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2009/MAR/13 -

JND en Naciones Unidas
Uruguay reivindica respeto a los Derechos Humanos en la lucha
contra las drogas
El Presidente y el Secretario General de la
Junta Nacional de Drogas, Jorge Vázquez y Milton Romani,
respectivamente, participaron de la Mesa Redonda del Segmento de
Alto Nivel del 52º Período de la Comisión de Estupefacientes de
Naciones Unidas. Este evento, se denominó: “Retos actuales y
futuros. Nuevas tendencias y pautas de problema mundial de las
drogas y posibles mejoras del sistema de evaluación”.
En oportunidad de
este evento, el Secretario General de la Junta Nacional de
Drogas, Milton Romani, realizó una intervención. Explicó que
Uruguay posee un abordaje de la problemática de las drogas que
se sustenta –ante todo- sobre la base de los Derechos Humanos.
Añadió que su país, adhiere al multilateralismo como forma de
evaluación y se opone a las certificaciones unilaterales. En
cuanto a la Pasta Base de Cocaína, explicó que esta sustancia no
recibe una atención especial a la hora del relevamiento, por
parte de los organismos internacionales y agregó que es uno de
los emergentes de una nueva situación en el Cono Sur.
En otro tramo de
su exposición, Romani dijo que los sistemas sanitarios muchas
veces no llegan a dar cobertura a todos quienes lo requieren.
También dedicó un
capítulo a la situación en el sistema carcelario donde, según
afirmó, se encuentra en situación de hacinamiento y
superpoblación y redunda en una experiencia negativa para todos
quienes padecen de un uso problemático de las drogas.
A continuación,
se difunde la exposición completa del Secretario General de la
JND, Milton Romani, integrante de la Delegación Uruguaya:
Hemos venido a participar en esta mesa redonda
con la aspiración de intercambiar opiniones y puntos de vista.
No nos parece que las simples declaraciones de cada Delegación,
sin centrar el tema en debate, sean provechosas.
¿Cuál es el reto
que tenemos planteado, al realizar el balance de diez años de
estrategia mundial?
Los aspectos
centrales, Uruguay los plantea en su intervención como país.
Permítanme
expresar que se trata de dilucidar cuál es la mejor manera de
enfrentar el tema, respetando las singularidades de cada país, e
incluyendo todas las voces, por parte de la comunidad
internacional.
Acaba de
antecederme en la palabra -en nombre del Reino Unido- un ex
adicto e integrante de una ONG, que hizo una excelente
intervención, la que felicitamos. Se refirió al fenómeno mundial
de las drogas, desde un nuevo paradigma: se trata de aportar
a un desarrollo humano integral, justo y equitativo con un
enfoque de Derechos Humanos.
Acabamos de
escuchar el Informe del Secretario Ejecutivo de ONUDD, Antonio
María Costa, quien tomó distancia de la denominada “guerra
contra las drogas”.
Se abre paso, de
a poco, un nuevo enfoque que también toma distancia de este
concepto de “guerra” que ha sido hegemónico y que tantos daños
ha sumado al problema.
A la hora de los
balances nos preguntamos ¿Cómo evaluamos? es decir, qué
mecanismos tenemos para realizar un diagnostico confiable, serio
y con evidencia científica. Es un tema en discusión.
Nos interesa
plantear acá, las evaluaciones respecto a los estudios sobre
consumo de sustancias, sobre tráfico y en materia de asistencia
y tratamiento. Tres ítems que dan idea de la situación de la
problemática de las drogas, en cada país y en la región.
Los mecanismos de
evaluación de Naciones Unidas, no parecen ser los más idóneos.
“Problema
Drogas: Compromiso de Todos”
Permítanme una reflexión sobre la importancia del respeto de los
Derechos Humanos en el problema de las drogas. En la necesidad
de tener una política criminal focalizada hacia el tráfico (con
criterio de proporcionalidad entre el daño y la pena) y no
hacia los consumidores.
Las respuestas de
los ciudadanos encuestados sobre consumo son diferentes hacia un
Estado que penalice el consumo, o hacia otro, que proteja las
libertades y garantías fundamentales. La incidencia de la
protección de los DDHH, hace a la fiabilidad de los resultados.
