiada para movilizar a determinados sectores de la comunidad, e introducir en sus organizaciones  inquietudes, y compromisos con la prevención.

Uno de los mediadores privilegiados son los docentes.

Para que la prevención del uso de drogas entre grupos y personas tenga efectividad es necesario la coordinación de múltiples actividades en un entorno multisectorial, que integre los recursos normalizados de la comunidad, con el concurso de los diversos sectores en los que se articula la intervención social ( sanidad, bienestar social, cultura, etc..), y de las diversas instituciones y administraciones con competencias en el área.

A partir de la creación de redes  se podrá desarrollar en diferentes escenarios un abanico organizado de actuaciones preventivas que se entrecruzan y potencian.

Será necesario  tomar la retroalimentación constante de los contextos microsociales  (la familia, el grupo de amigos, el barrio etc.)  participante en el origen y evolución del fenómeno.   Asimismo aceptando la necesidad de que la comunidad organizada encuentre las soluciones, en una búsqueda particular y  propia.

 

EL CENTRO EDUCATIVO COMO ESCENARIO DE LA PREVENCIÓN.

La Prevención educativa es un  escenario  privilegiado para realizar la prevención del uso/abuso de drogas.

Las Instituciones educativas son instancias de Socialización formal, de tipo secundario que continúan el proceso de socialización primaria iniciado en el seno familiar. En dichas instituciones se trasmiten valores, normas, creencias actitudes, conocimientos, pautas de conducta y habilidades,  además de la función más popularmente considerada  que es la trasmisión del saber científico.

Las instituciones educativas son la instancia diseñada por la sociedad para desarrollar en colaboración con la familia “la educación”,  labor básica que podría impedir problemas futuros con las drogas.

La intervención preventiva en el nivel educativo  se ve favorecida por algunos elementos que las caracterizan:

·    La misión de la institución educativa coincide con los objetivos de la prevención del abuso de drogas. Consiste en educar, desarrollar por tanto integralmente la personalidad y las posibilidades de quienes asisten a ellas, en formar  futuros ciudadanos adultos. Lamentablemente no es menos cierto que su función formativa queda subordinada a  la práctica de la función informativa y de preparación del individuo para su vida laboral futura.   Sin embargo muchas veces los conocimientos académicos no alcanzan para manejarse en el contexto de la existencia y su interacción con la sociedad.

·    Es en las instituciones educativas donde es posible  intervenir antes de que el inicio del consumo se inicie.

·    Por las instituciones educativas pasa la inmensa mayoría de individuos de una población.
 

·    A los alumnos se los puede encontrar reiteradamente y durante un tiempo prolongado en el centro educativo. Lo que favorece la eficacia de las acciones preventivas  que requieren a igual que la educación de tiempo y persistencia.

·    La población escolar está en una fase de integración de hábitos y valores nuevos.  Los comportamientos respecto a la salud y las drogas están en ese período en formación.  En esta etapa es más fácil promocionar actitudes y hábitos saludables,  que luego sería más difícil modificar.

·    El alumno posee además una estructura de personalidad flexible y capaz de introducir cambios.

·    Las tareas preventivas pueden ser desarrollados por los educadores (Prevención universal), pues estos poseen vocación, preparación teórica, y experiencia en la labor pedagógica.

·    El profundo conocimiento de los profesores respecto a sus alumnos.

El  vínculo continuado y significativo entre profesores y alumnos facilita llegar a los grupos e individuos , con una intensidad y  profundidad superior a cualquier especialista externo.

·    Los programas generales pueden adecuarse a las necesidades personales y grupales, modificando los mensajes y estilos de intervención, a través de una comunicación bidireccional y observar si se producen los cambios deseados en la forma prevista.

·    Los profesores pueden convertirse en modelos de comportamiento adulto.  Determinados docentes pueden adquirir un papel relevante como modelo de identidad adulta, con una influencia relevante y a veces determinante en la evolución futura de sus alumnos.

·    Las instituciones educativas son centros valorados por la comunidad, y su labor goza de reconocimiento.  Pueden lograr la colaboración de otras instancias cercanas (familia, centros sanitarios etc.), lo que facilita en gran medida una intervención coordinada con el entorno comunitario.

