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2004/NOV/25
- Semanario Búsqueda
Fuente: www.mipais.com.uy
El consumo de alcohol en hombres y mujeres uruguayos
es un factor de riesgo vinculado a comportamientos de violencia doméstica
Según el estudio 'Genacis', realizado por la Junta Nacional de Drogas y la OMS, 9
de cada 10 personas entre 18 y 65 años consume o ha consumido alcohol en su vida; la
adicción se feminiza en forma creciente
En siete de cada cien casos de violencia en parejas uruguayas el alcohol fue uno de
los factores que incrementó el riesgo del desenlace, según datos consignados en el
estudio "Genacis" (Gender, alcohol and culture: an international study),
realizado por primera vez en Uruguay entre abril y mayo de 2004. Su objetivo era
conocer la magnitud y características del consumo de alcohol en Uruguay incorporando
al análisis características culturales y de género, de modo de permitir la
comparación internacional.
Promovida por la Organización Mundial de la Salud (OMS) y llevada adelante por la
Junta Nacional de Drogas, en la investigación participaron unos 30 países del mundo.
A nivel nacional se seleccionó una muestra de mil personas de 18 a 65 años de edad
(47,6% de hombres y 52,4% mujeres) residentes en hogares particulares de las ciudades
de más de 10 mil habitantes de todo el país.
No obstante, si bien con esos guarismos el alcoholismo no parecería ser un
desencadenante de los conflictos, de hecho tampoco reflejan la magnitud que el
problema de la violencia doméstica ha cobrado a nivel nacional, según confirmaron a
Búsqueda fuentes que participaron en la pesquisa
En ese sentido estiman que existe "un fuerte subregistro" derivado, en
parte, de la propia metodología de la encuesta, por lo que en una segunda etapa los
datos serán precisados con otros procedimientos.
Datos globales. El 70,2% de la población investigada declaró su consumo en los últimos
12 meses Otro 18,5% no consumió en ese período pero sí lo hizo en algún momento de
su vida, por lo que 9 de cada 10 uruguayos consume o ha consumido alcohol en su vida.
Se detectó asimismo un alto nivel de experimentación alcohólica entre las mujeres,
sobre todo en las más jóvenes. Las mujeres abstemias mayores de 30 años superan el
20%, mientras que las menores de esa edad representan apenas 10%. Así, mientras en
las mujeres mayores de 30 años hay 20% que nunca probó alcohol, en las menores de
esa edad, sólo es la mitad (10%).
Dentro del 90% y 80% restante de ambas franjas se ubican las experimentadoras, los
bebedoras ocasionales y las habituales.
El estudio estima que el volumen total anual de bebidas alcohólicas de diferentes
graduaciones que se vuelca al mercado supera los 200 mil litros. Cerca de 80% de la
población consume bebidas alcohólicas y más de 6% se encuentra en situación de
consumo peligroso (bebedores excesivos alcohólicos).
Formas de violencia.
El estudio de la Junta Nacional de Drogas clasifica las formas más comunes de
violencia interpersonal en abuso físico, emocional o psicológico, sexual,
financiero, social y ambiental.
El abuso físico puede ir desde un pellizcón, empujones, cachetadas, puñetazos,
patadas, terceduras con consecuencias diversas como abortos, lesiones internas y
externas y hasta la muerte.
El abuso emocional o psicológico produce en las víctimas desvalorización o
sufrimiento (se ignora a la persona, se la ridiculiza o se la critica en forma
permanente, se profieren insultos, gritos, amenazas); también el abandono, la
infidelidad o escenas de celos forman parte de la violencia psicológica. Este tipo de
acoso puede llevar a la depresión con intentos de autoeliminación o el suicidio
mismo.
En "Genacis", el consumo de alcohol aparece asociado a maltrato psicológico
en 16,6% de los casos, con mayor presencia en lo masculino. Sin embargo, mujeres y
hombres no perciben de la misma manera la "alcoholización". Las mujeres
reconocen que 15,5% de los hombres estuvieron bebiendo antes del incidente, mientras
que los hombres no se reconocen a sí mismos y minimizan ese dato. En cambio mientras
los hombres perciben que 3,7% de las mujeres estuvo consumiendo antes de los
incidentes, las mujeres admiten el consumo sólo en 2,2%.
Tal vez "con la intención de disminuir su culpabilización y responsabilidad en
actos violentos", los agresores admiten que el alcohol estuvo presente en 20,9%
de los casos de violencia, mientras que las víctimas los hacen en 16,6% de los casos.
Entre quienes cometieron ¿actos de violencia, el mayor porcentaje lo constituyen los
bebedores ocasionales y frecuentes problemáticos. Dentro de ese total, 18%
corresponde a mujeres víctimas de maltrato y 12% a hombres.
Jóvenes vulnerables. En forma global, el alcohol aparece en 6,8% de los casos de
peleas de pareja, por lo cual, estiman los autores de la pesquisa, "no sería un
elemento desencadenante de esos conflictos, lo que no significa que no sea un factor
de influencia". Aun así, las percepciones de mujeres y hombres sobre el consumo
de alcohol previo a una discusión difiere. Mientras que las mujeres perciben que en
8,1% de los casos sus parejas bebieron por lo menos en una ocasión, los hombres señalan
haber bebido sólo en 4,5% de las veces, tal vez por la banalización que los
consumidores suelen hacer sobre su conducta alcohólica.
Los episodios más frecuentes se dan en parejas de la franja etaria de 18 a 25 años,
las cuales en su mayoría no conviven. En tanto, mayor prevalencia de violencia física
se da en parejas jóvenes de entre 18 a 35 años. Los mayores porcentajes corresponden
a parejas que no viven juntas.
Estos resultados hablan, según los autores de "Genacis", de
"transformaciones culturales y sociales en donde se produce una naturalización
de las expresiones de maltrato desde nuevos valores y usos sociales que se manifiestan
más claramente en los jóvenes y en todas las formas de organización de la
pareja".
El maltrato psicológico y la violencia física no emanan de conflictos perpetuados en
el tiempo de vida de la pareja sino que se empiezan a manifestar desde el inicio de la
relación como reflejo de "cambios en normas y valores sociales que se traducen
en habituación a determinados comportamientos abusivos"
Paradojas. El 91,3% de los encuestados reconoce haber agredido a su pareja en los últimos
dos años por lo menos una vez. De ellos, 13,1% la agredió cuatro veces o más. En la
frecuencia de dos a tres veces, el porcentaje de mujeres agresoras supera al de los
hombres, mientras que en la frecuencia de cuatro o más el porcentaje de hombres
agresores es de 20% respecto a 8,6% mujeres.
El 59,5% de quienes fueron víctimas de violencia son también agresores. "Las
posibilidades de que una persona desarrolle comportamientos de violencia física son
mayores cuando existen antecedentes en su propia historia de haber recibido
maltrato", se aclara en la encuesta.
Sin embargo, de acuerdo con los resultados de la investigación, la presencia de
incidentes de maltrato físico en la pareja no aparece, en la mayoría de los casos,
como determinante de separación. En efecto, 61,9% de las personas víctimas de
violencia física continúan en pareja con el agresor, aunque son más las mujeres que
se alejan que los hombres, lo cual se interpreta "por la mayor gravedad que
alcanzan las agresiones sufridas por las víctimas mujeres por parte de los
hombres"
Los autores concluyen que "desempleo, pobreza, estrés económico, carencias
educativas y aislamiento social, junto al consumo de sustancias, aparecen como
factores de riesgo frente a comportamientos de maltrato". |