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 2005/SET/18 - El País

Drogas | Personal entrenado realiza atenciones de emergencia pero los sitios de internación siguen desbordados. El 90 por ciento de los jóvenes en situación de calle son consumidores
Policlínicas ya atienden a los adictos a pasta base
No se podrá abrir el Portal Amarillo hasta 2006. Se echó mano a red de 31 clínicas y entrenó a 180 funcionarios

GUSTAVO TRINIDAD


Tomás se había dormido hacía cinco minutos. Aunque estaba cansado, se despertó como si lo hubieran sacudido. Estaba literalmente bañado en sudor.

De inmediato reconoció, o le pareció reconocer el ácido olor de la pasta base. Le salía del cuerpo y tuvo un irrefrenable deseo de consumirla. Atinó a levantarse de la cama del refugio nocturno.

Pero cuando se paró sintió que las piernas no le respondían, vio que se caía y alcanzó a gritar el nombre del cuidador. Temblaba sin parar y las ganas de consumir eran casi inaguantables.

El cuidador le aplicó un calmante bajo la lengua y Tomás se quedó quieto, esperando que pasaran los síntomas de la abstinencia.

Fue la ultima crisis de este tipo que tuvo Tomás González de 27 años.

Hace quince días que ocurrió y de no tener la ayuda de un cuidador y de sus compañeros de cuarto, Tomás hubiera hecho cualquier cosa para volver a consumir, incluido delinquir, o tal vez hubiera caído en plena calle.

Estas descompensaciones de los adictos a la pasta base son algunos de los picos en que los consumidores necesitan ayuda de urgencia.

En este sentido uno de los pasos fundamentales para la estrategia de lucha contra la pasta base ya está dado.

Ciento ochenta funcionarios de las policlínicas de la Intendencia de Montevideo del Ministerio de Salud Pública y de varias ONGs recibieron un curso durante 20 días para atender en un primer nivel estos casos que exigen una inmediata respuesta de continencia y derivación del adicto.

En Montevideo y al área metropolitana por primera vez 31 policlínicas son bocas de entrada para los consumidores en crisis.

La atención consiste en saber evaluar rápidamente el grado de deterioro del consumidor, saber preguntar y escuchar y tomar acciones médicas paliativas en primera instancia.

El primer paso de la estrategia trata de fortalecer la red de atención sanitaria pero el problema social está lejos de atenuarse. Por el contrario.

El incremento de personas deterioradas por esta droga no cesa. Tampoco su oferta. En lo que va de 2005 se incautaron 30.240,7 gramos de pasta base, una cifra que ya supera todo lo incautado en 2004, que llegó a 29.543,55 gramos.

Todos los actores consultados tanto en la División Salud de la Intendencia, como del Ministerio de Salud Pública y de ONGs, coincidieron en que un gran problema operativo es que no hay adónde derivar personas que necesiten un tratamiento o internación.

Solamente hay tres lugares y están constantemente desbordados: el hospital Maciel, el Clínicas y el hospital Vilardebó.

La Junta Nacional de Drogas viene realizando obras para inaugurar antes de fin de año "El Portal Amarillo", que será un centro de tratamiento ambulatorio y de internación para adictos, según dijo a El País, el secretario general de la Junta Nacional de Drogas, Milton Romani.

Se intenta inaugurar primero una de las alas del edificio ubicado en la esquina de Pena y Coronilla, en Nuevo París, que podrá recibir a veinte personas. Pero tal vez haya una expectativa excesiva en cuanto a que "El Portal Amarillo" llegue para solucionar la carencia de lugares.

La demanda de atención es muy superior a la capacidad total que pueda ofrecer este emprendimiento.

Romani explicó que se apunta fundamentalmente a los tratamientos ambulatorios pero los casos de internación, aunque sean de dos o tres días, amenazan con desbordar el centro cuando abra sus puertas.

COSTUMBRES. Ahora las policlínicas están abiertas para recibir a los adictos pero estos no suelen llegar a ellas o porque no saben que pueden hacerlo o porque desconfían de dar a conocer su adición. No hay que olvidar que este tipo de consumo se liga rápidamente a actividades delictivas, ya que la mayoría de los adictos deben robar para seguir consumiendo. Romani aclaró que en esta estrategia no hay el más mínimo elemento represivo hacia el consumidor.

Por su parte Pablo Anzalone, director de la División Salud de la comuna capitalina confirmó a El País que hasta el momento no se han atendido muchos casos en la policlínicas de la Intendencia.

En este sentido Romani no descartó que la Junta Nacional de Drogas realice algo parecido a una campaña de difusión para dar a conocer la nueva situación y explicar el tipo de atención que se ofrece ahora en los centros de salud.

LA CALLE. Los integrantes de la ONG conformada por el Movimiento Sin Techo y Factor "S", cuentan con tanto asombro como preocupación que más del 90% de los jóvenes de entre 20 y 30 años en situación de calle son adictos a la pasta base.

En el refugio que llevan adelante instalado en la esquina de Mercedes y Cuareim albergan a 60 jóvenes adultos reclutados en la calle. Poco después de la crisis económica que sacudió al país en 2002, los educadores de Factor "S" constataron un incremento de personas que oscilaban entre los 40 y los 50 años y que nunca habían estado en situación de calle.

Ahora esa característica cambió y el incremento apunta a jóvenes que están viviendo en la calle por consumir pasta base o que se vuelven adictos por haber caído en esa situación.

Algunos fueron expulsados de sus casas luego que robaron objetos de la misma para cambiarlos por drogas o que protagonizaron hechos de suma violencia en el hogar.

"El compromiso con el grupo y la continencia afectiva son algunas de las herramientas fundamentales. Otra es llenarles la vida con tareas y objetivos concretos", explico a El País la psicóloga Carmen Gómez, coordinadora del programa. Estas tareas pueden ser muy simples a veces, como organizar un partido de fútbol pero también participar en un grupo de teatro donde ellos mismos escriben el texto a representar o un taller de artesanías que luego podrán vender en la feria.

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www.infodrogas.gub.uy