·    En la institución educativa, puede detectarse precozmente a los individuos o grupos de alto riesgo o que presentan problemas relacionados con las drogas.

Tal detección puede y debe ir acompañada de acciones de orientación,  en cooperación con otros centros de tipo sanitario.

 

LOS PROGRAMAS PREVENTIVOS

ASPECTOS GENERALES:

Los programas de Prevención Escolar son acciones conjuntas y planificadas de los miembros de la comunidad educativa, encaminadas a prevenir los problemas derivados del uso de drogas.

Sus acciones preventivas deberán neutralizar los factores de riesgo detectados en los alumnos, así como potenciar los factores de protección.

El importante que se impliquen el mayor número posible de agentes preventivos (profesores, padres,, personal no docente, agentes comunitarios) como mediadores sociales en contacto con los jóvenes. Esto no quita que puedan emprenderse las actuaciones sólo con la participación de los docentes, o incluso de un área concreta.

La forma idónea de planificar una intervención de carácter preventivo es la elaboración de un proyecto de prevención para el centro.  Este proyecto implicará una reflexión conjunta de la situación del centro, respecto a la problemática derivada del consumo de drogas, para así plantear objetivos comunes y trabajar en conjunto para conseguirlos.

Un proyecto real parte de un análisis del contexto y de las características particulares de la comunidad educativa (Diagnóstico Previo) . Se fijarán objetivos vinculados con las necesidades reales de los alumnos, así como estrategias de intervención eficaces, que nos permitan alcanzarlos, con los medios a nuestro alcance. En general en los programas de prevención  se recomienda que:

·    Intervenga en su elaboración toda la comunidad educativa. Padres, profesores, alumnos.

·    Es conveniente el asesoramiento de un experto en prevención o con la participación de educadores para la salud.

·    Debe ser presentado y aprobado por la Dirección del Centro, la Sala de Profesores,  y las Comisiones de Apoyo.

·    Se llevará a la práctica con intervenciones donde participen la comunidad escolar, conjuntamente con  la participación comunitaria

 

OBJETIVOS GENERALES  DE LA PREVENCIÓN EN LOS CENTROS EDUCATIVOS.

Dotar a los alumnos de capacidades, habilidades y recursos personales necesarios para manejar adecuadamente las situaciones de contacto con las drogas.

Formar personalidades capaces de enfrentarse adecuadamente al fenómeno de las drogas

Contrarrestar la influencia de factores de todo tipo que puedan favorecer la aparición de problemas con el consumo de drogas

Favorecer el desarrollo de actitudes y valores favorables a la salud y ocupación creativa del tiempo libre.

Ofrecer información útil, precisa, y adaptada a los alumnos sobre aspectos relacionados con el uso de drogas.

 

OBJETIVOS ESPECÍFICOS:

Modificar alguno de los factores de riesgo o potenciar factores de protección individual, escolares, sociales y grupales que hayamos detectado en el centro.

Individuales: autoestima, tolerancia a la frustración, sentido crítico, autonomía etc.

Escolares: aumentar motivación frente al conocimiento, mejorar el rendimiento.

Grupales: mejorar la resistencia a la presión de grupo.

Socioculturales: trabajar sobre publicidad, mostrar alternativas de ocio y educar para el disfrute a través de actividades sanas.

Educar significa moldear comportamientos deseados y requeridos para una adecuada integración social.

Más que información es necesario tener en cuenta que siente y hace  la persona respecto las prácticas de riesgo. Si bien la información es necesaria, sólo ella no alcanza para modificar una conducta de riesgo.  Las características del adolescente, su sentimientos de invulnerabilidad y la necesidad de efectos inmediatos, hace que la sola información no alcance para realizar un cambio de conducta.  Ej.: Lavado de Dientes.

Cómo, quién y cuándo y para que  se informa, y cómo se dice parece ser determinante. Moldear   comportamiento deseado, debe estar en acuerdo con la motivación presente del adolescente, teniendo en cuenta que para él transgredir y enfrentarse a peligros y ser valiente ante el grupo  puede ser una motivación para el consumo. Por lo pronto en este caso una  excesiva información puede ser contrapreventiva.

