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Punta del Este, 2004/ENE/13
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Se trata de una sustancia anestésica
de uso veterinario; fue detectada en poder un joven que asistió a
una fiesta la semana pasada
La droga “K” llegó a Punta del Este
La sustancia no está comprendida en las tablas de
productos ilegales que marcan las convenciones de Viena y de Nueva
York, recogidas en la Ley Nº 14.294
En la glamorosa Punta del Este, donde la ostentación trepa
este verano a niveles insólitos con la exhibición de gordas
billeteras, autos de subido valor y ropa de marca prohibida para
el común de los mortales, un conocido anestésico de uso
veterinario hace furor entre los adictos al competir con las
drogas más conocidas a la hora de la diversión descontrolada.
Al contrario de lo que ocurre habitualmente, donde los veranos de
Punta del Este se transforman en la puerta de entrada para el
consumo a nivel nacional de nuevas drogas, en este caso se trata
de una adicción que primero fue impuesta en la capital de la República
para luego llegar al balneario, donde jóvenes de distintas
nacionalidades la consumen al ritmo de las luces y la música
sincopada de los boliches de onda.
Se trata de la ketamina, un agente anestésico de uso veterinario,
que en la jerga juvenil es conocida por su primera letra, la
“k”, o también como “vitamina K”, “Special K”,
“jet” o, incluso “valium del gato” en la Argentina. Su
consumo en el Este fue detectado por primera vez por personal
policial de la Brigada Antidrogas tanto en su forma líquida como
en polvo.
En los operativos realizados en el entorno de una fiesta de música
tecno realizada el pasado jueves en la zona de El Jagüel los
efectivos policiales detectaron en poder de uno de los jóvenes
asistentes cuatro gramos de ketamina en polvo. El joven en cuestión
confesó a las autoridades policiales que la droga que poseía
estaba destinada a su consumo personal, por lo que fue liberado
poco después de ser detenido. Este jueves de madrugada otro
concurrente a la megafiesta registrada en El Jaguel fue detenido
con 25 centímetros cúbicos de ketamina en estado líquido, la
que puede ser inyectada vía intramuscular o directamente al
torrente sanguíneo.
Disociación selectiva
El origen de este potente anestésico, un psicodisléptico, se
remonta a 1965 cuando fue lanzado al mercado estadounidense por
los laboratorios Parke & Davis, tanto para uso humano como
veterinario.
La ketamina puede inhalarse o fumarse y provoca anestesia
disociativa. Es decir que interrumpe en forma selectiva las vías
cerebrales de asociación y produce bloqueo sensorial, de acuerdo
a lo que sostienen los manuales competentes.
Se trata de un elemento líquido translúcido que deriva del PCP,
aunque a diferencia de su precursor, no produce efectos
permanentes de orden neurológico o fisiológico. PCP es el nombre
más conocido de la fenciclidina aunque en las calles también
recibe la denominación de “polvo de ángel” o “polvo cósmico”.
En las veterinarias del ramo la ketamina puede adquirirse con
receta bajo la modalidad de soluciones inyectables que luego son
aplicadas por los adictos tanto de forma intravenosa como
intramuscular.
Marco legal
El fin terapéutico de esta sustancia, actúa, a juicio de las
autoridades, como un disparador de su consumo. Sin embargo, la
ketamina no se encuentra comprendida en las tablas de sustancias
ilegales que marcan las convenciones de Viena y de Nueva York, las
que en nuestro país fueron recogidas por la Ley Nº 14.294. Esta
es la norma que regula todo lo vinculado a la introducción, la
distribución y el consumo de estupefacientes y fija las penas
correspondientes para quienes violen su contenido. La ketamina es
un medicamento controlado que tiene un fin terapéutico, nada
parecido a otras drogas como la cocaína o el éxtasis, que son
elaborados con otros fines.
Como un viaje astral
Hasta hace algunos años la ketamina era utilizada para anestesiar
humanos. Era muy común que al despertar las personas operadas de
esta manera dijeran haber visto “elefantes rosados”, tal cual
se lee en varios libros dedicados a la anetesiología. Antes también
se usaba para operar niños y tratar personas quemadas, pero fue
dejando de usarse reemplazada por drogas más seguras.
A nivel fisiológico, la ketamina en dosis bajas aumenta la
frecuencia cardíaca, la presión arterial y sanguínea,
disminuyendo levemente la frecuencia respiratoria. En dosis altas
suele provocar náuseas y vómito aunque no se han reportado
problemas serios derivados de su uso constante.
Su uso continuo durante más de tres semanas ocasiona tolerancia.
Aunque no produce dependencia física, tiene un leve potencial
para crear dependencia psicológica. Pero la droga también puede
causar el delirio, problemas respiratorios, y convulsiones,
informa la página web denominada bubblemonkey.
Los efectos de la ketamina comienzan en un par de minutos y duran
menos de una hora. A nivel psicológico el consumidor puede
experimentar: Disociación, sentimiento de estar fuera del cuerpo
como en el "viaje astral" o en las experiencias cercanas
a la muerte; entrada a un universo de información diferente;
contacto y participación en otras realidades y comunicación con
extraterrestres y "desencarnados". Cierto individuo que
se administró 80 mg por vía intravenosa describió su
experiencia a la revista “High Times” en los siguientes términos:
“El viaje comienza con una sensación de agradable calor en todo
el cuerpo. Pronto siento que estoy flotando. Todo brilla en la
habitación. Las sábanas parecen de seda, luego de arena, luego
de agua. Luego empiezo a ver escenarios alucinantes con los ojos
cerrados. En cierto momento mi brazo izquierdo se convierte en un
tronco y el derecho en un inmenso árbol. Mi cuerpo se encoge.
Luego ya no tengo cuerpo. Nada de lo que sucede me importa o
molesta. Pienso que debe desaparecer la ciudad de Los Ángeles.
Sería divertido. Después de los 45 minutos empiezo a volverme
otra vez coherente, una entidad unida en algún punto del espacio.
Veo borroso, pero logro levantarme al baño a hacer pipí. Siento
que he regresado de un universo que no es el que dejé hace 45
minutos. A lo mejor estoy en un paralelo. Llamo a mi novia para
ver si existe, porque si no tendré que inyectarme K de nuevo para
ver si regreso de nuevo a mi universo. Ella contesta y
descanso”.
En caso de emergencia
Las intoxicaciones agudas con ketamina provocan depresión
respiratoria, en cuyo caso se recomienda utilizar asistencia
respiratoria mientras cede el efecto del anestésico. Esto hace
necesario y recomendable acudir a un hospital inmediatamente.
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