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 2006/JUL/20 - Semanario Voces del Frente

JORGE VÁZQUEZ - PROSECRETARIO DE PRESIDENCIA
"El pueblo uruguayo hoy en día es gente. ¿Sabés qué? Siento que no estuve trece años preso al pedo. Valió la pena."
Lo habíamos comprometido el primero de marzo para entrevistarlo, sólo había que coordinar con su secretaria.
Se concretó por fin el lunes pasado y conocimos a Alejandra, una maga para manejar la agenda de uno de los tipos más requeridos del país y entrenada para amenizar las esperas de los visitantes.
La imagen que se transmite de él lo muestra duro y rígido, y que está donde está tan sólo por sus lazos familiares.
Descubrimos un hombre con cabeza y convicciones propias.
Es metódico, pragmático, honesto, discutidor y sobre todo ha sido capaz de no perder la ternura a pesar de lo vivido o el cargo que hoy ocupa.

Entrevista: Daniel Feldman, Jorge lauro y Alfredo García
Fotos: Rodrigo López

 

¿Cómo fue agarrar este cargo?
El primer mes que estuve acá me leí cuatrocientos noventa y ocho expedientes, porque todo lo que viene para la firma del Presidente pasa por acá. Pero la sorpresa de la gente de acá fue que los leyera, porque parece que antes el estilo era: "Por orden de... pase a...". Algunos de esos expedientes los volví a enviar a los ministerios para que los revieran, porque venían con algunas resoluciones de ministros anteriores y había muchas cosas que no estaban muy claras. También de acá dependía una Comisión de Enajenación de Bienes del Estado, que después terminamos pasándola al Ministerio de Economía, que manejaba los bienes prescindibles y los ponía a la venta. Esto era una especie de gran inmobiliaria. En esas condiciones empezamos a trabajar. Era muy difícil, me llevaba muchas horas de trabajo y no se le podía dedicar a cada una de las cosas el tiempo necesario. Les pedí a los directores de servicios que cada uno de ellos me dijera qué era lo que hacía, cuántos funcionarios tenían y cuál era su cometido. Ahí por primera vez se hizo un informe.

¿Bajó la incidencia del presupuesto de Presidencia en el Presupuesto general con las medidas que se han tomado?
En la elaboración de la Ley de Presupuesto mantuvimos el presupuesto del año anterior porque era muy difícil planificar cuánto íbamos a ejecutar; si no había información. Nos teníamos que basar en lo que históricamente se ejecutó y gastó, pero sin saber si estaba bien o mal. Lo que hicimos fue un seguimiento a los gastos de cada mes que tenía Presidencia de la República. Y durante el año 2005 vimos que éramos capaces de mantenernos por debajo del gasto histórico. Tanto es así que solamente en la parte de telefonía, a pesar de haber dado mejores comunicaciones, ahorramos más de dos millones cien mil pesos. Y ahorramos en luz, en agua, mucho combustible y muchísimo en repuestos de automóviles.

¿Qué depende actualmente de la Prosecretaría?
La Junta Nacional de Drogas, el Centro de Capacitación y Prevención para el Lavado de Activos, un servicio que se creó: la Seguridad Presidencial, y lo que se llama Área de Comunicaciones, que tiene que ver con Relaciones Públicas, que es la que arma los eventos en los que participa el Presidente y SEPREDI (Secretaría de Prensa y Difusión).

¿Cuánto es el promedio salarial de los funcionarios de Presidencia?
Hay una compensación acá en Presidencia que equivale al cincuenta por ciento del sueldo y se daba por estar a la orden. En realidad nosotros no tenemos gente a la orden, pero eso es una forma encubierta de mejorar los sueldos. Pero los sueldos no son tan altos como todos suponían ni son tan bajos como en el resto de la Administración Pública. Con todas las compensaciones la media ronda entre los ocho y diez mil pesos.

¿Qué se hizo con aquellos funcionarios que no tenían función o no cumplían?
Hubo una primera regulación automática. En cuanto hubo quien controlara que los funcionarios cumplieran, hubo muchos que se fueron.

¿Volvieron a sus organismos de origen?
Si, hubo gente que volvió, los fuimos devolviendo de a poco y otros se fueron. Hay un ejemplo de una funcionaria que llevaba más de un año haciendo uso de licencias sin goce de sueldo y la volvió a pedir. Ella no explicaba los motivos, capaz que tenía razón y yo la fui a visitar a la casa. La razón era que quería cuidar a los hijos. Le dijimos que no le renovamos la licencia, que debía reintegrarse a trabajar y no lo hizo. Eso era una especie de reaseguro de tener un empleo público por las dudas, y si un día te va mal lo aprovechás.