Sin embargo si podemos mostrar al adolescente que las conductas de consumo de drogas son una forma de sumisión a los intereses económicos impuestos por la Publicidad y la Sociedad de Consumo, donde ellos sería individuos manipulados por intereses externos, este mensaje le mostraría la disonancia del consumo de drogas y su búsqueda de independencia y diferenciación del mundo adulto.

 

Elaboración Colectiva del sentido de las normas.
Es importante por tanto, que las normas del centro educativo en relación al uso de sustancias psicoactivas, sean consensuadas, y dispuestas para que todos las  acepten y las cumplan. Las sanciones solo deben servir para reforzar la norma establecida colectivamente.

 

Disonancia cognitiva:
Es importante implicar a los jóvenes en campañas  de prevención, destinadas por ejemplo a evitar el cigarrillo, así será más difícil fumar en el futuro.  Pues quienes participaron activamente de estas campañas, en el futuro tendrán más dificultad en resolver la disonancia cognitiva entre su comportamiento militante en contra del cigarrillo y la ejecución de la conducta de fumar en el futuro, ya que ellos trabajaron para evitar que los demás incurrieran en dicho comportamiento.

 

PROGRAMAS DE PREVENCIÓN EN EL NIVEL EDUCATIVO.

Ante la presencia de las drogas en nuestro entorno más cercano, se hace imprescindible la educación de las personas en todos aquellos aspectos que van a potenciar la autonomía, la capacitación para desenvolverse en el día a día, la resistencia a la presión del entorno, la responsabilidad, la autoprotección frente al riesgo, etc.,  y manejar el placer,   aspectos  que son básicos para evitar una drogodependencia u otras conductas de riesgo y  para el bienestar del individuo y su entorno.

El trabajo preventivo en el ámbito escolar generalmente está inspirado en un modelo de competencia, orientado a que los adolescentes, sean más capaces de tomar decisiones saludables y autónomas respecto a las drogas (Botvin, 1993).  Sin olvidar otras dimensiones diferentes a la salud que, además de estar también implicadas en el fenómeno de drogas, tienen su relevancia en la búsqueda del adolescente de la identidad: la libertad y el placer, entre otras.

La realización de actividades puntuales y aisladas  de prevención o informar sobre cualquier aspecto de los problemas relacionados con las drogas, no constituye un programa de prevención sobre drogas a menos que estén estructurados dentro de una estrategia general de intervención que disponga como mínimo de los siguientes elementos:

·    Objetivos generales y operativos en relación con el consumo de drogas y otras variables mediadoras de comportamientos: actitudes, creencias, habilidades etc..

·    La concreción del tipo de personas a las que va dirigida, por ejemplo: la familia, los jóvenes de determinada edad, la población general. Etc.

·    Una metodología específica y detallada.  Tipo de actividades a desarrollar y número de ellas, en qué forma se llevarán a cabo y cualquier detalle que permita establecer como se va a ejecutar la intervención.

·    Una evaluación  del proceso seguido (ex ante,  de proceso, y post) y de  los resultados o efectos producidos que permitan comprobar que se han cumplido o no los objetivos propuestos en la intervención.

No es un programa de prevención, la puesta en circulación de folletos sobre el tema de drogas, o una competición deportiva organizada contra las drogas.  Si bien ellas podrían ser actividades preventivas dentro del marco de un programa de prevención.

Desde este punto de vista, un programa de prevención  sobre drogas, es un conjunto de actividades más o menos complejas, coordinadas entre sí, con una serie de recursos adecuados a los objetivos generales y específicos relacionados con algún aspecto de la prevención del consumo de drogas, y todo ello dirigido a una población determinada, sobre la que se conoce suficientemente sus necesidades con respecto a la prevención del consumo de drogas: información sobre drogas, actitudes, prevalencia del consumo de drogas, factores de riesgo y de protección, entre los más importantes.

