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2006/JUL/20 -
JORGE VÁZQUEZ - PROSECRETARIO DE PRESIDENCIA
"El pueblo uruguayo hoy en día es gente. ¿Sabés
qué? Siento que no estuve trece años preso al pedo. Valió la
pena."
Lo habíamos comprometido el
primero de marzo para entrevistarlo, sólo había que coordinar con
su secretaria.
Se concretó por fin el lunes pasado y conocimos a Alejandra, una
maga para manejar la agenda de uno de los tipos más requeridos del
país y entrenada para amenizar las esperas de los visitantes.
La imagen que se transmite de él lo muestra duro y rígido, y que
está donde está tan sólo por sus lazos familiares.
Descubrimos un hombre con cabeza y convicciones propias.
Es metódico, pragmático, honesto, discutidor y sobre todo ha sido
capaz de no perder la ternura a pesar de lo vivido o el cargo que
hoy ocupa.
Entrevista:
Daniel Feldman, Jorge lauro y Alfredo García
Fotos: Rodrigo López
¿Cómo fue agarrar este
cargo?
El primer mes que estuve
acá me leí cuatrocientos noventa y ocho expedientes, porque todo
lo que viene para la firma del Presidente pasa por acá. Pero la
sorpresa de la gente de acá fue que los leyera, porque parece que
antes el estilo era: "Por orden de... pase a...". Algunos de esos
expedientes los volví a enviar a los ministerios para que los
revieran, porque venían con algunas resoluciones de ministros
anteriores y había muchas cosas que no estaban muy claras. También
de acá dependía una Comisión de Enajenación de Bienes del Estado,
que después terminamos pasándola al Ministerio de Economía, que
manejaba los bienes prescindibles y los ponía a la venta. Esto era
una especie de gran inmobiliaria. En esas condiciones empezamos a
trabajar. Era muy difícil, me llevaba muchas horas de trabajo y no
se le podía dedicar a cada una de las cosas el tiempo necesario.
Les pedí a los directores de servicios que cada uno de ellos me
dijera qué era lo que hacía, cuántos funcionarios tenían y cuál
era su cometido. Ahí por primera vez se hizo un informe.
¿Bajó la incidencia del
presupuesto de Presidencia en el Presupuesto general con las
medidas que se han tomado?
En la elaboración de la Ley
de Presupuesto mantuvimos el presupuesto del año anterior porque
era muy difícil planificar cuánto íbamos a ejecutar; si no había
información. Nos teníamos que basar en lo que históricamente se
ejecutó y gastó, pero sin saber si estaba bien o mal. Lo que
hicimos fue un seguimiento a los gastos de cada mes que tenía
Presidencia de la República. Y durante el año 2005 vimos que
éramos capaces de mantenernos por debajo del gasto histórico.
Tanto es así que solamente en la parte de telefonía, a pesar de
haber dado mejores comunicaciones, ahorramos más de dos millones
cien mil pesos. Y ahorramos en luz, en agua, mucho combustible y
muchísimo en repuestos de automóviles.
¿Qué depende actualmente de
la Prosecretaría?
La Junta Nacional de
Drogas, el Centro de Capacitación y Prevención para el Lavado de
Activos, un servicio que se creó: la Seguridad Presidencial, y lo
que se llama Área de Comunicaciones, que tiene que ver con
Relaciones Públicas, que es la que arma los eventos en los que
participa el Presidente y SEPREDI (Secretaría de Prensa y
Difusión).
¿Cuánto es el promedio
salarial de los funcionarios de Presidencia?
Hay una compensación acá en
Presidencia que equivale al cincuenta por ciento del sueldo y se
daba por estar a la orden. En realidad nosotros no tenemos gente a
la orden, pero eso es una forma encubierta de mejorar los sueldos.
Pero los sueldos no son tan altos como todos suponían ni son tan
bajos como en el resto de la Administración Pública. Con todas las
compensaciones la media ronda entre los ocho y diez mil pesos.
¿Qué se hizo con aquellos
funcionarios que no tenían función o no cumplían?
Hubo una primera regulación
automática. En cuanto hubo quien controlara que los funcionarios
cumplieran, hubo muchos que se fueron.
¿Volvieron a sus organismos
de origen?
Si, hubo gente que volvió,
los fuimos devolviendo de a poco y otros se fueron. Hay un ejemplo
de una funcionaria que llevaba más de un año haciendo uso de
licencias sin goce de sueldo y la volvió a pedir. Ella no
explicaba los motivos, capaz que tenía razón y yo la fui a visitar
a la casa. La razón era que quería cuidar a los hijos. Le dijimos
que no le renovamos la licencia, que debía reintegrarse a trabajar
y no lo hizo. Eso era una especie de reaseguro de tener un empleo
público por las dudas, y si un día te va mal lo aprovechás.
Se critican muchas actitudes
o hechos relacionados con tu área de acción. Por ejemplo, ¿qué
pasa con el Río San Juan? ¿No se puede entrar? Porque hay terrible
quincho con eso.