Se critican muchas actitudes o hechos relacionados con tu área de acción. Por ejemplo, ¿qué pasa con el Río San Juan? ¿No se puede entrar? Porque hay terrible quincho con eso.
Se puede entrar. La situación anterior era que hay en el Rió San Juan hay un destacamento de Prefectura Nacional Naval que tiene una lancha y un gomón. Es un lugar donde habitualmente se le prestaría auxilio a alguna embarcación que tenga dificultades y sirve además para controlar la navegación sobre el Río Uruguay. La parte de playa queda enfrente de la Residencia Presidencial, del casco de la Estancia de Anchorena. Ese es un lugar donde no se puede acceder por tierra porque está cerrado. La gente accede a lo que es el recorrido del parque, pero a la playa, por lo menos que yo sepa, nunca se accedió. Pero el Río San Juan es un buen refugio para los barcos de turistas, está lleno de veleros, que van, anclan ahí, y piden en el muellecito agua, luz, que le carguen las baterías. En un momento detectamos que entraba y salía gente por un lugar que no está cubierto por Migraciones. Y lo otro que se detectó es que muchas areneras argentinas venían a sacar arena de ahí. Entonces supuestamente hacían el trámite en la Prefectura de Anchorena cuando esto le compete a la Prefectura de Colonia. Y Colonia mandaba gente, en auto o taxi, que tenía que venir a controlar las embarcaciones esas y llegar a la costa entrando por Anchorena. Entonces se dijo que no se sacaba más arena, que los controles y trámites hay que hacerlos en Colonia y que ahí no podían entrar más. Y realmente si había una injusticia era que los argentinos hacían uso de la playa, del río, en forma gratuita, mientras los uruguayos no podían acceder. Y además sacaban la arena y no se podía controlar cuánta arena sacaban. Y la idea es que ahí se hagan amarras, como hay en Punta del Este, y que las embarcaciones argentinas amarren allí, pero paguen por los servicios que se les brindan. Y que lo que se recaude se invierta en enseñanza. Con lo que se recaudó con las amarras de Punta del Este éste verano se financió las vacaciones de una cantidad de gurises de escuelas del interior.

¿Entonces no es que a Tabaré le vinieron veleidades de estanciero y no quería que nadie entrara a su feudo?
No, no es eso. Eso se manejó a nivel de la prensa, yo lo leí.

Ahí está de repente uno de los problemas. ¿Por qué no se comunicó?
Capaz que nadie preguntó

Todo el mundo decía: ¿Y acá que pasó? ¿Qué es esto? Incluso se habla también del espacio aéreo.
Vamos a hablar de todo esto. La navegación aérea no se hace por cualquier lugar; el cielo tiene calles. Hasta donde yo sé, el espacio aéreo de Anchorena no es ruta de navegación. Pero muchas veces los helicópteros, o las naves chicas que vienen de Buenos Aires cortan por ahí. Lo que se decidió es que cada uno cumpla con los corredores de vuelo que le corresponden. Tampoco es por razones de seguridad, porque nadie pensaba que alguien fuera a pasar y tirar nada.
Otra de las cosas que últimamente está como noticia es que se hizo la sala de prensa de Suárez y los arquitectos se olvidaron de los baños. No nos olvidamos de los baños. Estuvimos un mes discutiendo, porque eso hubo que negociarlo con la Comisión que administra el Prado. Hubo que demostrarles que la entrada esa dignificaba la zona, que la Residencia Presidencial, donde se hicieron las oficinas es un lugar de trabajo pero no un cuartel. Y como lugar de trabajo tiene que tener un lado por donde entrar. Y no puede ser un portón negro como el que había, con un policía atrás que mira por la rendijita y abre o no abre. Tiene que ser una entrada que tenga que ver con lo que es el entorno. Ahí nunca hubo un lugar para que estuvieran los periodistas, esperaban afuera en la calle, si llovía se mojaban; si hacía frío pasaban frío... No se les permitía el acceso, salvo cuando había alguna actividad, entraban hacían las tomas fotográficas y los volvían a hacer salir. Entonces pensamos en hacerles una sala de prensa. Pero el espacio que había estaba limitado por unos árboles que no podíamos tocar. La opción era una sala de prensa chica con baño o una sala de prensa más grande sin baño. Después de discutirlo se optó por la sala de prensa grande, con buena iluminación, aire acondicionado, buena visibilidad, que les permitiera hacer el trabajo en forma cómoda, e interinamente que usaran los baños que usaban siempre, de los bares de la esquina o la estación de servicio, hasta que solucionáramos el tema del baño, un buen baño químico que está instalado desde el lunes y que no planteaba dificultades para ser mantenido.

¿Que nadie sepa cuáles son las versiones reales de estas cosas no son una demostración de que SEPREDI está funcionando mal?
A mí me pasa que muchas veces la gente me pregunta cosas. Creo que ahí pasan varias cosas. Esto no es información secreta, no es que la maneje el Presidente y yo que estoy cerca. En general estas cosas se informan en los Consejos de Ministros. Todos los lunes se habla para arriba y para abajo. Y todos los ministros salen y tienen la oportunidad de darle una entrevista a la prensa.

