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2006/FEB/02
- Semanario Búsqueda
Fuente: www.mipais.com.uy
Para 'preservar a la sociedad'
de delitos graves, los menores deberían ser internados en nuevos
centros de reclusión seguros
El nuevo presidente de la Suprema
Corte de Justicia advirtió que los jueces no están para adecuarse
'a ningún tiempo'
escribe Raúl Ronzoni
El flamante presidente de la Suprema Corte de Justicia (SCJ),
Hipólito Rodríguez Caorsi, sostuvo que los menores que comentan
delitos graves deben ser internados para "preservar a la sociedad"
y opinó que la solución "es construir centros de reclusión
seguros".
Rodríguez Caorsi rechazó críticas de dirigentes políticos y de
organizaciones de derechos humanos respecto a la decisión de un
Tribunal de Apelaciones que avaló el archivo del caso del
asesinato de María Claudia García de Gelman. Los críticos de esa
decisión judicial reclamaron que la Justicia se adecué a los
tiempos que corren.
"Los jueces no están para adecuarse a ningún tiempo sino para
aplicar las normas vigentes. Si un fiscal pide el archivo el juez
no puede hacer otra cosa", destacó.
El magistrado aseguró que la SCJ investigará la actuación de los
jueces que cometan errores y dijo que "si el error es inexcusable
y amerita la destitución, así se procederá por los intereses de la
sociedad".
A los 67 años de edad, el ministro que comenzó su carrera en 1971
como juez de paz en Colonia, asumió ayer miércoles 1° la
Presidencia de la SCJ en presencia del presidente de la República,
Tabaré Vázquez, y ante una nutrida asistencia de integrantes del
gobierno.
Luego de la ceremonia oficial, Rodríguez Caorsi declaró a Búsqueda
que "ninguna persona sensata puede estar en desacuerdo en cuanto a
que un menor que comete desmanes o viole la ley por hechos graves
deba tener una fuerte custodia para preservar la integridad de las
personas. Eso conduce, inevitablemente, a que esté en reclusión".
Cuando se le recordó que en los centros de reclusión se producen
frecuentes fugas, el presidente de la SCJ opinó que "los menores
de infracciones graves deben estar en un lugar que permita
preservar a la sociedad, y la única forma es construir centros
seguros, sin mengua de la educación y el respeto por los derechos
humanos".
Al referirse a una eventual disminución de la edad de
imputabilidad, dijo que ésa "es una discusión de décadas" y
desarrolló su posición con un ejemplo.
"Si un menor de 17 años, 11 meses y 29 días de edad asesina a una
familia recibe como sanción un período breve de reclusión. En
cambio, si el hecho ocurre al día siguiente, cuando cumplió 18
años, recibirá una condena severa, con largos años de reclusión.
Entonces sería necesario aplicar sanciones graduales que permitan
establecer para los menores cuotas de responsabilidad penal. Para
ello serían necesarios estudios de equipos multidisciplinarios y
una política legislativa. Esta situación no se soluciona con una
rebaja de la edad de imputabilidad porque lo mismo sucedería si la
edad límite fuera de 17, de 16 o de 15 años", afirmó.
Rodríguez Caorsi se refirió también al aumento de la agresividad
entre los menores de edad y lo atribuyó al consumo de drogas,
especialmente la llamada "pasta base", y a la situación de
marginalidad en que muchos de ellos viven.
Para el magistrado, "ambos hechos se transforman en disparadores
porque existe una relación directa con la violencia. Por eso creo
que hay que atacar las causas. Es innegable que en los últimos
años los delitos violentos crecieron dramáticamente, especialmente
entre los jóvenes y también entre las mujeres".
Al aludir a la ley de "des-congestionamiento carcelario", señaló
que el gobierno recogió la opinión de la SCJ sobre el número y el
tipo de libertades para evitar "una hecatombe social".
"Ya existía la voluntad legislativa y la SCJ se limitó a dar su
opinión porque tenemos una gran experiencia de trabajo", precisó.
Errores inexcusables. En los últimos tiempos, la SCJ dispuso
varios pedidos de informes y sumarios a jueces por decisiones
adoptadas en el marco de su tarea jurisdiccional. El ministro dijo
que eso responde a una resolución de actuar de acuerdo con la ley.
"Los actuales integrantes de la Corte tenemos una relación
personal y profesional de décadas que nos permite trabajar en
forma coordinada, fluida y con coherencia en las decisiones, a
diferencia de lo que sucedía algunas veces en el pasado",
manifestó.
Recordó que desde 1989 existe una ley que regula ese aspecto. "El
error inexcusable de los jueces quedó establecido sustancialmente
en el artículo 26 del Código General del Proceso (CGP) que
establece que los magistrados serán responsables por sentenciar
cometiendo, justamente, un error inexcusable", dijo.
