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 2004/FEB/12 - El País

ALCOHOL, TABACO Y DROGAS 
Adicciones en adolescentes 
En el último tiempo aumentó el consumo de alcohol y drogas entre los jóvenes, convirtiéndose en un grave problema para la sociedad.

Dra. Dolores Torrado
Médica Pediatra de la UCM 

El uso del alcohol y las drogas aumentó entre los jóvenes en las últimas décadas y se ha convertido en un importante problema que afecta la salud de la comunidad de diversas maneras. 

En Latinoamérica las sustancias de las que abusan más frecuentemente los adolescentes son el alcohol y el tabaco. 

En la adolescencia temprana predominan los inhalantes y los cigarrillos. En la adolescencia media, la marihuana, anfetaminas, cocaína y alucinógenos. En la adolescencia tardía se agregan a todas las anteriores los narcóticos del tipo de opiáceos y barbitúricos. 

El daño que ocasiona el consumo de dichas sustancias es el resultado de una interacción del individuo con su entorno ambiental y con la oferta de esas drogas. El conocimiento de cada uno de estos factores permitirá determinar cuáles son las situaciones de riesgo, y orientará sobre las estrategias adecuadas para prevenir el consumo en cada situación particular. Por dicho motivo se recomienda se realicen programas de prevención específica para las condiciones familiares, de la escuela y de la comunidad en que se desenvuelve el adolescente. 

El primer requisito de prevención consiste en el conocimiento del problema unido a la educación del adolescente, el segundo consiste en concentrar los esfuerzos en la detección temprana del consumo para obtener una recuperación completa. 

DEFINICIONES. La Asociación Médica Americana propuso definiciones claras para ayudar al médico en el manejo de las adicciones a diferentes sustancias. Se considera uso abusivo de drogas cuando causan daño físico, psicológico, económico, legalo social al individuo que las usa, o cuando es afectado por las alteraciones de su comportamiento. 

Se entiende por intoxicación a los efectos que producen diferentes cambios en la fisiología y en el nivel psicológico, afectivo, cognoscitivo, o de todos ellos en conjunto. 

Se define por adicción el desorden crónico que se caracteriza por el uso compulsivo de una sustancia que causa daño físico, psicológico o social, a pesar de lo cual no se interrumpe su consumo. 

Por dependencia psicológica se entiende el estado emocional percibido como la necesidad urgente de consumir la sustancia; sea por su efecto positivo o para evitar un efecto negativo que se asocia a su ausencia o privación. 

La dependencia física es un estado de adaptación fisiológica a la sustancia, que en forma habitual se caracteriza por tolerancia a los efectos de la droga y por la aparición de un síndrome de abstinencia cuando se suspende la administración de la sustancia. La dependencia se consolida en el tiempo cuando se llega a consumir en forma progresiva una alta dosis de la sustancia, y por un período de tiempo mayor al que la persona pretendía. En forma paralela al consumo suele tener lugar un deseo permanente de abandonar el consumo, que se frustró en uno o más intentos. 

COMPORTAMIENTO. El adolescente dedica gran cantidad de tiempo a la búsqueda, adquisición y consumo de la sustancia y a la recuperación posterior. Abandona sus obligaciones en el trabajo, en el estudio y en su hogar. Disminuye o suspende sus actividades sociales, y continúa con el consumo de la sustancia a pesar de que reconoce la existencia de los problemas que le ocasiona. Además el consumo aumenta progresivamente para evitar los síntomas de abstinencia que le resultan intolerables. 

La relación con los padres se altera, existe hostilidad y alienación hacia ellos. Existe fracaso escolar y abandono del trabajo. Comienza la sintomatología psiquiátrica. La situación se agrava aún más cuando se cambia el tipo de droga a utilizar; por ejemplo se agregan alucinógenos a las sustancias que ya se consumen, las drogas comienzan a utilizarse por vía endovenosa y en forma cotidiana, acrecentándose las manifestaciones de psicopatía y sociopatía. El adolescente tiende a sacrificar las relaciones habituales de amigos y familiares en pos de la droga. Simultáneamente se agregan alteraciones biológicas que en el marco de su trastorno de comportamiento son ignoradas. El adolescente se niega a reconocer cualquier sintomatología o signología clínica como el adelgazamiento o la amenorrea en las jóvenes. No reconocen situaciones de riesgo como la de conducir en estado de ebriedad. 

