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2005/JUL/17 -
Los narcotraficantes caen a un ritmo de uno por día
Una nueva modalidad de tráfico de drogas se ha instalado en Uruguay: la
ingesta de cápsulas de pasta base. Varios uruguayos han sido entrenados en
los últimos tiempos para traficar droga dentro de sus propios intestinos, un
método muy utilizado en el Altiplano y que ahora dificulta enormemente el
trabajo de la Dirección General de Represión del Tráfico Ilícito de Drogas
en Uruguay, según dijo su director, Julio Guarteche.
La erradicación de la pasta base y, específicamente, su ingreso al país son
el principal objetivo de esta brigada, pero la tarea es muy complicada,
debido a la gran cantidad de "mulas" (traficantes individuales de droga) que
cruzan desde Argentina, tanto en transportes colectivos -ómnibus y buques-,
como en autos particulares camuflados.
Durante la entrevista, Guarteche destacó una y otra vez que su brigada está
muy impresionada por la ingesta de cápsulas de pasta base.
"En el caso de una mula, si tenemos la duda de si ingirió drogas, le
informamos inmediatamente al juez de la detención y le solicitamos
autorización para que esa persona sea llevada al hospital Maciel para que se
le haga una placa de rayos X. Si la tiene ingestada, permanece en el
hospital y se le da laxantes para que expulse las cápsulas. Una vez que está
fuera de peligro, es enviada al juzgado", indicó.
La estrategia de la dirección está principalmente destinada a impedir los
ingresos de droga al país, porque poner fin a las bocas de distribución es
muy difícil, aunque -según Guarteche- saben perfectamente dónde están
ubicadas e, igualmente, realizan registros y detenciones.
"Tenemos un reclamo muy fuerte para que seamos más efectivos, pero tenemos
las manos atadas porque no podemos allanar de noche, cuando se comercializa
la mayor cantidad de pasta base. Además, las cantidades más grandes no las
tienen en sus hogares: llevan la pasta base de noche a sus casas para vender
y después la trasladan", indicó Guarteche.
Desde el año 2000 hasta ahora han caído aproximadamente unos 1.500 presos
relacionados con el tráfico de drogas (a un ritmo de uno por día), pero cada
vez que están en la cárcel aprenden cosas nuevas para aprovecharse de los
huecos que deja la ley, de acuerdo Guarteche.
"Generalmente tienen un esquema de contravigilancia alrededor de las bocas
de venta, que a veces incluyen a niños a los cuales le dan un faso (cigarro
de marihuana). Si pido una orden de allanamiento es para una casa concreta,
no es para una manzana. Entonces, la trasladan de lugar. Sino hacen
'delivery´ de droga, las llevan en cantidades pequeñas y si uno los detiene,
pueden decir que es para consumo, que en Uruguay no está penado. No es que
no sepamos dónde están, pero no es tan fácil agarrarlos. Una cosa es saber y
la otra es probarlo", remató el oficial de Policía. |