"Algunos remarcan que un juez es independiente para juzgar, pero
la independencia se termina después que juzgó. A partir de ese
momento, el magistrado debe ser responsable de su fallo. Hay
errores humanos que pueden disculparse pero el término inexcusable
es bastante claro. Esta Corte actúa en forma enérgica de acuerdo
con la gravedad del hecho y si se constatan errores, se aplicarán
las sanciones de acuerdo con la gravedad del hecho y en función de
los antecedentes del juez. Si el error es inexcusable y amerita la
destitución, así se procederá para velar por los intereses de la
sociedad porque quien paga los platos rotos es el justiciable.
Nosotros estamos para solucionarle problemas a la población y no
para creárselos", enfatizó.
Al ser consultado sobre el nivel profesional de los jueces
uruguayos, respondió que esa interrogante no puede ser respondida
de manera simple. "Quizá por la influencia del CGP (que estableció
los juicios orales), los magistrados son hoy más expeditivos que
antes. Lo que pretende el justiciable es que le resuelvan un
problema y no que surjan sentencias brillantes. Es necesario
señalar también que una Facultad de Derecho de la que egresan
mensualmente decenas de abogados conspira contra la calidad y
buena preparación de los abogados. Nosotros tenemos el Centro de
Estudios Judiciales que permite implementar un sistema de
selección que antes no existía. Por eso la pregunta no se puede
responder en forma sencilla", afirmó.
Sistema penal. Rodríguez Caorsi destacó que en materia penal él es
contrario a separar las funciones de juez de instrucción y juez de
sentencias, y cree mejor mantener el sistema actual, en el cual el
mismo juez que procesa es el que condena.
"Soy el único integrante de la Corte que se opone. Guarido me
argumentan que un juez penal tratará de defender su procesamiento
en la sentencia porque existe el riesgo de que se enamore de su
decisión y no la revierta en la condena, si un juez trabaja
seriamente puede lograr la prueba que le permita en definitiva
condenar. A quienes sostienen que un juez que procesa puede
sentirse comprometido al condenar, yo respondo con una pregunta:
¿no es posible que un juez que no tendrá que condenar actúe
frívolamente al reunir la prueba porque la responsabilidad de
condenar será de otro? Bajo otro régimen yo fui juez de
instrucción y juez de sentencias y cuando era juez de instrucción
me sentía como un comisario de lujo", dijo.
El ministro declinó manifestarse sobre los anunciados proyectos
para derogar o interpretar la "ley de caducidad", porque "si eso
sucede, eventualmente yo tendría que intervenir y de ninguna
manera puedo prejuzgar. Por otra parte, no me consta que el
gobierno tenga la intención de llevar adelante iniciativas de esas
características".
Luego de la sentencia del Tribunal de Apelaciones de segundo turno
que archivó el expediente sobre la investigación del asesinato de
María Claudia García de Gelman, a pedido del fiscal, surgieron
críticas de gobernantes y de organizaciones de defensa de los
derechos humanos que reclamaron a la Justicia adecuar su actuación
a los tiempos que corren. Rodríguez Caorsi fue terminante en su
respuesta.
"En la aplicación del derecho penal, a diferencia del civil,
existe una gran rigidez. Las normas son muy justas y los tipos
delictivos muy rígidos. La pretensión punitiva está a cargo del
Ministerio Público y su opinión condiciona al juez. Entonces, si
un fiscal pide el archivo el juez no puede hacer otra cosa. Los
jueces no están para adecuarse a ningún tiempo sino aplicar las
normas vigentes", dijo.
El magistrado destacó que desde el año pasado se produjo una "poco
frecuente relación entre el Poder Ejecutivo, el Legislativo y el
Judicial, que tuvo su mayor expresión durante la discusión del
presupuesto. Las reuniones de la Corte con el ministro de
Economía, Danilo Astori, fueron casi diarias, luego con
legisladores del gobierno y con el ministro del Interior, José
Díaz, para el proyecto de descongestionamiento carcelario".
Al acto de asunción de Rodríguez Caorsi asistieron, además del
presidente Vázquez, el vicepresidente de la República y presidente
de la Asamblea General, Rodolfo Nin Novoa, el secretario de la
Presidencia, Gonzalo Fernández, la ministra de Defensa, Azucena
Berrutti, el ministro interino de Interior, Juan Faroppa, el
subsecretario de Educación, Felipe Michelini, y la presidenta de
la Cámara de Diputados, Nora Castro.
El presidente de la SCJ hizo una valoración de esa concurrencia.
"Eso demuestra lo que le decía antes: las relaciones y la
comunicación son excelentes y muestran un acercamiento que
redundará en beneficio de toda la sociedad y permitirá que el
Poder Judicial deje de ser una isla", auguró. |