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2004/NOV/21 -
LOS TEMAS DE EL PAÍS. EL GOBIERNO LANZA PROGRAMAS PARA COMBATIR LA
CRECIENTE ADICCIÓN AL ALCOHOL. LOS ESPECIALISTAS DICEN QUE LA FALTA DE LIDERAZGO
FAMILIAR ES DETERMINANTE
Jóvenes adictos y padres temerosos
Enrique Etchevarren y Rosa Aguirre
A partir de la evidencia de que el consumo de drogas y alcohol en Uruguay comienza
cada vez a edades más tempranas —hoy es a los 13 años— el gobierno lanzó una
nueva batería de programas educativos para tratar de controlar el fenómeno.
Los expertos involucrados en los programas descartan la aplicación de medidas de
penalización del consumo de drogas y alcohol como las que ya se debaten a nivel
regional. En Buenos Aires, varios municipios impulsan una ley que sancione a los
padres de jóvenes y adolescentes alcoholizados.
Los programas, lanzados el viernes pasado por la Junta Nacional de Drogas, pretenden
llegar a 55 mil niños y adolescentes para convencerlos de los riesgos mortales que
conlleva ser adictos. Por detrás de la iniciativa, los especialistas admiten que esa
tarea, en realidad, deberían realizarlas las familias.
Leonardo Costa, el presidente de la JND, dijo que aunque es difícil estimar la
cantidad de niños adictos "cuanto más bajas las defensas que brinda la familia,
mayores son los riesgos".
Señaló que si bien hay factores socioeconómicos que inciden en el problema, un
elementos fundamental es "la falta de liderazgo en la familia en aspectos como la
protección, el cariño y la autoestima".
Sin embargo, algunas familias comienzan a reaccionar. "Para que nuestros hijos no
vuelvan en ambulancia", es el eslogan que encabeza una campaña de control de
tránsito que se lanzó el viernes de noche en la ciudad de Salto, luego que dos
jóvenes terminaran muertos y otros tres gravemente heridos en un accidente hace una
semana (ver nota aparte).
Las ciudades del interior están sintiendo avanzar el fenómeno de la adicción al
alcohol. Julio Calzada, coordinador de "El Abrojo" una ong que participa en
los programas educativos contra la adicción, afirmó que en la ciudad de Paysandú se
realizó un estudio entre 700 jóvenes de entre 13 y 17 años, que arrojó una
prevalencia del alcohol del 61 por ciento.
Aunque señaló que las conclusiones no pueden extenderse a todo el país, Calzada
sostiene que las investigaciones que ha realizado la Junta Nacional de Drogas marcan
que el alcohol se ha convertido en el principal problema de salud pública en el
país.
"La edad de inicio de los jóvenes ha bajado sustancialmente. Hace 50 años las
mujeres accedían al alcohol a los 23 años, ahora es a los 13 igual que en los
hombres", explicó Calzada quien sostiene que el inicio de la adicción es por
esa vía.
TEMIDA PENALIZACION. Pese al panorama de creciente adicción en edades cada vez más
tempranas, Calzada y otros operadores consultados, descartan de plano aplicar penas al
consumo o a los padres de los jóvenes.
En Buenos Aires, donde se calcula que uno de cada cuatro adolescentes de entre 16 y 17
años abusa del alcohol, siete municipios debaten qué medidas tomar. Una de las
iniciativas propone aplicar multas a los padres si sus hijos son encontrados ebrios en
la calle.
"Nosotros y en general Uruguay tenemos una concepción liberal de este tema. La
política argentina en materia de drogas es muy restrictiva, muy conservadora, yo
diría que va un poco a contrapelo de la historia", sostiene Calzada.
Los programas lanzados por el gobierno y una red de organizaciones no gubernamentales
buscan crear en los jóvenes lo que denominan "habilidades para la vida",
tratando temas vinculados a la comunicación, la realización personal, la capacidad
de toma de decisiones, el pensamiento crítico y el manejo de emociones y tensiones.
Aunque Costa declaró a la prensa que "los cursos no sustituyen la educación en
valores que puedan dar las familias", los temas son típicos del ámbito de
acción de los padres.
PADRES CON MIEDO. Ioanna Auesperg, una sicóloga especialista en adicciones, sostiene
que la falta de prevención por parte de las familias frente al alcohol y las drogas
es una constante y que los padres muchas veces soslayan los problemas por temor.
Explica que los padres demoran en reaccionar porque "no se habla sobre las
sustancias porque (los padres) están tan asustados que ni siquiera investigan sobre
el tema, salvo cuando empiezan a sospechar una adicción".
"Otra cosa que me llama la atención es que no hay padres presentes en las
reuniones de los jóvenes, es como un tabú meterse. Es el miedo a la crítica del
joven".
La especialista considera que es un error: "el padre tiene que ser padre no tiene
que ser amigo, este es uno de los mensajes claros", afirmó.
Explicó que se trata de "un equilibro dificil" entre el control necesario y
el exceso en la vigilancia de los jóvenes que también es negativo.
"Los padres y las familias tienen un rol duro en cuanto a que no hay recetas, y
además no estudiaron años para esto. Generalmente los padres son los últimos que se
enteran, esto no es casual y son años generalmente. Quizás no lo puedan ver por
varios motivos, por miedo y porque no saben qué hacer después".
REUNIONES EN COLEGIOS. Magali España es una pediatra intensivista que trabaja en una
emergencia médica. Desde hace cuatro años viene organizando charlas informativas en
colegios para prevenir sobre la incidencia del alcohol y la droga en los jóvenes. Su
inquietud comenzó por el creciente número de emergencias que involucraban a jóvenes
alcoholizados o drogados.
Hace un año, España manifestaba a El País su frustración por la baja asistencia de
padres a las reuniones, pero hoy dice que el panorama comienza a cambiar.
"Seguimos viendo adictos (en las guardias), seguimos dando charlas en los
colegios", dice España.
"Lo que puedo decir es que vemos a los chicos más informados, conocen las
sustancias y saben los daños que provocan".
Con relación a los padres, la médica también percibe un nuevo interés. "Los
padres están cada vez más abiertos, la concurrencia ha mejorado", indicó.
Julio Calzada, de El Abrojo, dice que debe buscarse una política de Estado para
enfrentar el fenómeno y pone el ejemplo del reciente festival Pilsen Rock de Durazno.
"No hubo incidentes y había 70 mil jóvenes", indicó.
"Hay que incorporar a las bandas de rock, hay que involucrar a quienes expenden
bebidas. Quedan muchas cosas por hacer, pero creemos que ha sido importante que en
estos años, el gobierno haya puesto el consumo como tema principal desplazando lo que
ha sido la vedette: la droga". |