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 2005/MAY/08 - El País

Delitos | Firmas de Punta del Este también en la mira de Inteligencia, DGI y Banco Central
Investigan lavado de dinero en cambios de la frontera
La muerte de un gerente en el Chuy derivó en una operación policial a gran escala por el blanqueo de divisas 

EDUARDO BARRENECHE

Un equipo de investigadores de la Dirección Nacional de Información e Inteligencia (DNII) y de la Impositiva (DGI) detectó que una red de cambios situados en Rivera, Cerro Largo, Rocha y Punta del Este realizaron operaciones de lavado de dinero para una organización delictiva brasileña, según afirmaron a El País fuentes judiciales. 

Las investigaciones de ese equipo comenzaron el 3 de marzo de este año cuando el gerente de un cambio del Chuy, Gerardo Vidal apareció muerto dentro de su auto en la Barra del Chuy. La Policía Técnica analiza la muerte de Vidal, aunque descartó que se tratara de un homicidio. 

El fallecimiento del gerente puso bajo la lupa de la Policía, DGI y Banco Central del Uruguay (BCU), las transacciones de dinero que realizan los cambios fronterizos y la presunta utilización de testaferros —conocidos en Brasil con el apelativo de "laranjas" (naranjas)— para abrir cuentas en bancos brasileños. De esta forma, el dinero es "lavado", ya que luego el titular de la cuenta puede extraerlo con un cheque y justificar así su origen. 

Para la Policía, funcionarios del cambio abrieron cuentas en el Banco do Brasil, aprovechando que poseían una doble nacionalidad. En Brasil se exige un CPF —un tipo de cédula de identidad— para abrir una cuenta y no se autorizan aperturas a sociedades anónimas. 

Los investigadores detectaron que en una sola de esas cuentas, se movió 1.200.000 dólares en un año. 

La Policía considera que el cambio realizaba transacciones cambiarias entre 150 mil y 200 mil dólares por día, en una plaza pequeña como la del Chuy. 

Por lo menos dos funcionarios de dicha firma estarían requeridos por la Policía brasileña por no pagar los impuestos a la renta por dichas cuentas, según indicaron fuentes policiales del Chuy. El gerente fallecido tampoco podía cruzar el límite fronterizo porque sobre él también pesaba una orden de captura. 

Los investigadores consideran que los cambios pesquisados por el equipo de Inteligencia y la DGI efectuaban préstamos y giros en negro desde Montevideo hacia el interior del país. También recibían depósitos de dinero. Es decir, operaban como si fuera una casa bancaria. 

Según documentación que maneja la Policía, la casa central enviaba una orden por fax para que se efectúe esos giros y los mismos no se registraban. Tampoco se archivaban dichas órdenes. 

El caso dista de estar cerrado. "Faltan muchas personas por declarar que residen en otros departamentos del interior de Uruguay", según afirmó a El País una fuente de la investigación. 

OPERACION ANACONDA. Así se llamó la operación policial brasileña que detuvo a fines del 2003 a 40 cabecillas de la gavilla norteña que lavaba dinero en territorio uruguayo y vendía sentencias judiciales a contrabandistas y traficante de drogas. Entre los "capos" brasileños habían tres jueces federales, abogados, comisarios y empresarios. 

Recién ahora se supo que los tentáculos de la banda alcanzó a los cuatro países del Mercosur. Estos mafiosos lograron "colocar" 70 millones de dólares en el exterior, según estimaciones de la Policía Federal. 

A principios del 2003, un integrante de la banda paulista, que era supuestamente liderada por el juez federal Joao Carlos da Rocha Matta, adquirió una propiedad suntuosa en Punta del Este, a través de giros efectuados por uno de los cambios fronterizos investigados por la Policía.

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