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2004/DIC/08 -
EL 74% DE LOS CONSUMIDORES INTENTA DEJARLAS ANTE PROBLEMAS DE SALUD
Drogas inyectables antes de los 25 años
El 97,5% prefiere la cocaína, pero los jóvenes también se inyectan
anfetaminas

Cocaína. La reina de las drogas inyectables
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La cocaína es en Uruguay la droga más utilizada por vía inyectable.
El 51% de los que practican esa forma de consumo se iniciaron con marihuana, un 21%
con alcohol y un 15% con la propia cocaína, según un estudio realizado por el
instituto de Investigación y Desarrollo (Ides), el Ministerio de Salud Pública y la
Facultad de Medicina de la Universidad de la República.
El 82% de los entrevistados comenzó a consumir drogas por vía inyectable entre los
15 y los 24 años, en su mayoría en compañía de amigos, y el 74% de esa población
“intentó dejar de consumir, en especial ante la aparición de problemas de salud”,
sostiene la investigación.
El informe Usuarios de drogas inyectables, realizado sobre una muestra de 200
consumidores mayores de 18 años de Montevideo y zonas urbanas de San José y
Canelones, revela que entre los encuestados, 97,5% prefiere inyectarse cocaína, 19%
anfetaminas y 14% medicamentos de venta bajo receta.
La investigación se basó en un cuestionario y una extracción de sangre a los
entrevistados para analizar la prevalencia en esa población de los virus de hepatitis
B, hepatitis C y VIH.
Se registró que la presencia del VIH alcanza el 18,5% de los encuestados, mientras
que en la totalidad de la población uruguaya sólo 4 de cada mil personas son
portadores.
Un 21,5% de los entrevistados dio positivo en el caso de la hepatitis C, y un 19,5% en
hepatitis B. La tercera parte del total presentó una de las tres infecciones
estudiadas.
“Un 15% registró una única infección, un 9,5% dos y un 8,5% hasta tres
infecciones”, afirma el informe.
Agrega que “mostraron tendencia a ser factores de riesgo” para contraer esas
infecciones, varios comportamientos que se observaron en en los encuestados, entre
ellos “las características de inyectarse con una frecuencia semanal o mayor, haber
consumido más de dos años, compartir jeringas y agujas, limpiar el material de
punción para reutilizarlo”, tener pareja portadora de uno de los esos tres virus, y
haber estado preso alguna vez.
La muestra en la que se basó el estudio muestra una mayor cantidad de hombres (70%)
que de mujeres (30%). Los hombres presentan mayor cantidad de tatuajes (70% de ellos)
que las mujeres (40%), y según el estudio esa “práctica, sin uso protegido con
desinfección de la zona y con agujas descartables”, constituye un riesgo de
contraer hepatitis C, algo que la mayoría de los entrevistados desconocía o no tuvo
en cuenta al tatuarse.
Un 87% de los consumidores manifiesta que no tiene dificultades para acceder a
jeringas, que en general adquiere en farmacias. Sin embargo, un 53% de los
entrevistados las comparte con otros, lo que favorece el contagio de enfermedades.
Acerca de su manutención, un 36% de los entrevistados declaran vivir de su trabajo,
33% de changas, un 26% afirma que otros lo mantienen, un 8% vive del trabajo sexual,
un 5% vive del apoyo social, un 4,5% de hurtos y robos, un 4% trafica drogas, y un
3,5% vive de su jubilación o pensión.
El consumo de drogas cambia con las épocas, sostiene la investigación. Mientras en
la década de 1980 las anfetaminas eran hegemónicas, en la de 1990 predominó la
cocaína, y “los últimos años vieron llegar a la región un tipo de sustancia y
modalidad de consumo, conocida como ‘la lata´, que implica el consumo de pasta base
(sulfato de cocaína)” fumada o inhalada.
“Casi la mitad de los entrevistados”, afirma el informe, “consume o ha consumido
esta sustancia, especialmente los más jóvenes”, de ente 18 y 24 años.
Los encuestados
El 70% de los encuestados tiene nivel educativo secundario, el 27% primario y solo el
3% cursó enseñanza terciaria. |