Se puede entrar. La
situación anterior era que hay en el Rió San Juan hay un
destacamento de Prefectura Nacional Naval que tiene una lancha y
un gomón. Es un lugar donde habitualmente se le prestaría auxilio
a alguna embarcación que tenga dificultades y sirve además para
controlar la navegación sobre el Río Uruguay. La parte de playa
queda enfrente de la Residencia Presidencial, del casco de la
Estancia de Anchorena. Ese es un lugar donde no se puede acceder
por tierra porque está cerrado. La gente accede a lo que es el
recorrido del parque, pero a la playa, por lo menos que yo sepa,
nunca se accedió. Pero el Río San Juan es un buen refugio para los
barcos de turistas, está lleno de veleros, que van, anclan ahí, y
piden en el muellecito agua, luz, que le carguen las baterías. En
un momento detectamos que entraba y salía gente por un lugar que
no está cubierto por Migraciones. Y lo otro que se detectó es que
muchas areneras argentinas venían a sacar arena de ahí. Entonces
supuestamente hacían el trámite en la Prefectura de Anchorena
cuando esto le compete a la Prefectura de Colonia. Y Colonia
mandaba gente, en auto o taxi, que tenía que venir a controlar las
embarcaciones esas y llegar a la costa entrando por Anchorena.
Entonces se dijo que no se sacaba más arena, que los controles y
trámites hay que hacerlos en Colonia y que ahí no podían entrar
más. Y realmente si había una injusticia era que los argentinos
hacían uso de la playa, del río, en forma gratuita, mientras los
uruguayos no podían acceder. Y además sacaban la arena y no se
podía controlar cuánta arena sacaban. Y la idea es que ahí se
hagan amarras, como hay en Punta del Este, y que las embarcaciones
argentinas amarren allí, pero paguen por los servicios que se les
brindan. Y que lo que se recaude se invierta en enseñanza. Con lo
que se recaudó con las amarras de Punta del Este éste verano se
financió las vacaciones de una cantidad de gurises de escuelas del
interior.
¿Entonces no es que a Tabaré
le vinieron veleidades de estanciero y no quería que nadie entrara
a su feudo?
No, no es eso. Eso se
manejó a nivel de la prensa, yo lo leí.
Ahí está de repente uno de
los problemas. ¿Por qué no se comunicó?
Capaz que nadie preguntó
Todo el mundo decía: ¿Y acá
que pasó? ¿Qué es esto? Incluso se habla también del espacio
aéreo.
Vamos a hablar de todo
esto. La navegación aérea no se hace por cualquier lugar; el cielo
tiene calles. Hasta donde yo sé, el espacio aéreo de Anchorena no
es ruta de navegación. Pero muchas veces los helicópteros, o las
naves chicas que vienen de Buenos Aires cortan por ahí. Lo que se
decidió es que cada uno cumpla con los corredores de vuelo que le
corresponden. Tampoco es por razones de seguridad, porque nadie
pensaba que alguien fuera a pasar y tirar nada.
Otra de las cosas que últimamente está como noticia es que se hizo
la sala de prensa de Suárez y los arquitectos se olvidaron de los
baños. No nos olvidamos de los baños. Estuvimos un mes
discutiendo, porque eso hubo que negociarlo con la Comisión que
administra el Prado. Hubo que demostrarles que la entrada esa
dignificaba la zona, que la Residencia Presidencial, donde se
hicieron las oficinas es un lugar de trabajo pero no un cuartel. Y
como lugar de trabajo tiene que tener un lado por donde entrar. Y
no puede ser un portón negro como el que había, con un policía
atrás que mira por la rendijita y abre o no abre. Tiene que ser
una entrada que tenga que ver con lo que es el entorno. Ahí nunca
hubo un lugar para que estuvieran los periodistas, esperaban
afuera en la calle, si llovía se mojaban; si hacía frío pasaban
frío... No se les permitía el acceso, salvo cuando había alguna
actividad, entraban hacían las tomas fotográficas y los volvían a
hacer salir. Entonces pensamos en hacerles una sala de prensa.
Pero el espacio que había estaba limitado por unos árboles que no
podíamos tocar. La opción era una sala de prensa chica con baño o
una sala de prensa más grande sin baño. Después de discutirlo se
optó por la sala de prensa grande, con buena iluminación, aire
acondicionado, buena visibilidad, que les permitiera hacer el
trabajo en forma cómoda, e interinamente que usaran los baños que
usaban siempre, de los bares de la esquina o la estación de
servicio, hasta que solucionáramos el tema del baño, un buen baño
químico que está instalado desde el lunes y que no planteaba
dificultades para ser mantenido.
¿Que nadie sepa cuáles son
las versiones reales de estas cosas no son una demostración de que
SEPREDI está funcionando mal?
A mí me pasa que muchas
veces la gente me pregunta cosas. Creo que ahí pasan varias cosas.
Esto no es información secreta, no es que la maneje el Presidente
y yo que estoy cerca. En general estas cosas se informan en los
Consejos de Ministros. Todos los lunes se habla para arriba y para
abajo. Y todos los ministros salen y tienen la oportunidad de
darle una entrevista a la prensa.
