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 2004/ENE/27 - El Observador

CRECE SU CONSUMO
Pasta base de cocaína, llegó la droga de la poscrisis
Es una de las sustancias más adictivas y dañinas por las impurezas que contiene

A. SARTOROTTI


A la lata. La pasta se inhala en el humo al quemarla sobre una lata abollada

Roban para comprar esa pasta base, que no sé qué es”, declaró hace unos días a El Observador el chofer de un ómnibus del transporte urbano, en alusión a que algunos rapiñeros asaltan para obtener dinero para drogas. Se refería a la pasta base de cocaína, una sustancia que, según la Dirección Antidrogas, cada vez circula más por el mercado local. “En las últimas requisas que hicimos encontramos cantidades importantes de pasta base”, dijo un oficial antinarcóticos.

La pasta base de cocaína es cocaína a medio tratar, macerada con solventes como parafina, bencina, éter, ácido sulfúrico, entre otros. Tiene una apariencia similar a la cocaína, es decir un polvo blanco, o en ocasiones amarillento. El hecho de que en la pasta base estén presentes los solventes la hace muy peligrosa para el organismo. En general esta sustancia se fuma. “Además la aprovechan para preparar crack”, dijo el oficial de Drogas, “la calientan y consiguen que se formen unos cristales o piedras que son el crack”, una de las drogas más adictivas que se conozcan. En Estados Unidos es conocida como la cocaína de los pobres (es 15 veces más barata que el clorhidrato de cocaína) y ha causado desastres en las poblaciones negras y de latinos.

Cuando el efecto decae, el consumidor pierde el estado de euforia y lo puede ganar la angustia, la depresión y el deseo incontenible de seguir fumando. Tras semanas de fumar con frecuencia sobrevienen alucinaciones y períodos de psicosis. Genera alta dependencia. 

La devaluación. Fuentes de la Brigada Antidrogas explicaron que la presencia de pasta base en el país se incrementó tras la crisis financiera de 2002. Endeudados por la devaluación, los traficantes locales –que suelen comprar en dólares y vender en pesos– empezaron a buscar métodos para recuperar el dinero perdido de manera más rápida y trasladar el costo al consumidor. Una manera que encontraron fue estirar la droga que tenían o que compraban con otras sustancias, reduciendo su calidad y aumentando la cantidad para la venta. Otro método de los traficantes locales fue adquirir sustancia de menor calidad, como la pasta base, para que su circulación fuera más rápida, ya que tiene un precio inferior y es más accesible al consumidor. Un kilo de cocaína cuesta entre US$ 5.000 y US$ 7.000, en tanto que un kilo de pasta base se consigue por US$ 3.800.

La cocaína y la pasta base que llegan a Uruguay provienen de Bolivia. Oficiales explicaron que se constató que en ese país la cocaína no se procesa bien, o se procesa con menos calidad que en Perú y Colombia. Esto responde al control sobre el tránsito de precursores para procesar la hoja de coca y hacer la cocaína. “Como no pueden llegar hasta el final del proceso, al llegar a la pasta base se la sacan de encima”, dijo un agente.


El largo proceso

Con 100 kg de hoja de coca se saca 1 kg de pasta, que tras varios lavados se reduce a 450 gr.de pasta base, que es una masa de sulfato de cocaína, otros alcaloides, querosene, alcohol metílico y ácido sulfúrico. De 1 kg de pasta base se obtienen 300 gr de clorhidrato de cocaína.

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www.infodrogas.gub.uy