FACTORES DE RIESGO. El comienzo precoz de la adolescencia debe considerarse como factor de riesgo, así como el hecho de que el joven pertenezca a un grupo de pares o "barra" que se identifica con el uso o venta de drogas. 

Todo adolescente en quien se detecta el uso de drogas debe recibir atención médica y social. Si se logra un apoyo familiar adecuado en el tratamiento, las posibilidades de lograr la abstinencia son mayores. Importa también el apoyo del grupo en que se desenvuelve el adolescente. Deben aplicarse criterios para el tratamiento en un consultorio común y/o la referencia con un centro especializado. 

Fuente: Manual de Medicina de la Adolescencia. OPS, a cargo de los médicos Tomás Silber y Mabel Munist 


De la curiosidad a la adicción 

Al comienzo el adolescente suele mantener una curiosidad genérica acerca del uso de sustancias que todavía no aprendió a utilizar. El paso siguiente tiene lugar cuando el joven busca el efecto de la droga y comienza a tener sus propios suministros. La tercera etapa tiene lugar cuando se concentra en sus estados anímicos y a toda costa necesita la droga para sentirse bien; se hace fármaco dependiente. 

El consumo de drogas no suele ser evidente al comienzo, lo que hace más difícil su diagnóstico. Las preguntas orientadoras al consumo suelen ser una herramienta útil por parte del médico para obtener información sobre cuál es la droga y el tiempo de su uso: la recuperación tendrá tanto más éxito cuánto más tempranamente logre cortarse el ciclo. 

La prevención debe comenzar desde la primera etapa en el interés por las drogas. La motivación de los adolescentes para llegar a ser consumidores de drogas es bastante compleja. En ocasiones son los padres quienes consumen e influyen sobre el adolescente. En otras ocasiones son los compañeros liceales que influyen como forma de ganar aceptación en el grupo, si se percibe una baja autoestima o una distinción respecto al grupo. 

A veces el joven sufre situaciones de estrés en su medio y busca en el consumo de drogas una forma de evadirse de esa situación. Otras veces se presenta como un desafío a la autoridad de los padres, o como respuesta condicionada por la propaganda que asocia el beber o el fumar con un "status de moda" o con ser maduro y liberado; a veces es utilizada para facilitar una relación sexual. 


PREVENCION Y TRATAMIENTO 

La asistencia médica se da en tres niveles: 

  • Primer nivel 

    Corresponde a la llamada "atención primaria". Se lleva a cabo en el consultorio por profesionales con conocimientos y experiencia en el manejo de adolescentes que presentan el problema. Esta etapa comprende la asistencia a quienes usan las drogas en forma intermitente, experimental, con frecuencia sólo ocasional. Son adolescentes capaces de mantener un desarrollo normal de sus actividades educacionales y sociales, que progresan normalmente en sus tareas. No presentan una conducta antisocial; sólo requieren una reacción que les permita ajustar su comportamiento. 

  • Segundo nivel 

    Se refiere a casos que requieren la inter consulta con un servicio especializado, cuando sobrepasan en su experiencia a los profesionales de atención primaria para llevar adelante un tratamiento adecuado. 

    Ello ocurre cuando aumenta la frecuencia y regularidad de consumo de drogas, y cuando la tenencia se vuelve una preocupación del joven. En este estado las alteraciones psicológicas y sociales requieren evaluación y tratamiento estricto. El joven tiende a abandonar las actividades sociales y educacionales, y comienza a tener problemas legales. 

  • Tercer nivel 

    Cuando el abuso de la droga se vuelve compulsivo, el adolescente se evalúa para internarse en un centro especializado de un programa de rehabilitación. En estos casos la conducta se altera hasta provocar el abandono de las actividades educacionales y sociales, y los problemas legales se vuelven cada vez más frecuentes y graves. Se detecta peligro para la salud física y mental del paciente, y la conducta persistentemente antisocial causa peligro a terceros. 

    En esta etapa se aprecia el fracaso del tratamiento ambulatorio y se debe recurrir a la internación para controlar la conducta del paciente y la administración de medicación que suele abandonar.

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