Y aparecer quince segundos
en el noticiero.
Claro, cuando sale el
ministro le comunica a la prensa lo que tiene que ver con su
cartera. Entonces lo que no tiene que ver con esa especificidad en
general no las comunica nadie. Si me dicen que habría que
comunicarlas; sí, capaz que sí. Pero también pasa que muchas veces
uno hace aclaraciones a la prensa y después no ve que aparezcan.
Voy a poner un ejemplo bien polémico: el Tratado de Libre Comercio
(TLC) con EE.UU. Recuerdo que se venía hablando del TLC con EE.UU.
y concurrimos al Ministerio de Relaciones Exteriores a la firma de
un convenio de la Junta Nacional de Drogas con la Embajada de
China. Y fue mucha prensa. Y cuando terminamos de firmar el
convenio los medios se dividieron entre el Canciller Gargano y yo.
Y nadie me preguntaba por el convenio, todo era sobre el TLC. Yo
insistí que no había ningún TLC, y que no estaba en estudio. Yo
voy a todos los Consejos de Ministros y nadie había presentado
ninguna propuesta, no se estaba discutiendo ni había ningún
expediente. Un periodista me dijo que yo no podía negar que por la
Prosecretaría no había pasado un TLC. Yo le dije que la
Prosecretaría no se discuten los TLC, ni pasan por allí. Creo que
fui absolutamente claro. Después leí toda la prensa y salió solo
lo que dijo Gargano que hablaba sobre el TLC y no decía nada de la
visión de la Prosecretaría en que yo había asegurado
reiteradamente que el Gobierno no tenía en su agenda ningún TLC.
Entonces de pronto es cierto que algunas cosas no se comunican,
pero otras si y no trascienden.
¿Y no habría que tomar las
riendas en eso, buscar otras maneras? Chávez tiene su programa de
televisión, Kirchner habla todos los días y tiene a los Fernández
en cuanto programa de televisión se pueda. Porque de pronto acá se
descansa mucho en la página Web que no es de acceso para todos.
Puede ser, porque no es la
primera vez que la gente nos pregunta cosas que no sabe.
El caso de la Junta Nacional
de Drogas es bastante claro, en las últimas semanas se tuvo una
ofensiva informativa, en que estuvieron vos, el Inspector
Guarteche y Milton Romani en varios medios, de pronto a partir de
la aparición de la comisión de la Madres de la Plaza, en que se
pudo ver mucho de lo que están haciendo.
Pero eso surgió no porque
nos lo propusiéramos, sino porque nos dieron la oportunidad de
salir. Hemos hecho mil conferencias de prensa. Un día convocamos a
todos los jefes de redacción de los medios para hablar de drogas.
Y vinieron unos cuantos. El planteo fue este: Nosotros estamos
trabajando en el tema drogas. Está definido como un tema
prioritario, todo el mundo lo percibe como un problema grave.
Queremos ver de qué manera se puede hacer un trabajo en conjunto
entre la JND y los medios para que la información le llegue a la
gente y podamos ser más eficientes. Porque este es un problema de
todos. Me encontré con la sorpresa de un periodista que me dijo: "Mirá
que yo no le voy a hacer propaganda al Gobierno". Otro me dijo:
"Lo que pasa es que esto para nosotros no es noticia". Y solo es
noticia cuando incautamos algo. Y no la enorme cantidad de cosas
que hemos hecho; la red nacional de atención que este país nunca
había tenido, el centro de referencia público, el Portal Amarillo,
un teléfono en el que se asesora a la familia, que le dicen qué
hacer, dónde atenderse, un lugar donde se trabaja en grupo con los
familiares de los adictos, donde se les apoya, hemos trabajado con
Enseñanza Secundaria, ahora hay una comisión trabajando con el
CODICEN para ver cómo se incluye en los planes de enseñanza, no
solamente el tema drogas, sino también el de los hábitos de vida
saludables.
¿Eso está funcionando? ¿Hay
receptividad?
Si, está funcionando y
espero que para el año que viene tengamos resultados. Son temas
difíciles de meter en la enseñanza. Y hoy en día tenemos en las
policlínicas de la Intendencia, del Ministerio de Salud Pública y
de FUCVAM en el interior, a trabajadores del área de la salud que
saben cómo tratar a un adicto. Antes todos se lo querían sacar de
arriba; un adicto llegaba a un lugar y le daban pase para el
hospital; le daban salida porque no sabían como tratarlo. Hoy en
día saben como manejarlo, donde referirlo. Logramos crear otros
centros, en el Hospital Policial, en el Militar, en el Pasteur y
en el Maciel. Hasta estamos organizando un curso de capacitación
para los periodistas, para muchos que no entienden que la pasta
base no es la única droga.
¿Al reprimir no se tiene en
cuenta el no generar por ejemplo una "sequía" de marihuana para
evitar que esto empuje a un mayor consumo de pasta base?