Uruguay integra
el esfuerzo realizado por seis países de la región, en una
acción apoyada por ONUDD y por la CICAD-OEA, donde se realizan
encuestas de jóvenes y de hogares, con la misma metodología y en
forma permanente. Estos datos han sido recogidos recientemente
por la Junta Internacional de Fiscalización de Estupefacientes (JIFE).
Es apenas una tentativa permanente de lograr datos tendenciales
sobre consumo.
Por otra parte,
Uruguay adhiere al multilateralismo como forma de
evaluación, tal como se hace a través del Mecanismo de
Evaluación Multilateral de la OEA. No somos partidarios de las
certificaciones unilaterales.
Sobre nuevas
rutas de tráfico ilegal, reiteramos
lo ya planteado en la Cumbre de Presidentes del MERCOSUR,
cumpliendo con las Recomendaciones de la XII Reunión de
Autoridades en Drogas del MERCOSUR y países amigos.
La Pasta Base de
Cocaína (PBC) no forma parte de atención especial del
relevamiento de los organismos internacionales. Y es uno de los
emergentes de una nueva situación en el Cono Sur. Se trata de
nuevas rutas, que derivan de un efecto globo del control de
precursores químicos, de una nueva territorialización de la
producción de cocaína (con la diseminación de las llamadas
“cocinas” en territorios del Sur) y del desplazamiento de grupos
de crimen organizados hacia el sur del continente.
El tráfico y
consumo de pasta base de cocaína es también un tema de
responsabilidad común y compartida.
La comunidad
internacional y los mercados consumidores, deben incorporar e
identificar este problema que acucia a los sectores más
vulnerables de nuestros pueblos. Seguiremos fiscalizando el
tránsito de cocaína y de precursores químicos. Esto, ahora
vemos, es solo un aspecto del problema. Convocamos a incorporar
todos los problemas que ahora, implican la apertura de un
mercado de consumo local.
Los sistemas
de asistencia y tratamiento son
variables evaluadores de la magnitud del problema. Además deben
ser evaluados desde el punto de vista de sus normas y su
eficiencia. Dos precisiones sobre este punto: el derecho humano
a la salud debe estar garantizado para los adictos en todo el
sistema sanitario. En el público, en forma prioritaria. Pero en
complementación con las ONG y el sector privado de la salud. Se
trata de un derecho humano.
“Problema
Drogas: Compromiso de Todos” La
participación de la sociedad y de los usuarios es un tema central.
No lo hemos podido instrumentar plenamente en mi país, porque los
esfuerzos han estado orientados a cumplir las obligaciones
–omitidas- del Estado. Pero es un principio fundamental.
Por otra parte:
el sistema sanitario no siempre llega a todos los adictos. Acá
el esquema -más o menos represivo de las políticas de drogas-
también incide. Pero estructuralmente el sistema no siempre llega
a dar servicio a quienes lo necesitan.
Es importante
insistir en que los dispositivos que responden al modelo de
Reducción de Daños -que en nuestros países tienen un alto
contenido de inclusión social- responden a la necesidad de contar
con Dispositivos Intermedios, con alcance comunitario hacia
los adictos.
Por último, pero
que no es menos importante: tenemos las cárceles hacinadas y
superpobladas. En toda la región no se garantiza la
rehabilitación social.
La política
criminal con respecto a los consumidores debe responder a un
enfoque de derechos. Es un tema sanitario, no penal. La población
penitenciaria que además tiene uso problemático de drogas, debe
ser atendida con un enfoque integral. Esto también es un derecho
humano. Un aspecto clave de la política de drogas, porque de nada
vale insistir en la “tolerancia cero” y la pretendida dureza
represiva para “retirar” consumidores problemáticos y pequeños
traficantes y trasladar el problema. Algunos tienen la ilusión que
al sacarlos de las calles, el problema se resolvió. NO. Se
trasladó hacia los institutos penitenciarios donde tenemos una
situación grave y explosiva. |