El objetivo que pretende un programa de prevención comunitario es reforzar los mensajes, y normas de la comunidad en contra del uso de drogas y la preservación de la salud, a partir de la movilización de distintas organizaciones, instituciones, colectivos, grupos y personas de la comunidad.   En este caso la intervención preventiva escolar será  “el componente escolar” de la intervención comunitaria.

En base al enfoque comunitario, el papel del centro educativo en el entramado  comunitario de la prevención del uso de drogas, es que el Proyecto Educativo recoja como objetivo de la educación sobre drogas,  dentro del currículo de Educación para la Salud, asimismo que la prevención del uso de drogas se integre transversalmente en todas la disciplinas y actividades educativas realizadas en el medio escolar.

 

OBJETIVOS EN EL MARCO DE LA ESTRATEGIA DE REDUCCIÓN DE LA DEMANDA

·    Potenciar hábitos de abstinencia de drogas, salvo de uso médico prescripto.

·    Retrasar al máximo el inicio del consumo de sustancias habituales  legales o ilegales .

·    Cuando el consumo ya se ha iniciado, intentar se vuelva periódico u ocasional.

·    Trasmitir conocimientos relevantes sobre el tema. Un exceso de información y un énfasis en los efectos de las sustancias puede ser contrapreventivo.

·    Fomentar actitudes y valores apropiados respecto a la salud propia y ajena,  cautela ante situaciones desconocidas, esfuerzo y solidaridad en lugar de evasión ante los problemas, valoración adecuada de los riesgos en lugar de prestigiar como héroes a quienes los corren irresponsablemente.

·    Prestigiar comportamientos alternativos incompatibles con el abuso de sustancias.

·    Propiciar el desarrollo armónico de la personalidad del estudiante.

 

OBJETIVOS PRINCIPALES EN LA ESTRATEGIA DE REDUCCIÓN DE DAÑOS.

Evitar accidentes de tráfico entre adolescentes y jóvenes relacionados con el abuso de alcohol u otras drogas, ya sea como conductores de automóviles, ciclomotores, peatones (primera causa de mortalidad en la juventud).

Promover entre los ya fumadores el consumo de marcas de menor contenido nicotínico y de alquitrán, y una pauta de consumo lo más discontinua posible.

Disminuir los episodios de embarazos no deseados o enfermedades de trasmisión sexual debido a la reducción de la capacidad de autocrítica y autocontrol por abuso de alcohol u otras drogas, los cuales interfieren en la adopción de las precauciones adecuadas (preservativos).

Disminuir los episodios de embriaguez entre alumnos adolescentes y jóvenes adultos, aún cuando exista y persista el consumo de alcohol., a través de pautas de consumo social de alcohol.

 

OBJETIVOS PRINCIPALES DESDE LA REDUCCIÓN DE LA OFERTA

Reducir y aún eliminar la disponibilidad de drogas en los centros educativos y sus alrededores.

No ofrecer bebidas alcohólicas en el bar, cafetería o comedor del centro educativo.

Prohibir fumar en las aulas y espacios comunes, que puede extenderse por motivos educativos a la totalidad del recinto.

Eliminar la oferta de bebidas alcohólicas  en excursiones, viajes de estudios, fiestas, etc..

Si existen alumnos implicados en la oferta, el control persecutorio y policial en el interior de los centros se convierte en una medida educativa aberrante.  Deben apelarse previamente, a procedimientos internos para abordar tales situaciones, salvo casos de extrema gravedad.

 

OBJETIVOS PRINCIPALES EN LA ESTRATEGIA DE DETECCIÓN Y ORIENTACIÓN PRECOZ.

Identificar a los alumnos que presentan una concentración de factores de riesgo, al mismo tiempo que una carencia significativa de factores de protección.

Ejercer el seguimiento y orientación más intenso en estos casos, con la frecuencia y tipo de intervención específico para cada uno.

Prestar atención selectiva a los grupos de alumnos de peor rendimiento escolar y mayores problemas de adaptación.

Detectar casos de inicio de temprano de uso de sustancias, e intentar orientarlos de la manera adecuada, en el propio centro o con la ayuda de especialistas externos.


Psic. STELLA GARATEGUY
Secretaría Nacional de Drogas
Área Prevención


Bibliografía