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23/07/16 Muestra itinerante de El Jagüel

Descubrirse a través del arte

La charla con Oscar Calistro Torres estuvo limitada por el ruido, es que de fondo, en el jardín del Centro de Tratamiento de Adicciones El Jagüel, sonaba el motor de una fresa y los golpeteos permanentes de las mazas. Allí, tres veces a la semana se improvisa, con pocas herramientas y muchas ganas, un taller de arte. Calistro explicó que la idea no es que “salgan artistas sino seres creativos”.

Contó que en el año 2014 ingresó como docente de cerámica  al dispositivo pero “vimos que el potencial era totalmente distinto” y explicó que “no es lo mismo estar en un lugar y que vayan alumnos a aprender, a que uno ingrese donde ellos están establecidos,  uno se encuentra con otro público”. El docente afirmó que “cada uno tiene su mundo y lo que buscamos es que se fresen de ese mundo a través del arte”.

A partir de una visita al Estudio del artista Pablo Atchugarry, “empezamos a hacer esculturas en mármol, después tallado en madera y a eso le agregamos pintura, cerámica, entonces es un taller de expresión de arte”. En ese espacio de creación también se hacen caricaturas y tallados para regalar a las familias que para Calistro “eso es lo más importante, reiniciar los lazos a través del arte”.

Explicó que “trabajando en el día a día ves que ellos mismos se potencian”, ingresan con toda la problemática y “en el corto plazo se despegan solos”  y la idea “es que ellos despeguen a partir de que comienzan a encontrar dentro suyo su trabajo, que se descubran a través del arte y tenemos un potencial tremendo”, dijo. La experiencia muestra que los chicos comienzan a integrarse entre ellos, al que no sabe hacer algo otro lo ayuda, es una retroalimentación constante a partir del trabajo compartido.

Un espacio de disfrute

Calistro explicó que cuando ingresó como educador le explicaron que no podría extenderse más de 45 minutos por día “porque no aguantan mucha tensión” sin embargo “ahora estamos trabajando hace cinco horas con la misma intensidad del primer momento”.

Destacó los beneficios de que los jóvenes puedan encontrarse con el resultado de su propio trabajo y luego “ver su primera obra expuesta”. Explicó la importancia del relacionamiento con otras personas, “romper la barrera de ingresar a una casa de cultura” y como todo eso suma en cada uno de estos jóvenes a partir de una integración social.

Dijo que el objetivo “no es que salgan artistas sino seres creativos” y agregó que la creatividad, muchas veces, está dada por la carencia. Relató que cuentan con muy pocas y básicas herramientas, con pinturas acrílicas de piso y tratando de conseguir materiales de desecho para reciclar.

Los 22 jóvenes que se encuentran bajo la modalidad de internado participan del taller y muchos de quienes egresan solicitan seguir participando por lo que se los integra a la Escuela de Arte de Maldonado “y eso está muy bueno porque no se quedan sin esto, sino que pueden seguir y potenciar sus vínculos sociales a través del arte”.

Llegar a Montevideo

La idea de la muestra itinerante nace de la buena recepción que tuvo la exposición en la Casa de la Cultura de Maldonado. Contó que “estuvo 15 días ahí y tuvo buena caja de resonancia”. Explicó que ante varias solicitudes se resolvió acompañar la muestra de contenido, con un ciclo de charlas sobre consumos problemáticos. La muestra pensada para cuatro destinos dentro del departamento ya va por ocho y “se van agregando lugares y la vamos a seguir llevando, queremos llegar a Montevideo”.