Nosotros primero definimos
que le vamos a pegar duro a la pasta base que es la droga que te
da menos tiempo para la recuperación, la que provoca más daño a
corto plazo, es la que está más asociada a la delincuencia,
desestructura la sociedad y le cambia los valores a los gurises.
Las sociedades habitualmente consumieron drogas, pero nunca se vio
un nivel de desestructuración tan grande en la familia como el
actual. Claro que sabemos que no obedece solamente a la droga. Hay
droga pero también hay falta de trabajo, de expectativas de vida,
el que estudia sabe que si se recibe no va a tener donde trabajar,
el que trabaja no sabe si va a tener trabajo mucho tiempo, la
plata no alcanza, y en una sociedad donde además se impulsó el
consumismo. Y así nos fue. Y aquello de "hacé la tuya", el "¿Por
qué no probás", cierto machismo conforman una multiplicidad de
factores que llevan a la gente a esto. Ahora, ¿qué si no hay una
droga se pueda hacer uso de la otra? Sí, claro. Capaz que si le
pegamos duro a la pasta base empiezan a fumar más marihuana.
Pero no sería tan grave como
que porque no haya marihuana le den a la pasta base.
Capaz que no sería tan
grave, pero nosotros le pegamos al que caiga. Si cae con pasta
base, con pasta base, si es con marihuana o con cocaína también le
pegamos. Porque si bien la cocaína es una droga a la cual por su
valor no todo el mundo tiene acceso, ya tenemos la demostración de
lo que pasa, ya agarramos el primer laboratorio de procesamiento
de drogas en el país. Nosotros habíamos empezado a sospechar ¿por
qué había tanta pasta base? ¿Porque todo el mundo consume pasta
base? No, algo se debe estar procesando. Y efectivamente era así.
Los niveles de ganancia de los narcotraficantes por procesar
cocaína son brutales. Con una inversión de cien dólares pueden
ganar tres mil. Y se genera todo un comercio que deja mucha plata.
Alguien que vende un par de tizas de pasta base por día de pronto
hace mil pesos. ¿Qué trabajo le podés ofrecer en que gane eso? Y
además en una sociedad en que hay una serie de valores morales que
están muy deteriorados, en que cada cual pelea por la suya y el
otro que se jorobe. Hay que empezar a recuperar valores y que esa
gente sepa que capaz que hoy hace mil pesos, pero que si lo
agarramos va preso.
Ese es lo que se llama
pequeña boca.
Ya no hacemos más esa
diferenciación entre la pequeña boca y el gran narcotraficante.
Antes a las bocas no se las tocaba porque la Brigada las estudiaba
para seguir para arriba. Eso se terminó. Pero no es fácil agarrar
las bocas. Uno sabe donde están pero no es fácil agarrarlos.
¿Por qué no es fácil?
Porque quienes están en eso
tratan de tejer alrededor de las bocas un entramado social.
Entonces le pagan la luz a un vecino, al otro el alquiler, al de
más allá le dan participación en la venta, tienen gurises que
avisan, ponen perros, rejas. Entonces cuando la policía va
encuentra una serie de filtros y muchas veces no encuentra nada.
Porque o lo tiran por el baño o se lo pasan al vecino del fondo.
Funcionan más de noche que de día y no se puede allanar. Y con ese
entramado social hay enormes dificultades para llegar. Nosotros
ahora estamos tratando de armar el otro entramado social, para
combatir ese otro. Decirle: Mire señora, usted no tiene que hacer
la vista gorda con el que vende ahí al lado porque está generando
mayor conflictividad y delincuencia y usted tampoco se va a
salvar.
¿La batalla sigue siendo
cultural?
Sigue siéndolo, más allá de
que pongamos todo lo que tenemos en la cancha. Acá coordinamos con
Aduanas, Prefectura Nacional Naval, Brigada de Narcóticos, con los
jefes de Policía de Montevideo y el interior y sacamos ahora un
Plan Nacional de Operaciones de Lucha contra el Narcotráfico. Y
ahí pedimos que cada unidad reporte cuáles son los operativos que
hicieron y los resultados que obtuvieron. Y desagregados,
seccional por seccional, de manera de poder saber quién agarra y
quién no. Y si en un barrio tenemos denuncias de que hay muchas
bocas y drogas y la comisaría no agarra vamos a ver qué es lo que
pasa.
¿Se puede decir entonces que
se ha avanzado algo en este campo?
Hoy en día el Uruguay está
muchísimo mejor que hace un año atrás, en que no había nada.
¿No habría que legalizar la
marihuana?
