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2005/JUN/18 -
DROGAS | Los envían a 'rehabilitación' y fugan
Instruirán a jueces sobre síndrome de la pasta base.
Junta de Drogas dice que menores infractores pueden fingir consumo de pasta base para que no los encierren.
SOLEDAD ACUÑA
El nuevo presidente de la Junta Nacional de Drogas, Milton Romani, sugirió que los jueces deberán conocer más sobre los efectos de las drogas para saber qué hacer con los menores que cometen delitos y quieren evadirse argumentando que cometieron la falta bajo los efectos de la pasta base.
"Hoy por hoy un menor cae por un delito y canta pasta base porque sabe que zafa", dijo Romani. "Va a tratamiento por orden de juez, está tres días en rehabilitación y se va. Mucha veces el juez parte de la premisa que el joven cometió el delito por el consumo de drogas. Puede ser verdad o no. Peor hay delito".
El Licenciado en Psicología Romani Gerner, de 55 años, técnico en Medicina Nuclear y docente de psicopatología, dijo que existen expertos en el tratamiento de las adicciones que sostienen la inconveniencia de confundir drogas y delitos. "No se pueden levantar las medidas de contención. Los menores tienen que cumplir por lo menos la mitad de la pena. Hay un momento donde el muchacho tiene que saber que drogado o no cometió un delito".
Romani reconoce que hoy no existe ningún lugar de reclusión y rehabilitación de menores para atender el problema de las adicciones. "Habrá que crear dispositivos. Creamos el Portal Amarillo no solo como centro de tratamiento, sino también como vértice que va a establecer redes con diferentes actores sociales para atender a estas personas".
La Junta Nacional de Drogas espera de la Policía que con su acción reduzca la oferta en las calles. Para ello, dice Romani, es necesaria mayor presencia policial. "Queremos seguir dando señales claras de que como prioridad no queremos pasta base. Vamos a atacar el frente interno destruyendo las bocas de venta. También vamos a realizar acciones internas para controlar el ingreso al país de la droga", dijo el jerarca.
Romani apuntó a que existen aún algunas deficiencias de procedimiento. Se actúa, pero sin las pruebas suficientes que permiten procesar a los traficantes. "Si no logramos agarrarlos, a las 24 horas esa gente está de vuelta en la calle vendiendo, con el desprestigio que eso significa para nosotros", aseguró.
Entre las nuevas realidades del mercado traficante de drogas, Romani comentó el crecimiento de la "minidistribución" de pasta base, en general desarrolladas por grupos familiares compuestos por padres e hijos. "El tráfico de pasta base es poco voluminoso. Es volátil y no necesita stock", dijo.
El gobierno está preocupado también sobre el ingreso de los restos de clorhidrato de cocaína —origen de la pasta base— a través de "mulas", personas de diferente procedencia que viajan a Uruguay trayendo consigo decenas de tizas conteniendo la droga. En algún caso, las autoridades detuvieron a uno de estos agentes del narcotráfico con más de 70 cápsulas de pasta base en el cuerpo, un acto riesgoso para la vida de la persona.
La mayoría de las veces las ingieren para escapar de los controles aduaneros. Entre abril y mayo se detuvo seis "mulas", casi todas personas provenientes de Argentina y Perú. De acuerdo a los testimonios de los encarcelados, recibieron entre 1.000 y 1.500 dólares por su "trabajo".
Lo que más llama la atención de Romani es el perfil de este tipo de traficantes. Se trata de mujeres de entre 30 y 40 años. Rara vez son mayores de 60, aunque ha habido casos, asegura el funcionario.
Romani cree que existen salidas viables para el tratamiento de la pasta base a través de políticas sociales. Como ejemplo, citó a campañas de sensibilización.
El Licenciado Romani cree que este no es el mejor momento para debatir si se debe despenalizar las drogas o no, algo que reclama una parte de la sociedad uruguaya. El propio ex presidente Batlle se planteaba el tema como una solución al narcotráfico. "Lo legal o ilegal tiene que ver con la norma o la ley y con los consensos sociales que una sociedad admite para convivir de determinada forma. Las normas cuando funcionan, funcionan después que se alcanza un consenso social, político y cultural", enfatizó.
Sin embargo, Romani piensa que las leyes vigentes para el narcotráfico no funcionan hoy día. Sostiene que hoy no hay consensos "porque es un tema cargado de estigmas". "La pasta base es un emergente dentro de la emergencia social en la cual se encuentra el país. Por eso no existen las condiciones para un debate productivo", concluye Romani, quien prefiere reservarse su opinión personal sobre el tema por estar en tareas de conducción.
Controlarán centros de tratamiento
El gobierno se dispone a inaugurar "El Portal Amarillo", un centro de tratamiento ambulatorio y clínico. Será el emblema de una política nacional de drogas.
Para Romani eso significa tener un conjunto de agentes estatales en coordinación para la ejecución de controles con una filosofía determinada respecto a la política sobre drogas y adicciones.
"La lógica del Estado es la compartimentación. Pero no se puede evitar los ministerios. Pero igual todo tiene que tener una relación. Y es ahí cuando uno se da cuenta que todo pasa en gran medida por la prevención y la educación porque al final la droga se termina vendiendo en la puerta de los liceos", advirtió Romani.
El jerarca no quiere cometer lo que a su juicio fue el error de los anteriores gobiernos que fue diseñar políticas desde la secretaría de la Junta Nacional. "O era el protagonismo del prosecretario de la Presidencia de turno o era esta Secretaría la que tomaba las iniciativas. Eso no estaba bien. Desde el año 2001 la Junta Nacional —que integran varios ministerios— se reunió una sola vez. Nosotros ya lo hicimos en cuatro ocasiones en tres meses".
La política a adoptar debe ser proactiva, según Romani. No se debe esperar a que los adictos lleguen derrotados a los hospitales o muerto en el peor de los casos.
No cree además en una sola forma de tratamiento. Dependerá, dijo, de la droga y de cada individuo, por lo que no cree en la antinomia reducción de daño o abstinencia total respecto al tratamiento con adictos.
Uno de los pilares de esa gestión se apoyará en un registro nacional en los centros de rehabilitación y se realizará un control a las instituciones que trabajan en el tema. "Si hay iglesias que quieren tratar el tema drogas lo van a poder seguir haciendo pero no como un centro avalado por Salud Pública y la Junta". |