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2004/DIC/06 -
El alcohol es mal copiloto
'Una noche por la vida' se realizó por primera vez en Uruguay. El
resultado fue todo un éxito.
JOSÉ GALLO
jfgallo@hotmail.com
El pasado sábado se realizó en Cabildo Open el evento "Una noche por la
vida", experiencia que se desarrolló por primera vez en Uruguay y que fue
organizada por la filial uruguaya de la ONG La Ruta de los Jóvenes.
Esta iniciativa surgió en Francia hace ocho años y llegó a Uruguay gracias a que su
creadora, Elvire Jurgensen, está realizando una pasantía en el país. Jurgensen es
una de las fundadoras de "La Ruta de los Jóvenes", primera asociación
francesa de prevención de accidentes de tránsito en los jóvenes.
La propuesta invitaba a los grupos de personas que se acercaran a la discoteca a
designar un conductor para el final de la noche. Esta persona entraba a la discoteca
de forma gratuita y se le otorgaban dos consumiciones de refresco. En caso de que
aceptara la propuesta, debía entregar la llave de su coche a los voluntarios, la cual
quedaba guardada bajo seguridad en un panel iluminado. Para recuperar la llave
debería pasar un test de alcoholemia, soplando al final de la noche en un
espirómetro sin sobrepasar el límite de alcohol permitido por las leyes.
El resultado de este evento fue muy positivo para sus organizadores. Durante la noche
fueron invitados 74 grupos de personas a unirse a la propuesta, de las cuales 49
aceptaron dejar su llave. Este 66% de adhesión es muy superior al 25% que se
consiguió en la primera experiencia francesa en 1999 y se acerca mucho al 80% que
acompaña a la filial francesa de la ONG en la actualidad.
El éxito de este evento en su primera experiencia uruguaya no se debe solamente a la
labor de Elvire. Junto a ella trabajan distintas personas e instituciones entre los
que se encuentran German Longone, Director del Centro de Seguridad Vial y
Vicepresidente de la Comisión de Apoyo a la Seguridad Vial en la Ciudad de la Costa,
Omar Rodriguez, integrante de la misma comisión y Ana Mendoza, encargada de las
relaciones públicas de la organización.
Centro. Las discotecas son el centro de "Una noche por la vida" y se ven
favorecidos al participar en este proyecto, porque generan una buena imagen ante la
sociedad al mostrar preocupación por sus clientes. Al factor publicidad debe
agregarse el hecho de que el proyecto no significa una pérdida de dinero porque no se
aplica todos los fines de semana ni a todos los concurrentes. En el caso de Cabildo
Open los resultados fueron tan auspiciosos como para "La Ruta de los
Jóvenes".
La relación entre los voluntarios y los clientes fue la esperada, aunque la
recepción de la propuesta superó ampiamente las expectativas de los organizadores.
Este hecho acompaña una de las premisas del evento, el cual debe desarrollarse en un
clima agradable y sin presiones, para que ninguno de los participantes se sienta
incómodo.
Un dato que confirma el buen relacionamiento durante la noche del sábado es que, a
pesar de que fueron 74 las personas que aceptaron la propuesta, se realizaron 80 test
de espirometría debido a que hubo personas que solicitaron que se les realizara
aunque no fueran conductores designados.
El próximo paso de la filial es reafirmar los contactos con boliches de otros
departamentos y con otros de la Ciudad Vieja, de forma de que esta experiencia piloto
se pueda hacer con regularidad. En Europa la segunda edición de "Una noche por
la vida" se realizó el pasado 16 de octubre, mientras que en Francia el evento
se realiza una vez por mes o cada dos meses.
La meta en Uruguay es bajar el número de 600 muertos por año en accidentes de
tránsito, aunque esta es una estimación dado que no hay banco de datos oficial que
lleve este registro.
Voluntarios. El trabajo de la ONG no es fácil porque hay que difundir su actividad,
conseguir voluntarios y mantenerlos motivados, además de hablar con las autoridades
de cada departamento y con los dueños de las discotecas.
El sábado trabajaron 10 voluntarios menores de 30 años que no recibieron
capacitación, más allá de como funciona el espirómetro y el límite legal de
alcoholemia, porque se esperaba que el relacionamiento fuera lo más espontáneo y
natural posible.
Los voluntarios también quedaron conformes con el resultado del evento. Martín
Pérez, de 23 años, destacó que "la relación con los clientes fue
espectacular, colmamos las expectativas y conseguimos aún más. Incluso nos quedamos
conversando con algunos de ellos después de haber hecho la experiencia. Siempre hay
algún escéptico que no le gusta dejar la llave o no tiene confianza en este tipo de
cosas, pero con los demás nos fue bárbaro. Les sorprendía lo buena que estaba la
idea."
Los voluntarios deben, además de ser menores de 30 años, estar de acuerdo con las
tres consignas básicas de la organización: siempre llevar su cinturón de seguridad,
no conducir bajo la influencia de alcohol o drogas y nunca arriesgarse inútilmente al
volante.
Martín llegó a la organización, como muchos de ellos, por amistad. "Eramos un
grupo de amigos que conocíamos a German Longone, él nos explicó a nosotros como era
el tema y nos prendimos".
Ellos también esperan que el evento crezca y se haga con mayor asiduidad. Martín
destacó que "la expectativa es meter la mayor cantidad de boliches. Si somos 300
voluntarios y se pueden tener todos los sábados 4 o 5 boliches sería bárbaro.
Empezar a hacerlo un poquito más grande, que se establezca, que vean que estamos
trabajando. Más que nada para crear conciencia". |