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2006/AGO/29 -
Muertes en accidentes Uruguay tiene
niveles de fallecimientos similares a los de países
industrializados. Advierten impacto de medicamentos en sedación de
conductores
Una "tolerancia casi cero" para alcohol
Los expertos apuntan a bajar más
el límite legal para beber, ante la imposibilidad de prever que no
se consumirá nada
Dos uruguayos fallecen a diario en accidentes de tránsito y otros
cinco quedan "con secuelas para el resto de la vida". Ya nadie
discute que las colisiones vehiculares son la principal causa de
muerte en menores de 40 años en Uruguay.
Tampoco está en duda la incidencia del alcohol en esos siniestros,
porque el 38% de quienes mueren ha superado el límite legal de
tolerancia a esas bebidas.
Y partiendo de la base que es inviable pensar en una "tolerancia
cero" a la ingesta de alcohol para aquellos que conduzcan, ¿cuáles
son las alternativas para poner freno a la situación?
Para un grupo asesor del gobierno que estudia alternativas en esa
materia, son varias: una mayor reducción a la cantidad de alcohol
permitida, mayor uso de espirómetros para ver cuánto bebió la
persona, y hasta una "auditoría" de los mensajes publicitarios,
como forma de disuadir el uso de jóvenes promoviendo ese tipo de
bebidas, la "droga" de la que más se "abusa".
El miércoles 23, concurrió a la Comisión de Transporte de
Diputados una delegación de la Coordinadora institucional de
políticas de alcohol de la Junta Nacional de Drogas, a dar su
opinión sobre dos proyectos de ley del gobierno.
El grupo presentó un documento, al que accedió El País, donde se
señala que en el 2005 hubo 2.019 accidentes de tránsito en rutas
nacionales, de los cuales el 15% de los conductores tenía alcohol
en la sangre, la mayoría en niveles superiores a lo aceptado (0.8
gramos por litro).
La "siniestralidad" en Uruguay es "similar" a la que se constata
en países industrializados y por eso sigue siendo la primera causa
de muerte en menores de 40 años.
"BONITO". En el documento se presentan una serie de propuestas
para bajar la siniestralidad, apelando a medidas adoptadas en
otros países. Por ejemplo, se promueve la creación de un "centro
nacional coordinador" para atender temas viales, y también se
insta a difundir un "mensaje" que se base en que "son totalmente
incompatibles" el consumo de alcohol con la conducción.
También se impulsa la rebaja del nivel legal para consumir y la
realización de dos controles con el espirómetro.
Con respecto al uso de ese aparato, se señala que deben
practicarse pruebas en hospitales cuando llegan personas
accidentadas, y que al mismo tiempo los espirómetros deberían ser
evaluados por el Laboratorio Tecnológico del Uruguay (LATU).
En el documento también se promueve la realización de una "auditoría
de mensajes masivos y publicitarios", partiendo de la base que las
campañas apuntan a captar jóvenes.
Según explicó en la comisión Lauro Paulette, representante de la
Universidad de la República en el grupo de trabajo, para las
"alcoholeras", la publicidad es la "principal vía" para captar
consumidores de una "droga lícita".
En ese sentido, planteó que una "asignatura pendiente" en Uruguay
es la utilización de jóvenes para publicidades de bebidas
alcohólicas, cuando en países como España las agencias se "autoregulan"
en ese punto.
"En Uruguay, las alcoholeras no aceptaron que esto es un problema
y usan a los jóvenes para la promoción del alcohol a través de
eventos de rock o creando la imagen de joven, bonito y atractivo,
con un vaso de bebida en la mano", agregó.
"VOLUNTAD". Los expertos explicaron, por otra parte, que la "regla
que debe imponerse" en la sociedad es: "si uno bebe alcohol, no
debe conducir".
Pero son conscientes que eso es inviable. Por eso, apuntan a que
el límite para beber, de 0,5 gramos por litro como prevé el
proyecto del gobierno, pase a 0,3. En la legislación actual es de
0,8.
"Una tasa de 0,3 g/l como máximo, parece razonable en caso de no
existir voluntad política para establecer la tolerancia cero",
explicó Mauricio Ardus, representante del Ministerio de Salud
Pública en el grupo.
Por su parte, el comisario Fernando Rolando, de Policía Caminera,
advirtió que "en los últimos años", el nivel de alcohol en los
conductores accidentados ha ido "en ascenso".
Y si bien reconoció que 0,3 es una ingesta que también produce
"efectos", se trata de un "bajo nivel de riesgo", y es "todo lo
que se puede aspirar".
"¿Por qué no hablamos de 0 absoluto? Porque es prácticamente
imposible", admitió.
En tanto, Gabriel Barrios, representante del Sindicato Médico del
Uruguay en el grupo, cuestionó la falta de "una política de
Estado" por el tema.
Por eso, se mostró optimista con los acuerdos que se pueden llegar
a través de "líneas de crédito" que otorgará el Banco Mundial para
dotar de espirómetros a las autoridades.
También, explicó, se otorgarán recursos para "programas de
educación escolar en todo el país".
Pero, Barrios, al igual que otros expertos, indicó que al
entenderse como "política de Estado", se vuelve necesario que el
Parlamento adopte medidas concretas.
"Muy mal parados" a nivel mundial
Los uruguayos están "muy mal parados" en el ranking internacional
que mide la cantidad de fallecidos por accidentes de tránsito por
cada 100 mil kilómetros.
