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 2004/AGO/21 - La República

Vínculo familiar imprescindible para ayudarlos a salir del infierno 
La pasta base genera ideas paranoides: los adictos temen persecución y ser asesinados. 


En el Salón de Actos del Edificio Libertad se llevó a cabo la Videoconferencia Nacional sobre pasta base. 

En transmisión directa a todos los departamentos del país, la Junta Nacional de Drogas (JND), realizó una videoconferencia en la cual se expusieron conceptos sobre el uso y abuso de la pasta base de cocaína, aspectos toxicológicos de la adicción y pautas sobre el tratamiento de la problemática. 
Desde el vamos, se pretende erradicar la idea que asocia al adicto a la marginalidad y la delincuencia. El tomar distancia de un hijo, o familiar que se encuentra sumido en esta dependencia, lo ahoga aún más. Los vínculos dentro del ámbito familiar son imprescindibles para que un joven que se encuentra consumiendo pasta base, pueda abrirse y solicitar ayuda. 


La psicóloga Johanna Auersperg, master en Drogodependencia, trabaja en la Policlínica de Drogas del departamento de Toxicología-CIAT y en su exposición sobre los tratamientos que deberían desarrollarse como política educativa, plantea que una persona que consume, no es sólo un adicto. Detrás de esa situación compulsiva y adictiva existe un entorno, un ámbito, que no sólo es el de la marginalidad. 

"Hay que eliminar las ideas de que un consumidor pertenece a un único sector social, que tras consumir pasta base, se convierte en un ser violento, porque muchos son los factores que inciden en el comportamiento, importa el entorno y las características de la persona. Los familiares, especialistas, educadores, debemos acercarnos al ser humano y no al adicto", manifestó. 

El vínculo afectivo es primordial, sin él no se puede pensar en la rehabilitación, es un pilar que abre puertas hacia el diálogo, elemento básico para conocer la situación en la que está el joven. Una situación ideal para combatir el consumo de pasta base es la de crear espacios en los centros educativos, sobre todo de enseñanza media, que integren en la currícula del alumno y del docente la capacitación e información. Incorporando equipos de técnicos que apoyen y auxilien en situaciones complejas o de riesgo, así como también crear más lugares donde se puedan realizar tratamientos, y que esos sean accesibles a todos. 


Un estímulo alucinatorio 

La doctora en Toxicología Cecilia Dell'Acqua, técnica asesora de la JND, explicó que en un lugar donde se encuentra un consumidor de pasta base y uno de cocaína, siempre se comenta que aquel que consume pasta base está todo el tiempo alerta, con hiperactividad y aceleración, sin embargo, el consumidor de cocaína esta encerrado, "duro", con rigidez y metido en sus propios pensamientos. 

El proceso de adicción a la pasta base ha sido diferenciado en cuatro etapas. La primera es la de euforia en la que se toma contacto con el estupefaciente buscando encontrar a través de él, placer y excitación, produciéndose también un incremento en la actividad sexual, que luego desaparece. Los efectos que se relacionan con lo psicológico en los consumidores de pasta base siempre van acompañados de elementos físicos y fisiológicos, sea cual sea la etapa. A partir de los síntomas psicológicos, los adictos presentan disminución del apetito, fatiga, aumento de la presión arterial, de la temperatura corporal, de la frecuencia cardíaca y de la respiratoria. Todo esto sucede en un tiempo de euforia, a los pocos minutos, cuando terminaron de fumar, para calmarse, necesitan ingerir otras sustancias entre las que se encuentra el alcohol. 

Cuando el adicto siente que desciende la euforia de esta primera etapa, para no caer en la segunda, disforia o de sensaciones desagradables, tiene que ingerir alcohol, o fumar marihuana, para sentirse más tranquilo. A pesar de ello luego de varios "pegues" vuelve la disforia, angustia, ansiedad, apatía, una gran tristeza acompañada de agresividad, inseguridad, depresión, indiferencia sexual y el deseo incontrolable por seguir consumiendo. 

Esta etapa, que es la más desagradable para el adicto, lo traslada a la tercera, en la cual se manifiesta el consumo ininterrumpido de la sustancia. La persona consume sin detenerse para evitar la disforia y poder volver a la euforia. En la cuarta etapa, que se desarrolla luego de varios meses, días u horas de consumo, aparecen alucinaciones, dadas por la alteración en la percepción, el tiempo se enlentece o se acelera, pueden verse más grandes o más chicos, comienzan a tener ilusiones visuales y olfatorias, tendencia a la fuga, excitación psicomotora provocada por el nerviosismo que generan todas las alteraciones que están sufriendo. 

El consumo de pasta base produce mayores alteraciones sicólogas y siquiatras que el de cocaína, ya que luego de todo este proceso de alucinaciones y transcurrido un tiempo que va de 3 a 6 meses, puede instalarse en la persona un tipo de psicosis denominada, "psicosis de la pasta", generando ideas paraniodes, sobre todo de persecución, temor a ser asesinados o a ser engañados. 


Mitos y preconceptos 

Alrededor de la cocaína, de la pasta base de cocaína, del paco, se han creado murallas que impiden, en algunas oportunidades, ver la problemática, estudiarla y prevenirla con claridad. Una de esas barreras se impone desde el momento en el que se comienza a descubrir que dentro del ámbito familiar hay una persona que está consumiendo pasta base, en situaciones de esta característica, los especialistas piden, que ante todo, se busquen causas dentro del núcleo familiar, que posibiliten entender que sucede, antes de hacer juicios morales basados en mitos o preconceptos. 

La desinformación es una poderosa enemiga para aquellos que quieren resolver la complejidad que existe en los casos de adicción a la pasta base.

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