Y aparecer quince segundos en el noticiero.
Claro, cuando sale el ministro le comunica a la prensa lo que tiene que ver con su cartera. Entonces lo que no tiene que ver con esa especificidad en general no las comunica nadie. Si me dicen que habría que comunicarlas; sí, capaz que sí. Pero también pasa que muchas veces uno hace aclaraciones a la prensa y después no ve que aparezcan. Voy a poner un ejemplo bien polémico: el Tratado de Libre Comercio (TLC) con EE.UU. Recuerdo que se venía hablando del TLC con EE.UU. y concurrimos al Ministerio de Relaciones Exteriores a la firma de un convenio de la Junta Nacional de Drogas con la Embajada de China. Y fue mucha prensa. Y cuando terminamos de firmar el convenio los medios se dividieron entre el Canciller Gargano y yo. Y nadie me preguntaba por el convenio, todo era sobre el TLC. Yo insistí que no había ningún TLC, y que no estaba en estudio. Yo voy a todos los Consejos de Ministros y nadie había presentado ninguna propuesta, no se estaba discutiendo ni había ningún expediente. Un periodista me dijo que yo no podía negar que por la Prosecretaría no había pasado un TLC. Yo le dije que la Prosecretaría no se discuten los TLC, ni pasan por allí. Creo que fui absolutamente claro. Después leí toda la prensa y salió solo lo que dijo Gargano que hablaba sobre el TLC y no decía nada de la visión de la Prosecretaría en que yo había asegurado reiteradamente que el Gobierno no tenía en su agenda ningún TLC. Entonces de pronto es cierto que algunas cosas no se comunican, pero otras si y no trascienden.

¿Y no habría que tomar las riendas en eso, buscar otras maneras? Chávez tiene su programa de televisión, Kirchner habla todos los días y tiene a los Fernández en cuanto programa de televisión se pueda. Porque de pronto acá se descansa mucho en la página Web que no es de acceso para todos.
Puede ser, porque no es la primera vez que la gente nos pregunta cosas que no sabe.

El caso de la Junta Nacional de Drogas es bastante claro, en las últimas semanas se tuvo una ofensiva informativa, en que estuvieron vos, el Inspector Guarteche y Milton Romani en varios medios, de pronto a partir de la aparición de la comisión de la Madres de la Plaza, en que se pudo ver mucho de lo que están haciendo.
Pero eso surgió no porque nos lo propusiéramos, sino porque nos dieron la oportunidad de salir. Hemos hecho mil conferencias de prensa. Un día convocamos a todos los jefes de redacción de los medios para hablar de drogas. Y vinieron unos cuantos. El planteo fue este: Nosotros estamos trabajando en el tema drogas. Está definido como un tema prioritario, todo el mundo lo percibe como un problema grave. Queremos ver de qué manera se puede hacer un trabajo en conjunto entre la JND y los medios para que la información le llegue a la gente y podamos ser más eficientes. Porque este es un problema de todos. Me encontré con la sorpresa de un periodista que me dijo: "Mirá que yo no le voy a hacer propaganda al Gobierno". Otro me dijo: "Lo que pasa es que esto para nosotros no es noticia". Y solo es noticia cuando incautamos algo. Y no la enorme cantidad de cosas que hemos hecho; la red nacional de atención que este país nunca había tenido, el centro de referencia público, el Portal Amarillo, un teléfono en el que se asesora a la familia, que le dicen qué hacer, dónde atenderse, un lugar donde se trabaja en grupo con los familiares de los adictos, donde se les apoya, hemos trabajado con Enseñanza Secundaria, ahora hay una comisión trabajando con el CODICEN para ver cómo se incluye en los planes de enseñanza, no solamente el tema drogas, sino también el de los hábitos de vida saludables.

¿Eso está funcionando? ¿Hay receptividad?
Si, está funcionando y espero que para el año que viene tengamos resultados. Son temas difíciles de meter en la enseñanza. Y hoy en día tenemos en las policlínicas de la Intendencia, del Ministerio de Salud Pública y de FUCVAM en el interior, a trabajadores del área de la salud que saben cómo tratar a un adicto. Antes todos se lo querían sacar de arriba; un adicto llegaba a un lugar y le daban pase para el hospital; le daban salida porque no sabían como tratarlo. Hoy en día saben como manejarlo, donde referirlo. Logramos crear otros centros, en el Hospital Policial, en el Militar, en el Pasteur y en el Maciel. Hasta estamos organizando un curso de capacitación para los periodistas, para muchos que no entienden que la pasta base no es la única droga.