Y si bien ese guarismo había disminuido, "el año pasado aumentó"
debido al "uso generalizado de celulares, al sistema de mensajes
por celular, a la instalación de vehículos por televisores" y a
sistemas computadorizados por el cual se le "habla" al conductor,
informaron representantes de la Asociación de Ingenieros del
Uruguay en la Comisión de Transporte de Diputados.
Ariel Nieto, vicepresidente de ese grupo, explicó que en 1998, año
en que se hizo la primera medición de accidentados por cada 100
mil kilómetros, se comprobaron 9,8 muertes en esa distancia.
Agregó que actualmente se habla de cinco a 10 muertos, mientras
que en países como Alemania la cifra es de 0,7 fallecidos, y en
Estados Unidos 0,9.
Nieto indicó que los países que lograron bajar esos guarismos, lo
hicieron a través de una política de Estado que se aplicó de forma
continuada. En Alemania, por ejemplo, se redujo a la mitad en 20
años.
Por otra parte, Nieto explicó que uno de los puntos negativos en
materia de tránsito, es la falta de coordinación con otros países
de la región, en la señalización vial. Además, explicó, en Uruguay
hay distintos criterios, según las intendencias.
En otro orden, el vicepresidente de la Asociación de Ingenieros
advirtió sobre las dificultades que se generarán en la
pavimentación de las rutas con el traslado de la producción de
Botnia y ENCE, porque se superarán las actuales condiciones de
mantenimiento.
"El país va a asistir a un incremento sustantivo de la demanda de
transporte de carga", consignó.
También alertó sobre dificultades que habrá con puentes en las
rutas nacionales, que no fueron construidos para soportar
determinado peso.
Según Nieto, entre las inversiones hechas, hubo un "error" por no
reparar antes rutas que estaban en mal estado.
Efectos de medicinas y marihuana
A los riesgos de conducir habiendo ingerido alcohol se agrega una
dificultad adicional: el posible consumo de medicamentos y drogas
ilegales, que llevan a un "aumento del efecto sedante".
El asesor del Sindicato Médico del Uruguay, Gerardo Barrios,
explicó que hay medicamentos que son recetados que afectan la
conducción vehicular. "Por ejemplo, la Buscapina que todos tomamos
cuando tenemos un dolor de barriga afecta la conducción
vehicular", sostuvo. Pero, agregó que eso no se explica en el
momento de recetar alguna medicación.
En el informe presentado en la comisión, se presentan una serie de
medicamentos que aumentan la sedación: antidepresivos,
antihistamínicos, ansiolíticos hipnóticos, antisicóticos y
relajantes musculares. "La recomendación recurrente", se indica,
es que "la regla por excelencia" debe ser que "no se debe beber
alcohol si se están consumiendo fármacos" y por lo tanto no se
debe conducir.
En tanto, el médico Gabriel Rossi explicó que en el caso de la
marihuana, se produce una alteración de la memoria reciente y hay
"reflejos enlentecidos", aunque el consumidor de esa sustancia
"está mucho más consciente" que una persona alcoholizada.
A estudio
PROYECTOS. La Comisión de Transporte de Diputados analiza dos
proyectos de ley sobre tránsito: uno que crea la Unidad Nacional
de Seguridad Vial (Unasev), y otro que dicta normas sobre
seguridad vial.
UNIDAD. La Unasev será un órgano desconcentrado del Poder
Ejecutivo que deberá coordinar y supervisar las acciones de las
diferentes entidades vinculadas al tránsito y la seguridad vial.
También deberá dictar disposiciones y elaborar políticas en ese
rubro.
TRANSITO. El proyecto sobre tránsito y seguridad vial incluye una
recopilación de las distintas normas en la materia, y disminuye de
0,8% a 0,5% gramos por litro de sangre la cantidad de alcohol
permitida. También hace obligatoria una serie de exámenes para ver
si el conductor que sufrió un accidente había consumido drogas o
alcohol.
INTENDENCIAS. La ley abarcará a todo el territorio nacional, por
lo cual sus disposiciones deben ser avaladas por los municipios.
DISPOSICIONES. Unifica criterios sobre la circulación en las vías
de más de un carril, velocidades permitidas, giros,
estacionamientos, preferencias y cruces de vías férreas, entre
otras medidas.
LICENCIAS. Los criterios para conceder libretas de conducir serán
únicos en todo el país y consistirán en tres exámenes: uno
psicofísico, uno práctico de tránsito, y uno teórico. Las libretas
podrán ser inhabilitadas de forma temporal, según la "gravedad de
las infracciones". Esa información se incorporará a un Registro
Único nacional de conductores, vehículos, infractores e
infracciones.
MULTAS. A los conductores que excedan los límites previstos en la
ley sobre consumo de alcohol y que se nieguen a que se les
practiquen exámenes, se les retendrá la licencia de conducir y se
les aplicará una multa de hasta 100 Unidades Reajustables (UR).
También están previstas una serie de sanciones económicas para
quienes, por ejemplo, destruyan elementos probatorios de un
accidente.
SEÑALES. En el proyecto se establecen una serie de disposiciones
para la señalización vial en todo el país. También se incluye en
la iniciativa un conjunto de sanciones económicas -que alcanzan
hasta las 500 UR- para quienes dañen esas señales.
SANCIONES. Las sanciones previstas para quienes no cumplan con las
normas no dejan sin efecto las acciones judiciales que pueden
llevarse adelante en otros ámbitos de la Justicia. |