Creo que todavía no estamos
en esa etapa; no habría ni que perder tiempo en discutir eso. En
los países en donde optaron por legalizar la droga siguieron con
el mismo problema, no bajaron los niveles de delincuencia. En
otros lugares, donde empezaron con esto como un problema menor,
nos decían que como no lograron articular todo lo que tenían para
su combate, terminaron con un problema grande. Nosotros estamos en
la etapa de decir: Desde el punto de vista legal las herramientas
que tenemos son estas, bueno, mejorémoslas. Estamos teniendo
reuniones con jueces y fiscales, la próxima semana nos reunimos
con la Suprema Corte de Justicia, y les decimos lo que necesitamos
de su parte. Precisamos que le den prioridad a las autorizaciones
de allanamientos, o para seguir un teléfono. Porque estas son
operaciones que se concretan en veinticuatro horas. En
veinticuatro horas te pasa un cargamento de cincuenta kilos. Y
ellos lo han entendido. Hemos puesto en el Presupuesto un artículo
que dice que todo lo que se incaute en el combate al narcotráfico
se va a volver a utilizar en la lucha contra las drogas. Eso es
una muy buena cosa, porque lo que pasaba era que el juez iniciaba
un procedimiento y hasta que no terminaba la causa no se podía
disponer de esos bienes. Y entonces tenemos dos aviones que se
están destruyendo en algún aeropuerto, varios vehículos echándose
a perder y varias cuentas con dinero en los bancos. Y todo eso se
podría estar utilizando para equipar mejor a la Policía o a la
Aduana. Todo eso se está encausando y creo que lo más importante
es que estamos articulando todos los recursos del Estado.
Pero personalmente ¿sos
partidario de la legalización o de la prohibición?
Esto es una opinión mía,
mientras que la sociedad no sepa manejar bien el tema drogas, no
podemos legalizarlo. Porque si queremos hacer las cosas bien, más
que en el marco legal hay que ampararse en los niveles culturales
de la gente. Lo que se le dice el consumo responsable, sí consumís
trata de no hacer estas cosas porque te joroban.
Vos ponías ejemplos de
lugares en donde se legalizó y no ha dado buenos resultados, pero
los ejemplos de la prohibición y represión tampoco son demasiado
buenos.
No, en algunos lugares está
medianamente controlado. Pero las soluciones recién aparecerán
cuando tengamos un país con un nivel cultural distinto y otro
manejo del tema. Las mafias no van a dejar de operar y siempre van
a estar buscando el mejor rédito...
Pero también está en tus
manos combatir el lavado.
Si, también hemos trabajado
en el tema del lavado de activos.
¿Se ha podido avanzar algo
en eso?
En el 2004 se aprobó una
ley antilavado que fue un buen avance para el país. A principios
del 2005 se hizo la reglamentación, pero de ahí en adelante los
países que participan con nosotros en los organismos
internacionales nos preguntan cuáles son los resultados.
Porque había observaciones
al Uruguay por el lavado.
Había y hay. Los organismos
internacionales no se basan en tus buenas intenciones, se basan en
los resultados concretos. Hemos capacitado mucha gente para estos
controles, qué es lo que hay que denunciar, cómo y cuándo. En la
nueva ley de reorganización del Banco Central se incluyeran los
aspectos preventivos del lavado de activos y trabajamos con la
Justicia para capacitar los jueces y fiscales. Se nos pide el
reporte de operaciones sospechosas. Cuando asumimos teníamos menos
de diez y hoy tenemos más de sesenta operaciones reportadas. Lo
que no quiere decir que se trate de lavado; son sospechosas. Hay
que estudiarlas. Eso significa adiestrar a las personas que tienen
que hacer las denuncias, de los bancos, de las casas bancarias, de
los casinos, de las inmobiliarias, de los que venden obras de
arte, de los vendedores de antigüedades, de los que venden
metales, etc. Cuando aparece una operación sospechosa hay que
denunciarla. Con los bancos y las casas bancarias lo primero es el
conocimiento del cliente.
¿Y cómo hacen en los casinos?
Es obligatorio denunciar a alguien que hace una transacción por
encima de determinada cantidad. La jugada era ir y comprar un
montón de fichas con plata, jugar un poco y después ir a devolver
el resto de las fichas a otra caja y que el casino le extendiera
un cheque.
¿Cómo evalúan estos últimos
sucesos que han afectado al entorno presidencial, los robos a la
casa de Gonzalo Fernández y la de tu hijo, en la clínica COR y
ahora en el Cendyma? ¿Son frutos de azar o alguna otra cosa?
Cuando hay muchas
coincidencias uno tiene que sospechar. Los titulares han sido: Si
estaremos inseguros que se roba en estos lados. Yo no descarto que
se pueda tratar de una casualidad pero no dejo de pensar que se
pueda tratar de alguna otra cosa.
Los robos de pronto pueden
ser fruto de la casualidad, pero en el consultorio de Tabaré en la
Española donde no robaron nada es muy sospechoso.
Eso se está investigando.
Fue la violación de una cerradura de una puerta que no tiene más
seguridad que esa (Señala la puerta de su despacho con una
cerradura del tipo que se utiliza para puertas interiores). Hay
que verlo.
¿Cómo te definís
ideológicamente?
Soy independiente.
Vos estuviste muchos años
preso.
Trece.
Tomando los parámetros
ideológicos de la década del 60 y principios del 70 eras un ultra.
Con esos mismos parámetros, hoy se te catalogaría como reformista.
