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2008/SET/26 -
Políticas de largo aliento
Legislar sobre drogas con enfoque en los
derechos humanos a nivel regional
Se realizó la Conferencia sobre
"Política criminal y legislación sobre drogas con un
enfoque en derechos humanos", que integró a académicos, la
Junta Nacional de Drogas y contó con la presencia del Ministro de
Justicia, Seguridad y DDHH de Argentina, Aníbal Fernández. El
objetivo fue afianzar la cooperación entre los dos países en el
tratamiento de las adicciones, en pro de una legislación adecuada
y con enfoque en los DDHH.
El Presidente de la Junta Nacional de Drogas,
Jorge Vázquez, sostuvo que esta jornada busca pensar en conjunto
un problema del país, con enfoque interinstitucional e
interdisciplinario, con un criterio de concreción de políticas públicas
con visión de futuro, promoviendo la cooperación entre países.
Dijo que desde la JND se hace una apuesta fuerte a
la generación de trabajo digno, a generar capacidades y
conocimientos, ciudadanía y responsabilidad social compartida y
expectativas con la convicción que un Uruguay mejor es posible y
que, en particular, para los jóvenes de hoy, vivir en Uruguay
vale la pena.
Señaló que el memorandum firmado entre ambos países
es la continuación de una política de cooperación que ya se venía
implementando y que busca profundizar los lazos.
A partir de este convenio Uruguay y Argentina
tendrán un intercambio fluido desde el punto de vista académico,
técnico y de información, lo cual permitirá ser más eficientes
tanto en las incautaciones como en el encare jurídico y
profesional de esta temática. En relación al lavado de activos,
recordó que ya se realizados cerca de treinta procesamientos y más
de 200 investigaciones.
El Ministro de Justicia, Seguridad y Derechos
Humanos de la República Argentina, Aníbal Fernández, señaló
que nuestros países tienen el desafío de construir patria en
forma paralela. Agregó que Uruguay y Argentina están
comprometidos en profundizar la cooperación y los DDHH en la región.
Subrayó que la declaración final del 51º sesión de la Comisión
de Drogas de la ONU fue un logro de ambos países, al ratificar la
validez de los derechos fundamentales del hombre en el tratamiento
del tema.
Aníbal Fernández realizó una cronología breve
de la normativa que penaliza el tráfico de drogas. Dijo que desde
la perspectiva regional, se aplicó una política represiva que
fracasó rotundamente. También señaló que el neoliberalismo
destruyó los sistemas de control de drogas.
Denunció que esta normativa es muy similar en
toda la región y que fue aplicada en un período de tiempo muy
similar. Esto no es una casualidad, dijo. Fernández reveló que,
durante la puesta en marcha de la primera legislación, Ley 20.771
en 1974, Argentina fue presionada por los EEUU para implementar
una reglamentación sobre drogas. En 1988, una convención
internacional, organizada por el mismo país, estableció
lineamientos represivos. Luego de 18 años de aplicar ese
paradigma, el fracaso es notorio, concluyó.
En este momento, ese paradigma debe cambiar. La
discusión pasa por la libertad, no por lo penal. En tanto no
perjudique a terceros, el consumo no debe ser penado. Por eso,
Fernández indicó que actualmente, se incorpora a la academia jurídica
para que colabore en formar una normativa adecuada a un proyecto
integral sobre drogas, dentro de una Ley de Estupefacientes.
Cuando tenemos a un adicto, nosotros elegimos tratarlo antes de
encarcelarlo, sentenció.
Por su parte, el Secretario General de la Junta
Nacional de Drogas, Milton Romani, enfatizó que la sociedad se
debe un debate ciudadano en materia de políticas sociales, entre
ellas, sobre adicciones. La sociedad uruguaya no puede mirar hacia
otro lado, dijo. Sobre la firma del memorando entre Uruguay y
Argentina, se regocijó de la capacidad para potenciar las políticas
de largo aliento sobre el tema, enmarcadas en una perspectiva que
atiende los derechos humanos.
Los principales disertantes, realizaron una
reflexión sobre el tratamiento de esta problemática desde el
enfoque del Derecho Penal. El Profesor Agregado en Derechos
Humanos, Daoiz Uriarte, reconoció la labor que realiza la Junta
Nacional de Drogas por retomar esta temática y tratarla
interdisciplinariamente.
Subrayó que para abordar el tema drogas es
necesario despejar los conceptos ‘consumo’ y ‘adicción’
de los esquemas éticos que estigmatizan y ocultan la perspectiva
del problema.
Señaló que durante años, este tema estuvo
marcado por una valoración moral condenándolo éticamente y que
esa condena fue único fundamento de la represión penal,
instaurada tanto en la legislación nacional como en la
internacional.
A su vez, indicó que el desarrollo de los
derechos humanos a nivel de la sociedad permitió expandir el
campo de tolerancia de esa moral dominante, tratando de limitar la
utilización del Derecho Penal como mecanismo de represión. La
estigmatización de los sectores provoca que se perciba la norma
no como una garantía sino como una agresión.
La lucha contra la adicción y su efecto en el
consumo de sustancias tóxicas están ligados a la prevención y
al desarrollo económico, social y cultural de un país. En este
marco, el papel de Estado debe manifestarse en una actividad
multidimensional, que abarque la prevención, la promoción de hábitos
saludables y la realización social.
Esto, no solo implica que se debe realizar una
completa revisión de todos los aspectos legales involucrados,
como por ejemplo, la revisión de normas laborales que contemplen
la situación de los adictos en proceso de recuperación, entre
otros.
Por su parte, el profesor titular del Instituto de
Derecho Penal, Germán Aller, cuestionó por qué la opinión de
los juristas en el debate sobre drogas no se extendió más allá
del ámbito académico. Sostuvo que la academia es proclive a una
mayor liberalización en el tema drogas. Además, puso el acento
en las contradicciones del sistema jurídico a la hora de penar
tanto la comercialización como el consumo.
En este punto, la penalización del consumo, Aller
dijo que existen dos escuelas cuando se trata de no castigar a los
adictos. Por un lado, una corriente opina que, al adicto, no se lo
castiga porque es un enfermo. Por el otro, no se lo castiga
porque, en realidad, el consumo no debe ser comprendido como
delito. Justificó su respuesta expresando que una persona debe
ejercer plena disponibilidad sobre sí mismo. Finalmente, expresó
que no se debe desestimar el consumo de algunas sustancias, que
afectan a las personas de la misma manera que otras de consumo
legal.
Legalizar el consumo, para Aller, implica
establecer controles. Para eso, agregó, se debe legislar en la
materia. Porque ningún uso de bienes jurídicos es de libre
albedrío. La legislación utilizada en nuestros países no es la
misma que en aquellos estados con mayor consumo de drogas
ilegales, concluyó.
Finalmente, la Secretaria del Comité Científico
Asesor del Ministerio de Justicia, Seguridad y DDHH de la República
Argentina, Mónica Cuñarro, destacó la necesidad de contar con
una legislación clara en relación al tratamiento del tema
drogas, dado que a nivel regional, los países cuentan con
normativas que dejan muchas lagunas y no son específicas. Señaló
que la legislación americana generalmente deriva del Derecho
Penal anglosajón, no siendo un reflejo de la sociedad
latinoamericana.
En ese sentido, agregó que en el diálogo entre
académicos y políticos, para el mejor tratamiento de estos
temas, los académicos deben tener la capacidad de simplificar o
traducir los términos del derecho penal para concebir mejor los
conceptos a tratar y resaltó que las normas en relación a las
drogas deben adecuarse al cumplimiento de los derechos humanos. |