El cuerpo de la misión está fuertemente de
acuerdo con la iniciativa del Gobierno de crear instituciones
separadas de la policía que se encarguen de la administración de
cárceles. Frente a la ausencia de un Ministerio de Justicia debe
tomarse en consideración el mantener la administración de
cárceles dentro del Ministerio del Interior.
Dados los actuales desafíos de la reforma
carcelaria en el país, la misión apoya fuertemente la iniciativa
del Gobierno de integrar la administración de todas las cárceles
bajo el mismo servicio.
El nombre que se le de a cualquier nuevo
servicio deberá reflejar adecuadamente el rango de servicios que
proporcionará, dando de esta manera una dirección más clara para
sus funcionarios, los delincuentes y la población, en relación a
su orientación y visión general.
El desarrollo de un nuevo ente totalmente
separado de la policía deberá implicar el impulso de una
formación adecuada y estándares profesionales para los empleados
de esta nueva administración.
La formación de una estructura que incluya a
los representantes del Sistema Judicial, la administración de
cárceles y otros entes relevantes de la justicia penal, para
monitorear el tamaño de la población carcelaria, la proporción
de reclusos que esperan un juicio, así como las condicione en
que se mantiene a los reclusos.
El establecimiento de una base de datos única
de antecedentes de los reclusos para todo el Uruguay, a modo de
proporcionar una imagen generalizada de la población carcelaria,
para mejorar la coordinación de los entes de la justicia penal y
para asistir los esfuerzos de la reforma, e incluso para
ilustrar los debates sobre la categoría de reclusos a los que
podría apuntarse en el futuro para penas sin prisión.
El establecimiento de una infraestructura más
efectiva para administrar de modo eficiente las sanciones sin
prisión que se encuentran a disposición en la ley.
Formar a los jueces sobre las ventajas de las
sanciones sin prisión. Alentar la creación de una ley que
habilite a los jueces a utilizar las medidas alternativas a la
prisión que hoy se limitan al transcurso del proceso para que
puedan emplearse como verdaderas alternativas a las penas
impuestas por la sentencia que finaliza el juicio.
Sujeto a la aprobación del Gobierno, la ONUDD
está preparada para financiar un seminario de alto nivel para
los oficiales de alto rango y los expertos externos, para
considerar prácticas comparativas respecto a las alternativas al
encarcelamiento en algunas categorías de delincuentes.
Considerar modificaciones al sistema
establecido de libertad condicional tal como la libertad bajo
palabra, tanto para reducir el número de individuos encarcelados
así como para asistir a la reinserción de los reclusos en la
sociedad.
Los grupos de interés involucrados en el
otorgamiento de la reducción de pena (el poder judicial, los
servicios fiscales y la administración de cárceles) deberían
discutir de modo urgente el motivo por el cual el sistema
trabaja de modo inefectivo, fallando en la reducción de la
presión en el sistema, y conduciendo a la frustración entre los
reclusos a los que, a pesar de su buena conducta en la cárcel,
se les ha negado la libertad mediante la reducción de pena.
También debe tomarse en consideración la simplificación del
proceso actual por medio del cual se otorga la reducción de
pena.
La Oficina del Ombudsman de la cárcel es
considerada por el cuerpo de la misión como un ejemplo de una
buena práctica y las lecciones aprendidas a partir de esta
Oficina son de gran utilidad para otras sociedades luchando
contra los mismos desafíos. Es esencial que esta Oficina reciba
tanto apoyo práctico como político para continuar el trabajo en
el que se encuentra actualmente involucrada.
Establecer una inspección interna dentro del
nuevo sistema de administración de cárceles para asegurar la
conducción de inspecciones regulares dentro del departamento
mismo, garantizando de este modo el cumplimiento con las
disposiciones y directivas pertinentes y fomentando una mayor
responsabilidad por parte de los administradores de cárceles.
Alentar a los miembros del Poder Judicial y
del servicio fiscal para que realicen visitas más frecuentes a
las cárceles para evaluar las condiciones bajo las cuales se
mantiene a los detenidos y los casos de algunos reclusos que han
sido encarcelados sin sentencia definitiva por largos períodos
de tiempo.
Realizar un estudio del sistema actual de las
políticas en general para la rehabilitación y la reinserción en
la sociedad. Desarrollar una estrategia general de
administración de cárceles en este respecto y asegurar que este
enfoque abarcativo se integre con el trabajo de la
administración carcelaria y la formación del equipo profesional.
Partiendo de la base de los trabajos
realizados por el Ombudsman de la cárcel, el Gobierno debería
considerar un estudio urgente de los servicios de salud
proporcionados a los reclusos. Debería ser fundamental para este
estudio un enfoque para determinar como pueden ser fortalecidos
los vínculos con el sistema de salud pública. Es importante
también considerar a largo plazo el traspaso la responsabilidad
general por la salud de los reclusos al Ministerio de Salud
Pública para asegurar un nivel equitativo de cuidados.
La práctica de encadenar a los reclusos a sus
camas en COMCAR deberá ser estudiada como un problema urgente,
teniendo en cuenta las disposiciones pertinentes de las Reglas
Estándares Mínimas de las Naciones Unidas para el Tratamiento de
los Reclusos.
Establecer sistemas efectivos del uso de
drogas, su prevención y tratamiento en las cárceles. La ONUDD
apoya totalmente las propuestas de la Secretaría Nacional de
Drogas en este respecto y buscará proporcionar apoyo financiero
a estos esfuerzos.
Existe una necesidad urgente de apuntar hacia
la prevención, el tratamiento y los cuidados contra VIH de forma
abarcativa en todas las cárceles del país. Una estrategia de
este tipo deberá incluir una evaluación de prevalencia,
actividades para la toma de conciencia entre los reclusos, una
investigación acerca de la implementación de los principios de
precaución universales, incluyendo los servicios de salud y
dentales, acceso a artículos de prevención y la formación de los
funcionarios. La implementación de este programa debería estar
bajo la responsabilidad del Plan Nacional de SIDA/Ministerio de
Salud Pública, con una colaboración cercana de las ONGs, el
Instituto de Criminología y la Facultad de Psicología de la
Universidad, así como otras organizaciones del ámbito académico.
Se recomienda que el entorno carcelario se
agregue a la lista de prioridades de la UTG sobre el VIH y el
SIDA.
Establecer servicios separados para las
necesidades especiales de las mujeres, incluyendo el acceso a
los mismos servicios que se le proporcionen a los hombres en
relación al uso, prevención y tratamiento de las drogas, así
como la prevención, el tratamiento y el cuidado del VIH en todas
las cárceles del país en las que se mantiene a las mujeres.
Considerar la opinión pública en general con
respecto a los reclusos, especialmente en relación al VIH y el
cuidado de su salud. Podría ser de utilidad a su vez la
aplicación del proyecto del PNUD "Mesas de diálogo" como una
herramienta de apoyo público para sensibilizar a la población
sobre la necesidad de reformas carcelarias y programas de VIH y
SIDA para los sistemas carcelarios.