Si utilizamos el concepto
de reformista de la década del 60 sería un brutal reformista.
¿Qué cambió en vos? ¿Cómo ha
sido tu proceso ideológico?
Creo que cambió algo en
todos. En primer lugar, cambió el Uruguay. El país de la década
del 60 no es el mismo de ahora. Cuando analizamos todas las cosas
ultras que se veían en aquel entonces, en general se habla de las
cosas ultras de la izquierda, pero no de las ultras de la derecha.
Pensemos entonces en las dirigentes sindicales mujeres que
aparecían tiradas en la calle con cruces svásticas tatuadas a
punta de navaja en su cuerpo, y fueron más de una. Pensemos
también en los estudiantes muertos por disparos que no se sabía de
dónde venían. No hay que olvidarse de los escuadrones de la muerte
ni de los dirigentes sindicales que aparecieron muertos en la
Rambla. Ni que hablar de la brutal represión anti sindical, cuando
te echaban y no tenías dónde reclamar. Había un gobierno de
intolerancia y ultra radicalismo de derecha. Frente a ello
empezaron a aparecer las manifestaciones que era esperable que
fueran a suceder. Si vos venís a pedir una audiencia conmigo y no
te la doy, y la pedís varias veces y sigo sin dártela, y venís a
la puerta a esperarme y te saco con la policía, es de esperar que
reacciones de alguna manera. Esa fue la década del 60. Transitamos
por todo lo que ya sabemos y hoy estamos en un Uruguay diferente.
Ese país diferente es el resultado de todo lo que hicimos los
uruguayos y el entorno mundial durante todos estos años. Yo no
podría medir ni a los ultras de derecha y de izquierda ni al
reformismo con el mismo concepto que se utilizaba hace 40 años.
¿Sos reformista?
No soy reformista. Ni
siquiera me pongo a discutir el concepto de cómo se provocan los
cambios. Si salto cualitativo, acumulación cuantitativa, si el
foquismo, es una discusión de otra época y no me la planteo ahora.
Mi planteo hoy es cómo le salimos al cruce al neoliberalismo, cómo
le salimos al cruce a la consecuencia de las políticas que se han
aplicado en estos países donde han tratado de aislarnos, primero
del mundo, luego a los trabajadores entre sí, a las personas entre
sí. ¿Te acordás la propaganda de Fido Dido "Hacé la tuya"? se
intentó aplicar el cuanto más tenés más valés, la política del
consumismo desenfrenado, donde la gente hablaba de cuántos
electrodomésticos se compraba. Mientras tanto sucedían cosas en el
país que muchos no estaban en condiciones de percibir. Se aplicó
una de las reglas de la teoría política que es "mientras la
economía va por un lado, la ideologmir{ía va por el otro".
Mientras discutíamos grandes cuestiones ideológicas los tipos nos
vaciaban los bancos, nos endeudábamos cada vez más, aumentaba la
desocupación. Ahora nos quieren hacer creer que estamos más
inseguros que nunca. ¿Hubo algo más inseguro que el año 2002,
cuando vos no sabías si al día siguiente tenías trabajo? ¿Cuánta
gente pasó a no tener qué darle de comer a los hijos? ¿Sabés cuál
era la diferencia entre estar de este lado manejando el auto y del
otro limpiando el parabrisas? Que uno fuera al trabajo el otro día
y le dijeran "mirá, la fábrica cerró". Vuelvo al tema, mi
preocupación hoy no es si soy ultra de allá, radical de acá o
reformista, es ¿qué puedo hacer yo por este Uruguay, qué puedo
hacer para que la gente que hoy está viviendo en la calle deje de
hacerlo, qué puedo hacer con los recursos que tenemos para que los
uruguayos vivan mejor? No me planteo grandes cuestiones
filosóficas de fondo. Mi tiempo está dedicado a otra cosa, a cómo
podemos meter para adelante con este gobierno. Nos gustará más o
menos, se puede decir que vamos despacio, pero vamos en la
dirección correcta. Con más o menos dificultades, con más o menos
discusión, pero vamos para allá. Y toda esa instancia de discusión
la podemos hacer porque somos suficientemente abiertos para no ser
ni ultras ni reformistas.
¿Es sólo un problema
económico?
No, queremos mejorar la
economía, pero también queremos mejorar otras cosas. ¿Qué decimos
cuando nos referimos a un cambio cultural? Queremos que la gente
piense. Hemos quemado generaciones. Hay gente que no piensa porque
no puede hacerlo, porque a sus padres y abuelos les faltaron
proteínas, porque no tenían qué comer. Hay quien dice que tenemos
un país justo. Mentira, no todo el mundo corre con las mismas
posibilidades. Mis hijos, que por suerte comen todos los días,
están en mejores condiciones de correr que el hijo de un tipo que
trabaja en la construcción y les puede dar carne tal vez dos veces
por mes.
Falta para llegar.
Sí, claro que falta, pero
yo los invito a ir juntos. ¿Cómo? Discutiremos de acá hasta el año
verde, nos pelearemos cuatrocientas veces, pero no me importa
pelearme contigo si vamos para el mismo lado.