¿Al reprimir no se tiene en cuenta el no generar por ejemplo una "sequía" de marihuana para evitar que esto empuje a un mayor consumo de pasta base?
Nosotros primero definimos que le vamos a pegar duro a la pasta base que es la droga que te da menos tiempo para la recuperación, la que provoca más daño a corto plazo, es la que está más asociada a la delincuencia, desestructura la sociedad y le cambia los valores a los gurises. Las sociedades habitualmente consumieron drogas, pero nunca se vio un nivel de desestructuración tan grande en la familia como el actual. Claro que sabemos que no obedece solamente a la droga. Hay droga pero también hay falta de trabajo, de expectativas de vida, el que estudia sabe que si se recibe no va a tener donde trabajar, el que trabaja no sabe si va a tener trabajo mucho tiempo, la plata no alcanza, y en una sociedad donde además se impulsó el consumismo. Y así nos fue. Y aquello de "hacé la tuya", el "¿Por qué no probás", cierto machismo conforman una multiplicidad de factores que llevan a la gente a esto. Ahora, ¿qué si no hay una droga se pueda hacer uso de la otra? Sí, claro. Capaz que si le pegamos duro a la pasta base empiezan a fumar más marihuana.

Pero no sería tan grave como que porque no haya marihuana le den a la pasta base.
Capaz que no sería tan grave, pero nosotros le pegamos al que caiga. Si cae con pasta base, con pasta base, si es con marihuana o con cocaína también le pegamos. Porque si bien la cocaína es una droga a la cual por su valor no todo el mundo tiene acceso, ya tenemos la demostración de lo que pasa, ya agarramos el primer laboratorio de procesamiento de drogas en el país. Nosotros habíamos empezado a sospechar ¿por qué había tanta pasta base? ¿Porque todo el mundo consume pasta base? No, algo se debe estar procesando. Y efectivamente era así. Los niveles de ganancia de los narcotraficantes por procesar cocaína son brutales. Con una inversión de cien dólares pueden ganar tres mil. Y se genera todo un comercio que deja mucha plata. Alguien que vende un par de tizas de pasta base por día de pronto hace mil pesos. ¿Qué trabajo le podés ofrecer en que gane eso? Y además en una sociedad en que hay una serie de valores morales que están muy deteriorados, en que cada cual pelea por la suya y el otro que se jorobe. Hay que empezar a recuperar valores y que esa gente sepa que capaz que hoy hace mil pesos, pero que si lo agarramos va preso.

Ese es lo que se llama pequeña boca.
Ya no hacemos más esa diferenciación entre la pequeña boca y el gran narcotraficante. Antes a las bocas no se las tocaba porque la Brigada las estudiaba para seguir para arriba. Eso se terminó. Pero no es fácil agarrar las bocas. Uno sabe donde están pero no es fácil agarrarlos.

¿Por qué no es fácil?
Porque quienes están en eso tratan de tejer alrededor de las bocas un entramado social. Entonces le pagan la luz a un vecino, al otro el alquiler, al de más allá le dan participación en la venta, tienen gurises que avisan, ponen perros, rejas. Entonces cuando la policía va encuentra una serie de filtros y muchas veces no encuentra nada. Porque o lo tiran por el baño o se lo pasan al vecino del fondo. Funcionan más de noche que de día y no se puede allanar. Y con ese entramado social hay enormes dificultades para llegar. Nosotros ahora estamos tratando de armar el otro entramado social, para combatir ese otro. Decirle: Mire señora, usted no tiene que hacer la vista gorda con el que vende ahí al lado porque está generando mayor conflictividad y delincuencia y usted tampoco se va a salvar.

¿La batalla sigue siendo cultural?
Sigue siéndolo, más allá de que pongamos todo lo que tenemos en la cancha. Acá coordinamos con Aduanas, Prefectura Nacional Naval, Brigada de Narcóticos, con los jefes de Policía de Montevideo y el interior y sacamos ahora un Plan Nacional de Operaciones de Lucha contra el Narcotráfico. Y ahí pedimos que cada unidad reporte cuáles son los operativos que hicieron y los resultados que obtuvieron. Y desagregados, seccional por seccional, de manera de poder saber quién agarra y quién no. Y si en un barrio tenemos denuncias de que hay muchas bocas y drogas y la comisaría no agarra vamos a ver qué es lo que pasa.

¿Se puede decir entonces que se ha avanzado algo en este campo?
Hoy en día el Uruguay está muchísimo mejor que hace un año atrás, en que no había nada.

