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2009/MAY/18 -
Milton Romani Gerner. Secretario General de la
Junta Nacional de Drogas.
“La droga”: esa coartada
El tema drogas tiene múltiples causas. Reducir los daños implica
un compromiso colectivo. Asociado a esto, se usa adictivamente
como excusa, coartada, explicación de absolutamente todos los
problemas colectivos. “La simplificación es la peor de las drogas”
LA DROGA, así en singular. Todo se explica por ella. No existe
una diferenciación sobre las distintas situaciones en la que
hombres y mujeres en diversas edades y contextos hacemos uso de
drogas legales e ilegales. Todo es lo mismo. ¿Hay algo del
problema drogas que induce, que genera este efecto toxico a nivel
social y es funcional a nuestros miedos?
La violencia esta entre nosotros. “Por culpa de ‘la droga’. “Un
hincha de Cerro lo matan a cuchilladas. Por ‘la droga’.” Dos
menores son vilmente asesinados. ¿Por la droga? La violencia en el
futbol, la delincuencia. Todo es por “la droga”. Día a día lo
escuchamos en los medios y por muchos actores que lo utilizan como
recurso facilista de explicar lo inexplicable. Al Cesar lo que es
del Cesar y a las drogas lo suyo. Que con ello tenemos bastante.
No se repara que en su promoción fetichista brinda la coartada
perfecta para los delincuentes. En esto no le quito nada al
problema de drogas y su influencia en la seguridad ciudadana.
“Los medios” son varias cosas a la vez. Sus dueños, los
directores, editores, tituladores, periodistas y movileros. No
podemos hacer lo mismo que con “la droga” y hacer tabula rasa. En
este tema muchos han respondido bien a la convocatoria: tanto a
nivel empresarial como periodístico. A pesar de ello, la tentación
de recurrir a un formato taquillero y alarmista sigue funcionando.
Eso no colabora en un enfoque educativo y preventivo del tema. No
hay seguimiento, historias de vida que ayuden a comprender y
prevenir.
Recuerdo periodistas que hicieron seguimiento responsable. Por
ejemplo, entre otros, sobre casos de asesinatos filiales
vinculados a “la droga”. Informes elocuentes (Zona Urbana y Ximena
Aguiar en El País) sobre el conjunto de problemas económicos,
sociales y familiares donde el consumo estaba por cierto, pero era
la mecha en un polvorín. Otros lo siguen con ética periodística.
Hay que asumirlo como problema y compromiso de todos.
Empresarios, deportistas, dirigentes, periodistas, profesionales,
banqueros, abogados, escribanos, políticos, Informar
responsablemente. Educar preventivamente. Compromiso ético. Se
procesó al ex empresario deportivo Edward Yern, también lo fueron
tres policías coimeados cuando su hijo fue detenido por tráfico.
El Cr. Rubén Weizman procesado por lavado era un señor respetable
en bufetes, cambios, escribanías prestigiosas.
Cuando surgen casos positivos en el deporte “es por contagio
sexual” repitieron insólitamente dirigentes y periodistas. Cito
esto para ilustrar variables más allá de “la droga” y la
responsabilidad de otros actores que no siempre aparecen.
Un tema polémico: los casos extremos donde el Estado debería
intervenir para tratamiento “compulsivo”. En esto no coincido
totalmente. Hay que ver caso a caso. Hay que amparar por cierto y
el Estado no puede estar ausente. Pero se tiene una idea falsa del
tratamiento en drogas. Se piensa como una diálisis. “Enciérreme al
muchacho y sáquele “la droga”. Es mas complejo. Si no se trabaja
lo motivacional (entre otras cosas) estamos fritos. Además: no hay
UN TRATAMIENTO IGUAL PARA TODOS. Lo central, nuevamente es la
persona y sus vínculos. No “la droga”. Cada adicto es un mundo.
Sus familias también.
Hay que visitar el Portal Amarrillo que tiene cinco modalidades
de intervención (Residencial, Grupos T para adictos y para
familiares, Centro de Día, Ambulatorio, Acompañamiento
Terapéutico). Ir al Centro El Jagüel en Maldonado que trabaja con
cuatro policlínicas zonales en red. Ver el diseño que se esta
haciendo con el Proyecto Casabierta que llevamos adelante con la
Intendencia de Artigas, el INAU, Mides, ASSE y la JND destinado a
toda la región norte. Conocer el modulo del CNR para adictos
primarios o el Equipo de Tratamiento que empezó a funcionar a hora
en el COMCAR. Las Normas Regulatorias para centros de tratamiento
y el Programa para Asistencia para Uso Problemático de Drogas son
avances que recogen la experiencia de los científicos y técnicos
de larga trayectoria. ¿Se puede debatir? Claro. Pero ahora hay una
experiencia a consultar.
Insisto en esto porque durante años el Estado no estuvo
presente en garantizar el derecho a la salud de usuarios
problemático de drogas. Es más: se liquidaron los pocos proyectos
que habían al respecto. Ahora podemos ir a más.
El efecto toxico agregado de “LA DROGA” es alejarla DEL
COMPONENTE HUMANO, DE LAS RELACIONES HUMANAS CON LOS OTROS. No es
un tema infecto-contagioso. ES UN TEMA HUMANO. BIEN NUESTRO.