¿Sentís que hay incomprensión
de sectores de la izquierda por lo que está haciendo el gobierno?
No, creo que más que
incomprensión hay mucha discusión, y me parece bien. Si esa
discusión se transforma en crítica, también me parece bien. Fijate,
el año pasado dos por tres teníamos una movilización acá enfrente
(refiere al Edificio Libertad). Pero hay que ponerse contento, ¿sabés
por qué venía la gente? Porque alguien los recibía. Hoy se juntan
veinte tipos, agarran una pancarta, arrancan para el Edificio
Libertad, y siempre va a haber alguien que los atienda. La gente
no te pide soluciones en el cordón de la vereda, te pide que
escuches. Hoy tenemos un gobierno que escucha. Nunca pusimos un
policía para sacarlos o un guanaco para que les tirara agua. Eso
lo valora la gente. ¿Sabés por qué? Una vez escuché una excelente
definición de una anciana negra cubana. Le pregunté dígame
abuela, ¿usted por qué es tan hincha de la revolución cubana?
Porque ahora somos gente, me respondió. Antes de la revolución
no existíamos, vivimos con dificultades pero somos gente. El
pueblo uruguayo hoy en día es gente. Me emociono... ¿Sabés qué?
Siento que no estuve trece años preso al pedo.
¿Sentís eso?
Sí, valió la pena.
¿Valió la pena estar
encontrando los restos de los desaparecidos?
Sí, y tenemos que encontrar
más. Valió la pena, porque el Uruguay de hoy no sería lo que es si
no hubiera habido ultras, reformistas, cárceles, tortura,
desaparecidos. Los que pensaron que nunca iban a ir presos están
yendo presos y estamos encontrando gente que se pensó nunca se iba
a encontrar.
Desde tu percepción, ¿en el
gobierno se trabaja con ese mismo criterio? Porque a veces se
quiere dar una visión de compartimientos estanco, el súper
ministro de economía por un lado, el súper Pepe por otro, Tabaré
arriba tratando de componer. ¿Se da esa discusión y discrepancia
pero al mismo tiempo el vamos todos para el mismo lado?
Creo que todos, en última
instancia, tienen la misma percepción, con dificultades,
discusión, pero vamos al mismo lado, eso es el Frente. Lo podemos
hacer porque somos el Frente, porque lo peor que podría pasar es
que fuéramos un partido y viniera el verticalazo y nos dijeran
"bueno muchachos hay que hacer esto y aquello, esto no se discute
y el que lo hace se va". Acá es al revés, si no discutís sos
mal visto. Tenés que tener opinión, acá no sos de palo. Estoy
absolutamente convencido, sin ningún tipo de etiqueta, que vamos a
poder hacer los cambios porque somos así, discutidores, calentones
y todas esas cosas, pero en última instancia, cuando las papas
queman estamos todos atrás del proyecto. La única manera de tener
un gobierno perfecto es que los únicos que opinen sean los del
partido que gobierna. Cuánto más te aproximás a un objetivo
concreto, más ideas diferentes aparecen. Cuando hablamos de
libertad, justicia, igualdad de oportunidades, estamos todos de
acuerdo. Las diferencias empiezan cuando hay que concretar. ¿Cuál
es el punto de equilibrio? No va a ser ni el tuyo ni el mío si no
el que acordemos, y ese va a ser el mejor en ese momento. Capaz
que de aquí a un mes vemos que nos equivocamos, pero no tenés el
diario del lunes para analizar las cosas del domingo.
¿Eso quiere decir que la
caravana marcha al ritmo del más lento?
No, la caravana marcha al
ritmo de la caravana. Hay quienes quieren empujar más y quienes
quieren hacerlo menos.
¿Cuál es la marcha? La que se pueda obtener ahí. Pero además hay
que ir con soluciones, no con voluntades. Esto no va más rápido
sólo por tener más ganas. Claro que todos queremos que vaya más
rápido, pero se necesitan soluciones.
¿Mete todo el mundo igual?
Eso preguntáselo a cada
uno.
¿Cuál es tu percepción?
Desde el momento que hay
diferentes opiniones es difícil, pero capaz que cada uno piensa
para sí que está haciendo lo máximo que puede.
¿Va a salir la revista del
gobierno?
Creo que es necesario que
el gobierno difunda las cosas que hace.
¿Sólo las cosas buenas, como
se sostiene por ahí?
No, vamos a hacer las cosas
que dijimos, pero no es fácil sacar una revista, es necesario
financiarla.
Hay algo cierto y es que la
comunicación está fallando.
