Volver

imprimir     

 2004/MAR/25 - Últimas Noticias

Es un trastorno cerebral tratable, según la OMS
Factores genéticos, biológicos y sociales determinan dependencia de las drogas

El frecuente consumo de tabaco, alcohol, drogas y otras sustancias psicoactivas, como sedantes y anfetaminas, puede producir trastornos y dañar el cerebro, según un informe divulgado por la Organización Mundial de la Salud (OMS).

En el informe sobre “Neurociencia del consumo y dependencia de sustancias psicoactivas” se resume los conocimientos científicos más recientes sobre el papel que desempeña el cerebro en la dependencia de sustancias, las que tienen tanto de trastorno cerebral como cualquier otro trastorno neurológico o psiquiátrico.

Sobre la base de ello, la dependencia de sustancias es multifactorial, ya sea por factores biológicos y genéticos, en los cuales los caracteres hereditarios pueden desempeñar un papel importante, y por factores psicosociales, culturales y ambientales. 

Se sabe desde hace tiempo que el cerebro contiene docenas de diferentes tipos de receptores y de mensajeros químicos (neurotransmisores). 

En el informe se resume la información más reciente sobre el modo en que las sustancias psicoactivas mimetizan los efectos de los neurotransmisores endógenos naturales e interfieren en el funcionamiento cerebral normal alterando el almacenamiento, la liberación y la eliminación de los neurotransmisores.


Abuso de sustancias

En el informe se examinan las últimas novedades resultantes de las investigaciones neurocientíficas sobre el deseo compulsivo, utilización compulsiva, tolerancia y concepto de dependencia. 

Se muestra que las distintas sustancias psicoactivas actúan de diferentes maneras en el cerebro, si bien existen semejanzas en el modo en que afectan a importantes regiones cerebrales relacionadas con la motivación y las emociones. 

Se examina la interacción de los genes con distintos factores ambientales en el mantenimiento de los comportamientos psicoactivos de consumo de sustancias. 

El estudio destaca que entre las sustancias psicoactivas más comunes están las “depresoras” como alcohol, sedantes o hipnóticos y disolventes volátiles; las “estimulantes” como nicotina, cocaína, anfetaminas y éxtasis; los “opioides” como morfina y heroína; y los “alucinógenos” como fenciclidina, dietilamida del ácido lisérgico -conocido como LSD- y el cannabis.

Los especialistas de la OMS señalan que el consumo prolongado de alcohol llega a provocar “alteraciones funcionales y estructurales del cerebro”, así como un “deterioro cognitivo” y la “disminución del volumen cerebral”.

En ese sentido, destacan que el síndrome de abstinencia del consumo crónico puede incluir “temblores, sudoración, debilidad, agitación, cefaleas, náuseas, vómitos, convulsiones y delirium tremens”.

Respecto al tabaco, la investigación apunta que la ausencia de nicotina provoca “irritabilidad, hostilidad, ansiedad, humor deprimido, disminución de la frecuencia cardiaca y aumento del apetito”.

En cambio, señala “el síndrome de abstinencia es raro” en el caso del cannabis, pero apunta que en casos de consumo prolongado “hay riesgo de exacerbación de enfermedades mentales”. 

     Volver
 

www.infodrogas.gub.uy