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2006/OCT/24 -
LOS LABRADORES DESPLAZARON A LOS
OVEJEROS POR SU CARÁCTER DÓCIL
Detectives con olfato combaten la droga
Mansos y tranquilos, los perros
labradores son una pieza fundamental en la lucha contra el
narcotráfico. El responsable de su entrenamiento es el cabo Luis
Olivera. Sus perros lo han acompañado en procedimientos que
derivaron en la captura de peligrosos narcos.
POR MARTHA AGUIAR
Junto a los perros que entrena, el cabo Luis Olivera ha sido
protagonista de numerosos procedimientos en la lucha contra el
narcotráfico. Vive rodeado de perros labradores a los que adiestra
con una enorme dosis de amor y paciencia. El resultado que
consigue es un grupo de soldados eficientes que combaten a
peligrosos delincuentes, mientras juegan en busca de una
recompensa. Ingresaron al plantel en 1995, desplazando a los
ovejeros. El primero de los perros que entrenó ha sido siempre su
favorito: "Chicho", un peludo de escaso tamaño que supo ser el
terror de quienes tuvieran algo que esconder.
-¿Qué virtudes tiene el perro labrador para formar parte de la
lucha contra el narcotráfico?
-Son dóciles, con buen olfato y capacidad de juego. Como el
sistema de adiestramiento está basado en el deseo de jugar, el
labrador es la raza adecuada. Cuando juegan, despliegan un gran
poder de concentración poniendo el alma en su juguete. Otras
razas, como los rotweiller o doberman, despiertan temor en la
gente, lo que puede complicar algunos procedimientos donde están
presentes ciudadanos comunes.
-¿Por qué los labradores reemplazaron a los ovejeros?
-A mí me gustan más los ovejeros. Pero trabajan en forma distinta.
El labrador es activo: trepa encima de la maleta y la rasca
desesperadamente para abrirla. El entrenamiento del ovejero es
riguroso, porque el policía debe tener dominio sobre un animal de
guardia. Se le enseña a que marque al individuo sospechoso,
sentándose a su lado, porque tiene carácter y transmite autoridad.
Tiene cierta dosis de agresividad, pero al mismo tiempo es
equilibrado y reflexivo. Una vez que recibe la orden, la obedece
con rigor, es muy confiable. Hay una enorme distancia a favor de
los ovejeros, frente a otras razas.
-¿En qué se basan para elegir a los guías?
-Se trata de que los temperamentos se complementen, un perro
tranquilo para un guía ansioso, y viceversa. Los perros de guardia
pueden pasarse de rosca durante un procedimiento, porque el guía
le trasmite sus nervios a través del contacto con la correa.
-¿Es cierto que se les suministra droga para que los perros la
busquen frenéticamente?
-No. Pero sí que practican utilizando marihuana. Esta droga hace
efecto en el ser humano cuando se la fuma. Pero el perro apenas la
huele para aprender a reconocerla. El entrenamiento está basado en
el juego y la recompensa. El animal busca la droga y cuando la
encuentra se le entrega un cilindro recubierto en tela, de unos 30
cm, que oficia de juguete. También podría ser una pelota. Es un
objeto que al perro le resulta atractivo, porque significa
diversión.
-¿Cómo actúan cuando se trata de cocaína y pasta base?
-Se introduce un paño embebido en los ácidos dentro de un cilindro
agujereado, que los perros huelen reiteradamente. Luego se esconde
el cilindro, con el propósito de que salgan a buscarlo. Ellos
siempre trabajan con la misma finalidad: recibir el premio tras
encontrar la droga.
-¿Hay algún perro "estrella" en el plantel?
-En estos momentos tenemos cinco perros, todos de rendimiento
parejo.
Algunos demoran más tiempo en llegar al objetivo, pero tarde o
temprano todos llegan. Si tuviera que elegir a uno, me quedo con
Rilo, el más veterano, experimentado y seguro en el oficio. Yo
mismo lo entrené, pero ahora trabaja en Rivera porque las
fronteras son conflictivas.
-¿Hay algún trabajo de Rilo que recuerda especialmente?
-Hace poco arrestamos a una pareja que viajaba a España con un
cargamento de cocaína. El Rilo olfateó la maleta, que ya estaba
pronta para ser despachada a bodega. Se puso como loco, rascaba y
movía la cola a la velocidad de un látigo. La pareja de
traficantes fue apresada. Facilitaron el procedimiento porque se
pusieron nerviosos cuando vieron aparecer el perro.
-¿Cuando lo jubile se lo lleva con usted?
-No, por razones de espacio. Pero no faltará algún funcionario que
se quiera quedar con él. Los perros terminan en las casas de sus
guías. |