Puede ser, también puede
ser que las cosas que se dijeron no llegaron. Por ejemplo, el Plan
de Emergencia. ¿Por qué alguna gente entró y otra no? ¿Fue
antojadizo? No, había ciertos criterios de selección, en algún
lugar tenés que cortar. Hubo quienes sostuvieron que se usaba para
comprar vino y drogas. Cuando eso se detectó se los excluyó del
Plan y eso permitió incluir a otra gente. Tal vez a la ciudadanía
le está faltando la visión global de lo que está haciendo el
gobierno. Hasta ahora hemos dado visiones parciales. En esas
visiones parciales es posible que nos coman los garrones, que la
inseguridad, que FUCVAM, Danilo, etc. Pero veamos, por ejemplo la
política del Ministerio de Economía: todo el mundo decía que en el
2005 y 2006 no se iba a poder pagar la deuda. Podremos estar de
acuerdo o no, pero el programa del Frente dice que la deuda se iba
a pagar, y la gente votó eso. Se reperfiló la deuda, se cambió por
deuda soberana, se estiraron los plazos y bajaron los intereses y
se cambió de acreedores, de organismos internacionales a
acreedores privados, donde la forma de negociación es diferente.
Eso nos permitió incorporar en esta ley de Presupuesto casi U$S
300 millones en inversiones, los cuales van a dinamizar bastante
la economía. Claro, hubo que bancar todo el 2005 y 2006 con lo que
teníamos. El Ministerio de Desarrollo Social cubrió a un número
importantísimo de gente que pasó de no tener nada a tener $ 1.400,
que es poco pero es más que nada. Pero además eso volcó un montó
de dinero al mercado interno que dio vida a pequeños comerciantes.
Se les dio un pequeño aumento a los jubilados, sí, pero no tuvo
que salir de tu sueldo. Entonces, ¿estamos mejor o peor que en el
año 2004? Creo que estamos sustancialmente mejor. Capaz que
económicamente no estamos mucho mejor, pero el Uruguay cambió. La
gente exige, hay incertidumbre, sí, claro. Cuando uno empieza a
hacer cosas genera incertidumbre. En el gobierno de Jorge Batlle
nadie tenía incertidumbre: estabas seguro que ibas a perder el
trabajo, que no ibas a conseguir un peso de aumento, ahí yo tenía
una seguridad total. Stirling inauguraba motos y las cárceles se
llenaban de presos. Si la política de seguridad pública hubiera
sido buena no habría tantos presos. La seguridad buena pasa por
prevenir, porque el tipo no delinca. Si no un día vamos a terminar
con un país cárcel. Acepto que si logramos dar una visión global
de lo que se está haciendo la gente se sentiría mejor.
¿Vas a seguir jorobando con
el tema re elección?
Yo no lo planteé.
Dale, te lo preguntaron.
No, no. Tengo el programa
grabado. Me llamó el periodista para hablar del tema drogas. En 35
minutos creo que hubo dos preguntas sobre drogas. Llego y empiezan
las preguntas de siempre, que soy el hermano del Presidente, etc.
Después entre otras cosas, me pregunta sobre reforma
constitucional, ¿alcanza un período de gobierno? Yo le planteo que
los cambios en profundidad no se hacen de un día para otro, pueden
llevar más de un período de gobierno y por eso es importante el
programa. Entonces me pregunta que si no alcanza un período de
gobierno yo estoy de acuerdo con la re elección. Yo le respondo
que en Uruguay no hay re elección. Entonces me pregunta si hubiera
re elección. Yo le aclaro que no soy partidario de los caudillos,
a mí me gusta que la gente vote programas, no importa quién esté
en el gobierno si no que el programa se cumpla. Estoy de acuerdo
que en el Uruguay de hoy el caudillismo tiene mucho peso y muchas
veces el programa está muy atado al que esté en condiciones de
llevarlo adelante. Ahí se me plantea que si hubiera reforma
constitucional, si la gente pensara que eso fuera necesario, si se
votara etc., está bien. Me pregunta, si se dieran todas esas
condiciones, ¿usted estaría de acuerdo? Sí, estaría de acuerdo.
Llevábamos treinta minutos de programa. Dos preguntas de drogas y
se terminó. Titulares del día siguiente: el hermano del
Presidente propone la re elección. Nunca la propuse, no voy a
ser tan nabo de proponerla yo.
¿Fumaste porro alguna vez?
No, nunca, y nunca tuve
ganas de hacerlo.
¿Y cigarrillos?
Sí. Dejé de fumar estando
preso. En determinado momento me trajeron como compañero de celda
a un viejo dirigente del Partido Comunista, Juan Acuña, que estaba
muy jodido. Había sido operado del pulmón, tenía problemas
cardíacos. Nos pusimos a charlar y le planteé de hacer un trato:
yo dejo de fumar si me das bola en lo que yo te diga para que
mejores. Así comenzó el trato, yo no fumaba y él tomaba la leche
en polvo que me entraba a mí, le seleccionaba la carne de la
comida, hacía fisioterapia respiratoria, y fue mejorando. Si yo
fumaba lo mataba ahí adentro.
¿Cuándo te liberaron?
En noviembre de 1984.
¿Por qué te dicen Perro?
Al poco tiempo de caer
preso, en el cuartel, un día uno me dice "Bo, Perro", y ahí quedó.
La última: tu hermano el
oncólogo, también se dedica a la política ¿no? |