¿No habría que legalizar la marihuana?
Creo que todavía no estamos en esa etapa; no habría ni que perder tiempo en discutir eso. En los países en donde optaron por legalizar la droga siguieron con el mismo problema, no bajaron los niveles de delincuencia. En otros lugares, donde empezaron con esto como un problema menor, nos decían que como no lograron articular todo lo que tenían para su combate, terminaron con un problema grande. Nosotros estamos en la etapa de decir: Desde el punto de vista legal las herramientas que tenemos son estas, bueno, mejorémoslas. Estamos teniendo reuniones con jueces y fiscales, la próxima semana nos reunimos con la Suprema Corte de Justicia, y les decimos lo que necesitamos de su parte. Precisamos que le den prioridad a las autorizaciones de allanamientos, o para seguir un teléfono. Porque estas son operaciones que se concretan en veinticuatro horas. En veinticuatro horas te pasa un cargamento de cincuenta kilos. Y ellos lo han entendido. Hemos puesto en el Presupuesto un artículo que dice que todo lo que se incaute en el combate al narcotráfico se va a volver a utilizar en la lucha contra las drogas. Eso es una muy buena cosa, porque lo que pasaba era que el juez iniciaba un procedimiento y hasta que no terminaba la causa no se podía disponer de esos bienes. Y entonces tenemos dos aviones que se están destruyendo en algún aeropuerto, varios vehículos echándose a perder y varias cuentas con dinero en los bancos. Y todo eso se podría estar utilizando para equipar mejor a la Policía o a la Aduana. Todo eso se está encausando y creo que lo más importante es que estamos articulando todos los recursos del Estado.

Pero personalmente ¿sos partidario de la legalización o de la prohibición?
Esto es una opinión mía, mientras que la sociedad no sepa manejar bien el tema drogas, no podemos legalizarlo. Porque si queremos hacer las cosas bien, más que en el marco legal hay que ampararse en los niveles culturales de la gente. Lo que se le dice el consumo responsable, sí consumís trata de no hacer estas cosas porque te joroban.

Vos ponías ejemplos de lugares en donde se legalizó y no ha dado buenos resultados, pero los ejemplos de la prohibición y represión tampoco son demasiado buenos.
No, en algunos lugares está medianamente controlado. Pero las soluciones recién aparecerán cuando tengamos un país con un nivel cultural distinto y otro manejo del tema. Las mafias no van a dejar de operar y siempre van a estar buscando el mejor rédito...

Pero también está en tus manos combatir el lavado.
Si, también hemos trabajado en el tema del lavado de activos.

¿Se ha podido avanzar algo en eso?
En el 2004 se aprobó una ley antilavado que fue un buen avance para el país. A principios del 2005 se hizo la reglamentación, pero de ahí en adelante los países que participan con nosotros en los organismos internacionales nos preguntan cuáles son los resultados.

Porque había observaciones al Uruguay por el lavado.
Había y hay. Los organismos internacionales no se basan en tus buenas intenciones, se basan en los resultados concretos. Hemos capacitado mucha gente para estos controles, qué es lo que hay que denunciar, cómo y cuándo. En la nueva ley de reorganización del Banco Central se incluyeran los aspectos preventivos del lavado de activos y trabajamos con la Justicia para capacitar los jueces y fiscales. Se nos pide el reporte de operaciones sospechosas. Cuando asumimos teníamos menos de diez y hoy tenemos más de sesenta operaciones reportadas. Lo que no quiere decir que se trate de lavado; son sospechosas. Hay que estudiarlas. Eso significa adiestrar a las personas que tienen que hacer las denuncias, de los bancos, de las casas bancarias, de los casinos, de las inmobiliarias, de los que venden obras de arte, de los vendedores de antigüedades, de los que venden metales, etc. Cuando aparece una operación sospechosa hay que denunciarla. Con los bancos y las casas bancarias lo primero es el conocimiento del cliente.
¿Y cómo hacen en los casinos?
Es obligatorio denunciar a alguien que hace una transacción por encima de determinada cantidad. La jugada era ir y comprar un montón de fichas con plata, jugar un poco y después ir a devolver el resto de las fichas a otra caja y que el casino le extendiera un cheque.

¿Cómo evalúan estos últimos sucesos que han afectado al entorno presidencial, los robos a la casa de Gonzalo Fernández y la de tu hijo, en la clínica COR y ahora en el Cendyma? ¿Son frutos de azar o alguna otra cosa?
Cuando hay muchas coincidencias uno tiene que sospechar. Los titulares han sido: Si estaremos inseguros que se roba en estos lados. Yo no descarto que se pueda tratar de una casualidad pero no dejo de pensar que se pueda tratar de alguna otra cosa.

Los robos de pronto pueden ser fruto de la casualidad, pero en el consultorio de Tabaré en la Española donde no robaron nada es muy sospechoso.
Eso se está investigando. Fue la violación de una cerradura de una puerta que no tiene más seguridad que esa (Señala la puerta de su despacho con una cerradura del tipo que se utiliza para puertas interiores). Hay que verlo.

¿Cómo te definís ideológicamente?
Soy independiente.

Vos estuviste muchos años preso.
Trece.

Tomando los parámetros ideológicos de la década del 60 y principios del 70 eras un ultra. Con esos mismos parámetros, hoy se te catalogaría como reformista.
Si utilizamos el concepto de reformista de la década del 60 sería un brutal reformista.

