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2009/06/14
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El
presidente de la Junta Nacional de Drogas, Milton Romani, sostiene
que hay planteos de precandidatos que "no merecen el menor
análisis"; son "equívocos".
Encerrar adictos no es solución
El consumo de drogas ilegales es uno de los temas que más se
repite en la campaña electoral desde todas las filas políticas,
incluso las del partido de gobierno, muchas veces ligado a la
inseguridad pública. Todos los precandidatos han reflexionado
sobre la problemática, tirando sobre la mesa diferentes
propuestas, algunas disparatadas según el secretario general de la
Junta Nacional de Drogas, Milton Romani.
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Hay planteos de precandidatos
que "no merecen el menor análisis", son "equívocos" |
-¿Lo han consultado desde alguna fila política?
-Me han consultado. Pero existe la tentación de simplificar y
responder (a mi modo, mal) a la intranquilidad y zozobra de mucha
gente que todavía padece, tiene dolor, no sabe, o no puede
resolver el tema. Equívocos varios.
-¿Cuáles son esos equívocos? ¿Cuál fue el disparate más grande que
escuchó durante esta campaña?
-Textualmente: "La marihuana es utilizada en los tratamientos de
las drogas duras para sacar muchachos de la droga". Lo sigue de
cerca: "(Pretender) el uso del Ejército para combatir las bocas de
drogas". Ninguno de esos planteos, así como el de otro
precandidato -de abrir un megacentro de 200 camas en el Edificio
Libertad-, merecen el menor análisis. Para ninguna de estas
propuestas me consultaron. La Junta Nacional de Drogas (JND)
observó, en el comienzo de la gestión del presidente Tabaré
Vázquez, que con el marco legal vigente se podían hacer muchas
cosas. E hicimos. Hay que recordar que en la campaña pasada ya
teníamos tres años de pasta base. Por otro lado, Uruguay estaba a
punto de pasar a integrar una lista negrísima por el lavado. Y no
hubo ni una línea, ni una mención, ni una propuesta sobre este
tema. Hoy estamos mejor, pero de todas maneras el país se debe un
gran debate en torno a esto.
-También uno de los precandidatos del partido de gobierno habló de
detener e internar compulsivamente a todos los drogadictos.
-La internación compulsiva ya existe con la firma de dos
psiquiatras. Aplicarlo en forma general es un error y horror. No
sirve. Y mucho menos a pedido de madre o esposa. La estrategia no
está basada en "depositar", sino en persuadir, y convencer que el
adicto es expresión de un problema familiar, comunitario, y no se
lo puede abandonar. Por supuesto que hay casos, fundamentalmente
de menores en situación de vulnerabilidad, donde el Estado debe
intervenir. Pero sobre eso no se puede simplificar ni generalizar.
Que todavía falta es cierto. Hemos dado los primeros pasos, que no
se miden por camas. Puede que el Portal Amarillo sea sólo un
mediomundo para pescar en el océano. En realidad, ya tenemos unos
cinco mediomundos. Pero acá se debe usar mediomundo, trasmallo,
cañas de riel, aparejo, y fundamentalmente que todos y todas
tengamos nuestra caña y sepamos pescar.
-Muchas de las propuestas de los precandidatos están relacionadas
a la preocupación que existe en la sociedad por la inseguridad
pública, muchas veces ligada al consumo de drogas legales e
ilegales.
-Quien quiera pensar que el tema de la seguridad ciudadana radica
todo, absolutamente todo, en "la droga", se equivoca. Y en
términos de problema drogas e inseguridad hay que mirar a todos
los actores. Algunos empresarios y dirigentes deportivos no pueden
mirar al costado. Tuvimos las sociedades anónimas financieras de
inversión, (a las) que no les preguntaban para qué se iban a usar,
y fueron un verdadero pandemónium en materia de lavado. Hay
actores que tienen corresponsabilidad en un Uruguay que se
desvencijó en materia de valores. Si hay "chorros" también hay
gente que compra cosas robadas. Si se consume droga es porque hay
muchos que han caído en: "Me importa tres carajos mi vecino, yo
hago la mía". Durante esta gestión, en términos de lucha contra el
narcotráfico, las cifras son contundentes. Se multiplicó la
incautación de drogas y se desarticularon varias organizaciones de
crimen organizado. Se creó la Secretaría Nacional Antilavado
Activos, a cuyo frente está el contador Ricardo Gil, así como
Juzgados y Fiscalías Especializadas luego de un trabajo conjunto
con la Suprema Corte de Justicia. Por primera vez también, en
Uruguay se procesó a 37 personas por lavado de dinero, y se atacó
esta modalidad en esferas que parecían impunes por sus vínculos
con el ambiente deportivo, casas cambiarias o bufetes muy
importantes de Ciudad Vieja. Eso es también una señal de la
implicancia y de la responsabilidad que tenemos todos los sectores
de la sociedad.
-¿Cuál es la sustancia de consumo abusivo que más preocupa?
-Lo principal siempre es el sujeto humano. Pero obviamente el
consumo y tráfico de pasta base y de alcohol están en las
prioridades.
-Usted planteó sacar el alcohol de las estaciones de servicio,
entre otras cosas. ¿Por qué cree que aún ese proyecto enviado al
Parlamento no ha sido analizado?
-Porque la agenda parlamentaria no le ha dado la prioridad que
tiene. Quien no quiera ver la asociación, no causal, del alcohol
con el tema de seguridad es un ciego y un demagogo. En algunos
casos, no todos, los legisladores consideran esto como una
tontería y como un exceso. Creo que se pone el dedo en la llaga de
algunos usuarios abusivos de alcohol. E inevitablemente el tema de
consumo se transforma así en responsabilidad compartida. Lo
electoral también incide. Todos hacen cálculos sobre ganancia y
pérdida, y en mi opinión en forma equivocada. Pero allá ellos. La
JND y la Coordinadora Intersectorial para Políticas de Alcohol han
cumplido con su cometido. El proyecto está en el Parlamento. De
todas maneras creo que el tema se instaló, que tuvo incidencia en
la propia UNASEV que está haciendo un trabajo maravilloso, se
bajaron los límites permitidos de alcoholemia y varias empresas
han empezado a incorporar mensajes preventivos. Cuando asumimos
esta gestión, había cuatro espirómetros. Ahora son varias las
agencias que fiscalizan. |