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2004/JUL/10
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EN SEIS MESES DE EXISTENCIA SE HA CONVERTIDO EN LA DROGA DEL "YA"
Abrirán Centro Nacional de Rehabilitación para consumidores de pasta base
La pasta base llegó al conocimiento público hace seis meses. En los últimos tres causó que las llamadas recibidas en la División de Crónicos y Especializados del Ministerio de Salud Pública se multiplicaran por diez.
El director de esa División del MSP, doctor Horacio Porciúncula dijo a LA REPUBLICA que en sólo ocho segundos la pasta base impacta en el cerebro. El efecto de euforia no es mayor a quince minutos, luego sobreviene una etapa de profunda angustia que determina un nuevo consumo y el reinicio del ciclo. Durante el momento de mayor adicción, conocido como etapa de aceleración, la persona puede llegar a efectuar más de doce inhalaciones.
De acuerdo a lo informado por Porciúncula, esta droga ha cambiado el patrón de consumo establecido por otros químicos que no requerían de la ingesta diaria como sucede con la pasta base. Lo que también ha significado un cambio en el sistema de venta. La "lágrima" que representa medio gramo del producto cuesta 50 pesos. El dinero se obtiene de cualquier manera, el director relató el caso de un joven que al ser encerrado en su dormitorio vendió las sábanas por la ventana para conseguirlos.
Asimismo transformó el perfil del proveedor, quién realiza ofertas del tipo tres más uno y muchas veces se convierte en reducidor a causa de la imperiosa necesidad del consumidor de tener la droga. Por esto se la llama también la droga del "ya".
El perfil de los usuarios de pasta base es variado. La mayoría de los nuevos consumidores son niños entre once y quince años, que viven en estado de indigencia. Pero también se encuentran adolescentes y jóvenes de clase media y alta. Las autoridades también han detectado que un porcentaje importante de adictos a la cocaína, por razones de precio o de disponibilidad en el mercado, han pasado a consumir pasta base. Existen usuarios exclusivos y hay policonsumidores, es decir personas que además ingieren otras drogas y/o alcohol. Muchas veces el policonsumo de sustancias es motivado por el proveedor, que ante el conocimiento del deterioro físico que provoca la pasta base trata de preservar su "fuente de ingreso" por más tiempo.
Todo esto determina que el abordaje de la rehabilitación se transforme en un proceso de alta complejidad que debe tener en cuenta factores toxicológicos, médicos, psiquiátricos, psicológicos, sociales, judiciales y económicos (no sólo por el gasto sanitario sino también por el aumento de la autodelictividad que trastorna las condiciones de vida de los usuarios y su entorno).
Características y consecuencias
Desde el punto de vista toxicológico se puede decir que está constituida por elementos residuales del proceso de fabricación de cocaína (para producir un kilo de cocaína son necesarios 200 kilos de hojas de coca), pero además para darle el elemento volátil imprescindible se agregan sustancias solventes e incluso fungicidas. A estas características tóxicas hay que añadir los gases provenientes del aluminio, ya que la forma de consumo más habitual es mediante su incineración en una lata.
Produce lesiones a nivel pulmonar, vasoconstricción que en una primera etapa genera micro infartos cerebrales imperceptibles para el consumidor. En seis meses de uso reiterado, los daños causados en el organismo son similares a los que padecen consumidores de otro tipo de sustancia de mayor calidad a los dos años de adicción. La rapidez del proceso provoca que la familia no resista mucho tiempo y el chico sea expulsado del hogar con lo que termina consumiendo solo en la calle. Por ello aumenta la tasa de morbimortalidad de los usuarios.
Porciúncula sostuvo que se han registrado casos de adictos que ingresan a la policlínica de fármaco dependencia del Hospital Maciel a consultar sobre los síntomas que presentan relacionados con dificultades respiratorias y tras ser derivados a la emergencia culminan en el CTI. A pesar de lo cual aún no se han registrado muertes por sobredosis.
Las bases de la recuperación
"Acá no se trata de poner el demonio en la pasta base ni de estigmatizar al consumidor. Se trata de crear un modelo sanitario que se base en la concepción de que un usuario con este perfil es un enfermo que necesita apoyo interdisciplinario", afirmó Porciúncula.
La base del sistema de recuperación del adicto a la pasta base debe estar compuesta por médicos de familia y organizaciones comunitarias, sobre la que se asiente un sistema de redes que permita a la persona una vez reinsertada en su entorno social tener la contención necesaria para no volver a consumir. "Es necesario trabajar con la familia para que ayude en la reinserción, pero también para detectar los vínculos tóxicos que existen. Muchos de los usuarios conviven o convivieron con farmacodependientes o alcohólicos. Pero además porque no es sólo la droga, es la interrelación entre el huésped, la droga y el medio", aseveró.
Hasta el momento los profesionales de la salud vinculados al área de adicciones han implementado tratamientos que se utilizaban en la rehabilitación de otras drogas, que básicamente consisten en la administración de psicofármacos para el control de la ansiedad y la depresión. Los resultados son alentadores, en parte gracias al poco tiempo de presencia en nuestro medio de la pasta base.
El futuro de la rehabilitación
El gran proceso de disociación que causa esta droga motivó la unión de diferentes organizaciones para enfrentar de forma conjunta el flagelo. De allí nació la idea del Centro Nacional de Rehabilitación que se inaugurará en pocas semanas en un ala del ex Hospital Musto. Los profesionales que participarán del proyecto desempeñan tareas en el Ministerio del Interior, el MSP, el Hospital de Clínicas, la Junta Nacional de Drogas y en el Instituto Nacional del Menor.
Sin embargo no todos los consumidores de pasta base ingresarán a ese centro.
El médico señaló que allí recibirán atención las personas que presenten los cuadros más complejos, o sea aquellas que presenten además de la adicción síntomas de gran deterioro físico. El resto, dependiendo del grado de incidencia del consumo, así como de patologías psiquiátricas anteriores a la adicción o del tipo de degeneración orgánica, serán distribuidos entre Hospital Vilardebó, la Clínica de Fármaco Dependencia del Maciel o el centro comunitario Iscalic. "Lo más difícil del proyecto no ha sido encontrar los efectores sino cómo tender las redes.
Pero tenemos claro que siempre partimos de apelar a la parte sana del consumidor como método de recuperación. Sin embargo no hay que pensar que tenemos una solución milagrosa", advirtió.
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