¿Qué cambió en vos? ¿Cómo ha sido tu proceso ideológico?
Creo que cambió algo en todos. En primer lugar, cambió el Uruguay. El país de la década del 60 no es el mismo de ahora. Cuando analizamos todas las cosas ultras que se veían en aquel entonces, en general se habla de las cosas ultras de la izquierda, pero no de las ultras de la derecha. Pensemos entonces en las dirigentes sindicales mujeres que aparecían tiradas en la calle con cruces svásticas tatuadas a punta de navaja en su cuerpo, y fueron más de una. Pensemos también en los estudiantes muertos por disparos que no se sabía de dónde venían. No hay que olvidarse de los escuadrones de la muerte ni de los dirigentes sindicales que aparecieron muertos en la Rambla. Ni que hablar de la brutal represión anti sindical, cuando te echaban y no tenías dónde reclamar. Había un gobierno de intolerancia y ultra radicalismo de derecha. Frente a ello empezaron a aparecer las manifestaciones que era esperable que fueran a suceder. Si vos venís a pedir una audiencia conmigo y no te la doy, y la pedís varias veces y sigo sin dártela, y venís a la puerta a esperarme y te saco con la policía, es de esperar que reacciones de alguna manera. Esa fue la década del 60. Transitamos por todo lo que ya sabemos y hoy estamos en un Uruguay diferente. Ese país diferente es el resultado de todo lo que hicimos los uruguayos y el entorno mundial durante todos estos años. Yo no podría medir ni a los ultras de derecha y de izquierda ni al reformismo con el mismo concepto que se utilizaba hace 40 años.

¿Sos reformista?
No soy reformista. Ni siquiera me pongo a discutir el concepto de cómo se provocan los cambios. Si salto cualitativo, acumulación cuantitativa, si el foquismo, es una discusión de otra época y no me la planteo ahora. Mi planteo hoy es cómo le salimos al cruce al neoliberalismo, cómo le salimos al cruce a la consecuencia de las políticas que se han aplicado en estos países donde han tratado de aislarnos, primero del mundo, luego a los trabajadores entre sí, a las personas entre sí. ¿Te acordás la propaganda de Fido Dido "Hacé la tuya"? se intentó aplicar el cuanto más tenés más valés, la política del consumismo desenfrenado, donde la gente hablaba de cuántos electrodomésticos se compraba. Mientras tanto sucedían cosas en el país que muchos no estaban en condiciones de percibir. Se aplicó una de las reglas de la teoría política que es "mientras la economía va por un lado, la ideologmir{ía va por el otro". Mientras discutíamos grandes cuestiones ideológicas los tipos nos vaciaban los bancos, nos endeudábamos cada vez más, aumentaba la desocupación. Ahora nos quieren hacer creer que estamos más inseguros que nunca. ¿Hubo algo más inseguro que el año 2002, cuando vos no sabías si al día siguiente tenías trabajo? ¿Cuánta gente pasó a no tener qué darle de comer a los hijos? ¿Sabés cuál era la diferencia entre estar de este lado manejando el auto y del otro limpiando el parabrisas? Que uno fuera al trabajo el otro día y le dijeran "mirá, la fábrica cerró". Vuelvo al tema, mi preocupación hoy no es si soy ultra de allá, radical de acá o reformista, es ¿qué puedo hacer yo por este Uruguay, qué puedo hacer para que la gente que hoy está viviendo en la calle deje de hacerlo, qué puedo hacer con los recursos que tenemos para que los uruguayos vivan mejor? No me planteo grandes cuestiones filosóficas de fondo. Mi tiempo está dedicado a otra cosa, a cómo podemos meter para adelante con este gobierno. Nos gustará más o menos, se puede decir que vamos despacio, pero vamos en la dirección correcta. Con más o menos dificultades, con más o menos discusión, pero vamos para allá. Y toda esa instancia de discusión la podemos hacer porque somos suficientemente abiertos para no ser ni ultras ni reformistas.

¿Es sólo un problema económico?
No, queremos mejorar la economía, pero también queremos mejorar otras cosas. ¿Qué decimos cuando nos referimos a un cambio cultural? Queremos que la gente piense. Hemos quemado generaciones. Hay gente que no piensa porque no puede hacerlo, porque a sus padres y abuelos les faltaron proteínas, porque no tenían qué comer. Hay quien dice que tenemos un país justo. Mentira, no todo el mundo corre con las mismas posibilidades. Mis hijos, que por suerte comen todos los días, están en mejores condiciones de correr que el hijo de un tipo que trabaja en la construcción y les puede dar carne tal vez dos veces por mes.

Falta para llegar.
Sí, claro que falta, pero yo los invito a ir juntos. ¿Cómo? Discutiremos de acá hasta el año verde, nos pelearemos cuatrocientas veces, pero no me importa pelearme contigo si vamos para el mismo lado.

