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2004/ENE/25
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500 adictos que combaten la droga, reunidos en
Montevideo
El infierno tan temido
Hoy finaliza la Sexta Convención Latinoamericana de
Narcóticos Anónimos (NA), la primera que se realiza en Uruguay,
que reunió a medio millar de adictos a las drogas en recuperación,
provenientes de todo el continente. Tres adictos en recuperación
narraron a LA REPÚBLICA sus experiencias.
• NELSON DIAZ
Desde el jueves pasado y hasta hoy, 500 adictos
en recuperación se reunieron en Montevideo con el objetivo de
promover la unidad entre sus integrantes y demostrar la
efectividad del programa NA.
Las convenciones latinoamericanas se realizan
cada dos años y se elige, como sede para la ocasión, algún país
del continente que tenga filiales de Narcóticos Anónimos. A
nivel regional, las convenciones se efectúan una vez por año.
NA, creada hace 50 años en California, Estados Unidos, funciona
en más de 120 países, con más de 31 mil reuniones semanales, lo
que da una idea del flagelo de la droga y de quienes luchan día a
día por superar la adicción.
En Uruguay, la organización comenzó hace 13 años
con un grupo y dos reuniones semanales. Hoy, los adictos en
recuperación se reúnen en 30 grupos y 60 reuniones semanales.
Pablo, integrante de Narcóticos Anónimos
Uruguay, dijo a LA REPUBLICA que el objetivo de las
convenciones es promover la unidad y festejar nuestra recuperación.
"En este caso, la Sexta Convención
Latinoamericana viene acompañada de un foro zonal que se financia
desde la Convención. Es decir que a los integrantes de NA de
otros países de la región se les paga el viático y el
hospedaje. En estas jornadas, a través de los talleres y los
paneles, analizamos y debatimos la enfermedad que para nosotros
representa la adicción a las drogas".
A nivel económico, la
"confraternidad" como gustan llamarla sus integrantes
se nutre de los fondos aportados por quienes participan. En
realidad, no hay monto fijo o mínimo. En cada reunión, se pasa
una canasta y cada uno aporta lo que puede o lo que quiere.
Finalmente, el fondo común es invertido en material informativo
de cómo funciona NA y en las convenciones.
Pablo agregó que la idea fundamental de estas
reuniones es "pasar un mensaje de aliento al adicto que está
sufriendo, ya sea en cárceles, hospitales o en psiquiátricos.
Esto es libre y gratuito. El único requisito para ser miembro es
que tengas el deseo de dejar de consumir, más allá de que estés
consumiendo".
Testimonios de vida
En el hall del hotel NH Columbia, donde tiene
lugar la Convención, LA REPUBLICA entrevistó a tres
adictos en recuperación, quienes narraron su experiencia con las
drogas.
Todos los testimonios recogidos coincidieron en
señalar la adicción como una enfermedad, cuyo síntoma más
visible es el consumo compulsivo de drogas.
Gerardo, de Montevideo, narró a este matutino
su odisea con las drogas y la decisión de buscar una luz, dada la
dependencia psicofísica que ella representaba.
"Desde 1998 estoy en la comunidad. Mi
experiencia con las drogas comenzó con el alcohol, cuando tenía
doce años. A partir de ahí empecé a probar marihuana. En ese
momento, me parecía que estaba bien, sentía que me integraba con
gente que yo quería estar. Luego comencé con lo que se llaman
'drogas duras'. Lo que no me esperaba era lo que vendría después.
Al año de consumir cocaína, ya dependía de esta sustancia, y me
di cuenta de que no podía parar. Era un círculo: conseguir plata
para la droga, anteponiéndolo a las necesidades de mi familia.
Llegué a robar, pese a que siempre trabajé, para conseguir
droga. Incluso, hasta las vendí", confesó.
Sin embargo, Gerardo pensaba que aún podía
controlar su adicción. "En realidad, se trataba de negar
algo que existía. Llegué a tal grado de locura que vivía todo
el día paranoico. Un día, en 1998, no aguanté más y busqué en
la guía el teléfono de Narcóticos Anónimos. En la primera
reunión sentí una sensación de alivio. Había gente que me
estaba contando lo mismo que yo sentía y que no podía contárselo
a mi madre o a mi compañera. A partir de ese momento, tuve varios
períodos de abstinencia y recaídas. Hoy, hace cuatro años, tres
meses y veintidós días, que no consumo", resumió Gerardo.
José Luis es argentino y relata haber empezado
a consumir drogas "ya de grande". Hoy, a pesar de que
hace casi una década que se "mantiene limpio", viajó a
Montevideo para narrar su experiencia.
"Soy un adicto en recuperación", dice
José Luis a modo de presentación. "Las drogas causaron
muchos estragos en mi vida. De hecho, he sufrido internaciones,
problemas con la ley y, en un ataque de desesperación, mi mujer
se conectó con un teléfono de ayuda que había en Buenos Aires.
Comencé en un grupo de NA en el año 93, y tardé un año en
parar de consumir. Hasta que, harto de estar harto, junté un día
de estar limpio; después un mes, tres meses... Así comenzó mi
etapa de recuperación. Ahora llevo casi diez años sin consumir
drogas", confió a LA REPUBLICA.
Gerardo llegó desde México DF. Su relación
con las drogas, la dependencia y problemas que su consumo acarrea
no dista de lo expresado por los otros entrevistados.
"Comencé a los once, doce años, a
consumirlas, bien disfrazado para que mi familia no se diera
cuenta. Las consecuencias son nefastas. Pierdes la escuela, robas
para drogarte y puedes llegar a ser arrestado. Y creas cierto tipo
de situaciones con tal de seguir drogándote. Ese es el único
objetivo que tienes en la vida: drogarte día tras día. En una
ocasión estuve veintiún días drogándome sin parar, y ahí te
viene la sobredosis y los infartos. Para mí fue una larga carrera
de dieciocho años de consumo", manifestó Gerardo.
Desde hace nueve años, ya casi diez, Gerardo no
consume ningún tipo de drogas, lo que posibilitó un cambio
significativo en su calidad de vida.
"Quiero transmitirle a la gente que
empezamos a consumir aun sin saber qué tipo de droga estamos
consumiendo y qué efecto nos va a producir. Simplemente, es vivir
en un estado de inconformidad. Pude salir de ese infierno.
Trasmitir este mensaje para mí es muy claro. Soy de México y no
me preocupa viajar diez o quince horas para compartir con otra
gente que ha sufrido lo mismo, o más que yo, mi experiencia con
las drogas", subrayó.
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