RECONOCERLO COMO TAL IMPLICA UN ESFUERZO INDIVIDUAL Y COLECTIVO.*
Este enfoque no le quita ni le agrega nada a la emergencia
social con que hemos encarado el problema. Solo ubica y hace
hincapié en lo central para hacerlo asequible y poder avanzar. Que
poder, se puede. Macanas que es una guerra perdida.
La represión y la coerción son necesarias. No me tiembla nada
en aplicar con rigor la ley. Ley que ha desaparecido junto con la
denostación y omisión del Estado. Pero ausente también en la
familia y en la comunidad. El valor “libertad” y el valor
“solidaridad” han caducado su pretensión reguladora. Han sido
sustituidos por el valor “mercado” o por el valor “consumo”,
“fama”.
El uso de la fuerza debe ser proporcional e inteligentemente
usada. Equitativa para todos los resortes ocultos que apañan y
forman parte de una violencia oculta pero insidiosa.
Desde la Junta Nacional de Drogas hemos aplicado con rigor la
ley y hemos demostrado eficiencia**. Escuchamos a los Oficiales
Policiales (no era común) con experiencia en el tema. Ordenamos
que en esto la cosa es “caiga quien caiga” (los teléfonos no
funcionarían). Aseguramos por otra parte la integralidad (no es
solo un tema policial) con acciones de prevención y tratamiento
por un lado y atacando el lavado de dinero, que es la faceta que
revela la hipocresía de muchos agentes económicos. No hubo
impunes. Ni ambiente deportivo ni personajes de los bancos y
cambios truchos.
Hay quienes claman por “la droga” y la inseguridad, pero
protestan por tener que reportar “acciones inusuales” por ejemplo
en el campo inmobiliario. O los que amparados por el prestigio y
los negocios del fútbol, también viven hablando de “la droga” y
hacen buenos negocios con la cocaína. O en la intimidad llaman al
guante a sus mujeres. Que es otra de las violencias que habitan
entre nosotros y que no es atribuible a la pasta base. Quizás a
“la droga” alcohol.
Se comenta el reportaje que O Globo realizó a Marcos
Camacho, alias Marcola, jefe del Primer Comando Capital grupo
narcotraficante nacido en las favelas de Brasil.
Veamos:
¿Usted es del PCC?
Más que eso, yo soy una señal de estos tiempos. Yo era pobre e
invisible. Ustedes nunca me miraron durante décadas y antiguamente
era fácil resolver el problema de la miseria. El diagnostico era
obvio: Migración rural, desnivel de renta, pocas villas miseria,
discretas periferias; la solución nunca aparecía... ¿Qué hicieron?
Nada.¿El Gobierno Federal alguna vez reservó algún presupuesto
para nosotros? Nosotros sólo éramos noticia en los derrumbes de
las favelas de los cerros o en la música romántica sobre ’la
belleza de esas montañas al amanecer’, esas cosas... Ahora estamos
ricos con la multinacional de la droga. Y ustedes se están
muriendo de miedo. Nosotros somos el inicio tardío de vuestra
conciencia social ¿Vio? Yo soy culto. Leo al Dante en la prisión.
- Pero la solución sería...
¿Solución? No hay solución, hermano. La propia idea de ’solución’
ya es un error
En febrero estuve en Vila Cruzeiro, favela central del Complexo
da Penha, conformado por 11 comunidades. Allí conocí a los ex
“soldados” del Comando Vermelho, ejercito de 400 pibes que
confrontan con el PCC. Decepcionados por la caída de sus ídolos
autoritarios hay pibes que han conformado brigadas de prevención
comunitaria con camisetas "Soldados: nunca mais" Rescatan a otros
para que no integren las bandas. Esos si que tienen coraje.
La estructura jerárquica e injusta a la interna de esos
ejércitos es repugnante. No es un ejemplo de solidaridad o de
nueva forma de vincularse. Es superexplotación. ¿Ventajas?:
pavonearse armado en la comunidad. Tener algunos pesos más. Ser
“alguien”. Reedición bizarra del capitalismo más feroz.
Marcola es un protoempresario que usa las fisuras y ventajas
del sistema. Se vanagloria por su fama, -esa tan buscada- y hace
uso del terror. Herencia de lo que los grupos de poder sembraron
en América Latina: terror, consumo, fama, poder. Explotación y
terror a la interna de sus comunidades. Sin lugar a dudas es una
señal de los tiempos. ¿Querían mercado libre? Acá esta.
Pero también hay que decirle a Marcola que se vaya un poquito a
la mierda. Su pretendido discurso social es una forma de
manipulación para mantener su negocio. Su “coraje” es ramplón. “No
se puede”. No hay solución.
La experiencia clínica revela que el adicto no es un rebelde:
es un sobre adaptado. A la sociedad de consumo. Un desencantado en
busca de identidad por el lado de los objetos. Y el traficante, un
hijo de puta que trafica con la miseria de sus hermanos. Punto.
Hay salida. Inclusión social. Integración con proyectos vitales
compartidos. Hay en este país, ahora, hombres y mujeres, equipos,
que están metiendo alma, cuerpo y corazón en las diversas
trincheras de este problema. Se necesita más compromiso de todos.
Acciones comunitarias a todo nivel. Crear ámbitos de amparo y
autoayuda de vecinos y vecinas debidamente capacitados en todos
los barrios para dar respuesta a ese nivel. Nuevamente la
comunidad organizada va a PODER. Es un reto de la libertad y de la
solidaridad.
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