¿Sentís que hay incomprensión de sectores de la izquierda por lo que está haciendo el gobierno?
No, creo que más que incomprensión hay mucha discusión, y me parece bien. Si esa discusión se transforma en crítica, también me parece bien. Fijate, el año pasado dos por tres teníamos una movilización acá enfrente (refiere al Edificio Libertad). Pero hay que ponerse contento, ¿sabés por qué venía la gente? Porque alguien los recibía. Hoy se juntan veinte tipos, agarran una pancarta, arrancan para el Edificio Libertad, y siempre va a haber alguien que los atienda. La gente no te pide soluciones en el cordón de la vereda, te pide que escuches. Hoy tenemos un gobierno que escucha. Nunca pusimos un policía para sacarlos o un guanaco para que les tirara agua. Eso lo valora la gente. ¿Sabés por qué? Una vez escuché una excelente definición de una anciana negra cubana. Le pregunté dígame abuela, ¿usted por qué es tan hincha de la revolución cubana? Porque ahora somos gente, me respondió. Antes de la revolución no existíamos, vivimos con dificultades pero somos gente. El pueblo uruguayo hoy en día es gente. Me emociono... ¿Sabés qué? Siento que no estuve trece años preso al pedo.

¿Sentís eso?
Sí, valió la pena.

¿Valió la pena estar encontrando los restos de los desaparecidos?
Sí, y tenemos que encontrar más. Valió la pena, porque el Uruguay de hoy no sería lo que es si no hubiera habido ultras, reformistas, cárceles, tortura, desaparecidos. Los que pensaron que nunca iban a ir presos están yendo presos y estamos encontrando gente que se pensó nunca se iba a encontrar.

Desde tu percepción, ¿en el gobierno se trabaja con ese mismo criterio? Porque a veces se quiere dar una visión de compartimientos estanco, el súper ministro de economía por un lado, el súper Pepe por otro, Tabaré arriba tratando de componer. ¿Se da esa discusión y discrepancia pero al mismo tiempo el vamos todos para el mismo lado?
Creo que todos, en última instancia, tienen la misma percepción, con dificultades, discusión, pero vamos al mismo lado, eso es el Frente. Lo podemos hacer porque somos el Frente, porque lo peor que podría pasar es que fuéramos un partido y viniera el verticalazo y nos dijeran "bueno muchachos hay que hacer esto y aquello, esto no se discute y el que lo hace se va". Acá es al revés, si no discutís sos mal visto. Tenés que tener opinión, acá no sos de palo. Estoy absolutamente convencido, sin ningún tipo de etiqueta, que vamos a poder hacer los cambios porque somos así, discutidores, calentones y todas esas cosas, pero en última instancia, cuando las papas queman estamos todos atrás del proyecto. La única manera de tener un gobierno perfecto es que los únicos que opinen sean los del partido que gobierna. Cuánto más te aproximás a un objetivo concreto, más ideas diferentes aparecen. Cuando hablamos de libertad, justicia, igualdad de oportunidades, estamos todos de acuerdo. Las diferencias empiezan cuando hay que concretar. ¿Cuál es el punto de equilibrio? No va a ser ni el tuyo ni el mío si no el que acordemos, y ese va a ser el mejor en ese momento. Capaz que de aquí a un mes vemos que nos equivocamos, pero no tenés el diario del lunes para analizar las cosas del domingo.

¿Eso quiere decir que la caravana marcha al ritmo del más lento?
No, la caravana marcha al ritmo de la caravana. Hay quienes quieren empujar más y quienes quieren hacerlo menos.
¿Cuál es la marcha? La que se pueda obtener ahí. Pero además hay que ir con soluciones, no con voluntades. Esto no va más rápido sólo por tener más ganas. Claro que todos queremos que vaya más rápido, pero se necesitan soluciones.

¿Mete todo el mundo igual?
Eso preguntáselo a cada uno.

¿Cuál es tu percepción?
Desde el momento que hay diferentes opiniones es difícil, pero capaz que cada uno piensa para sí que está haciendo lo máximo que puede.

¿Va a salir la revista del gobierno?
Creo que es necesario que el gobierno difunda las cosas que hace.

¿Sólo las cosas buenas, como se sostiene por ahí?
No, vamos a hacer las cosas que dijimos, pero no es fácil sacar una revista, es necesario financiarla.

Hay algo cierto y es que la comunicación está fallando.
Puede ser, también puede ser que las cosas que se dijeron no llegaron. Por ejemplo, el Plan de Emergencia. ¿Por qué alguna gente entró y otra no? ¿Fue antojadizo? No, había ciertos criterios de selección, en algún lugar tenés que cortar. Hubo quienes sostuvieron que se usaba para comprar vino y drogas. Cuando eso se detectó se los excluyó del Plan y eso permitió incluir a otra gente. Tal vez a la ciudadanía le está faltando la visión global de lo que está haciendo el gobierno. Hasta ahora hemos dado visiones parciales. En esas visiones parciales es posible que nos coman los garrones, que la inseguridad, que FUCVAM, Danilo, etc. Pero veamos, por ejemplo la política del Ministerio de Economía: todo el mundo decía que en el 2005 y 2006 no se iba a poder pagar la deuda. Podremos estar de acuerdo o no, pero el programa del Frente dice que la deuda se iba a pagar, y la gente votó eso. Se reperfiló la deuda, se cambió por deuda soberana, se estiraron los plazos y bajaron los intereses y se cambió de acreedores, de organismos internacionales a acreedores privados, donde la forma de negociación es diferente. Eso nos permitió incorporar en esta ley de Presupuesto casi U$S 300 millones en inversiones, los cuales van a dinamizar bastante la economía. Claro, hubo que bancar todo el 2005 y 2006 con lo que teníamos. El Ministerio de Desarrollo Social cubrió a un número importantísimo de gente que pasó de no tener nada a tener $ 1.400, que es poco pero es más que nada. Pero además eso volcó un montó de dinero al mercado interno que dio vida a pequeños comerciantes. Se les dio un pequeño aumento a los jubilados, sí, pero no tuvo que salir de tu sueldo. Entonces, ¿estamos mejor o peor que en el año 2004? Creo que estamos sustancialmente mejor. Capaz que económicamente no estamos mucho mejor, pero el Uruguay cambió. La gente exige, hay incertidumbre, sí, claro. Cuando uno empieza a hacer cosas genera incertidumbre. En el gobierno de Jorge Batlle nadie tenía incertidumbre: estabas seguro que ibas a perder el trabajo, que no ibas a conseguir un peso de aumento, ahí yo tenía una seguridad total. Stirling inauguraba motos y las cárceles se llenaban de presos. Si la política de seguridad pública hubiera sido buena no habría tantos presos. La seguridad buena pasa por prevenir, porque el tipo no delinca. Si no un día vamos a terminar con un país cárcel. Acepto que si logramos dar una visión global de lo que se está haciendo la gente se sentiría mejor.

¿Vas a seguir jorobando con el tema re elección?
Yo no lo planteé.

Dale, te lo preguntaron.
No, no. Tengo el programa grabado. Me llamó el periodista para hablar del tema drogas. En 35 minutos creo que hubo dos preguntas sobre drogas. Llego y empiezan las preguntas de siempre, que soy el hermano del Presidente, etc. Después entre otras cosas, me pregunta sobre reforma constitucional, ¿alcanza un período de gobierno? Yo le planteo que los cambios en profundidad no se hacen de un día para otro, pueden llevar más de un período de gobierno y por eso es importante el programa. Entonces me pregunta que si no alcanza un período de gobierno yo estoy de acuerdo con la re elección. Yo le respondo que en Uruguay no hay re elección. Entonces me pregunta si hubiera re elección. Yo le aclaro que no soy partidario de los caudillos, a mí me gusta que la gente vote programas, no importa quién esté en el gobierno si no que el programa se cumpla. Estoy de acuerdo que en el Uruguay de hoy el caudillismo tiene mucho peso y muchas veces el programa está muy atado al que esté en condiciones de llevarlo adelante. Ahí se me plantea que si hubiera reforma constitucional, si la gente pensara que eso fuera necesario, si se votara etc., está bien. Me pregunta, si se dieran todas esas condiciones, ¿usted estaría de acuerdo? Sí, estaría de acuerdo. Llevábamos treinta minutos de programa. Dos preguntas de drogas y se terminó. Titulares del día siguiente: el hermano del Presidente propone la re elección. Nunca la propuse, no voy a ser tan nabo de proponerla yo.

¿Fumaste porro alguna vez?
No, nunca, y nunca tuve ganas de hacerlo.

¿Y cigarrillos?
Sí. Dejé de fumar estando preso. En determinado momento me trajeron como compañero de celda a un viejo dirigente del Partido Comunista, Juan Acuña, que estaba muy jodido. Había sido operado del pulmón, tenía problemas cardíacos. Nos pusimos a charlar y le planteé de hacer un trato: yo dejo de fumar si me das bola en lo que yo te diga para que mejores. Así comenzó el trato, yo no fumaba y él tomaba la leche en polvo que me entraba a mí, le seleccionaba la carne de la comida, hacía fisioterapia respiratoria, y fue mejorando. Si yo fumaba lo mataba ahí adentro.

¿Cuándo te liberaron?
En noviembre de 1984.

¿Por qué te dicen Perro?
Al poco tiempo de caer preso, en el cuartel, un día uno me dice "Bo, Perro", y ahí quedó.

La última: tu hermano el oncólogo, también se dedica a la política ¿no?

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